martes, 2 de diciembre de 2014

nuestra neorural

Os voy a "hacer un Calvo"... Tranquilos que esto ya no es lo que era. Desde este verano, despuès del Tor, consiste en escribir una crónica desde el móvil (como lo hizo Salva).
Y os voy a contar algo de nuestra neorural. Y digo nuestra porque estos tìos y tìas que hay detrás la montan para nosotros. La paren y la crìan pensando en que disfrutemos. La sufren organizando y, sobre todo, la sufren no pudiendo correrla con nosotros el gran dìa. Si la carrera es espectacular, la cuadrilla que hay detrás....más.


Reconozco que tengo un cariño especial a esta fiesta en la que se corre. Serìa injusto llamarla solo carrera. La distancia y el ritmo no son mi debilidad pero el terreno bien merece el esfuerzo de salir con el gas abierto, aguantar el puño bien atrás y, luego, ir soltando poco a poco. Y, a medida que vas soltando, ver si el "cop de gas" del principio fue excesivo o no.
Ni un puto metro para descansar encontré este año. Salvo pararte (que esta mal visto) no tienes excusa para aflojar. No hay subidas largas que no se aguanten. No hay bajadas eternas que te machaquen. No hay tramos planos donde aflojar. La Neorural te mata poco a poco, te consume, te va dejando seco mientras te ofrece su mejor sonrisa.
Te vacìa y te llena.
Te camela y te planta.
Te escurre y te empapa.
Y en 27kms y 1.600+ pasas por un serrucho de una belleza brutal. Por sus senderos llenos de vegetación que "acaricia" piernas y cara. Por sus altos que enseñan el Mediterraneo o Montserrat. La Mola o Barcelona. Por sus cruces de pista que te hacen ver que alguien se ha esforzado em que no la pisemos más de lo justo. Por sus avituallamientos llenos de vida y de koalas. Por su 'arco' de meta con olor a butifarra.
Y volverìas a hacerla si no te hubiese dejado tan fuera de ti. Si no estuviera allì la gente que ha llegado ya. Si no tuvieran que llegar aún un montón de amigos.
Y volveras a hacerla. Otro dìa. Porque carreras hay muchas pero fiestas donde se corre...no tantas.


Y paro ya, porque hacer un calvo es duro. Y porque me han venido a la mente recuerdos del domingo que voy a bañar en cerveza. Gracias !




jueves, 13 de noviembre de 2014

marató del montSENY

El plan era avituallar. Subir al Turó del Home y esperar a ver pasar a todos los corredores que llegaran allí. Animar y provocar alguna sonrisa. Y algún cabreo, que no siempre la gente lo entiende. Empujar para lo que queda desde allí. Vender membrillo y frutos secos como la pócima de Panoramix. Repartir aquarius y cocacola como el elixir mágico. Enredar. Pero la cosa evolucionó a terrenos inesperados (como siempre que está por ahí Raúl Koala) y acabé en la salida con un dorsal. Un dorsal diferente. STAFF ponía en el papel que llevaba colgando. Algo que no sabía muy bien que era pero que yo vestí con una mochila con una par de mantas térmicas, unas vendas y unos cuántos geles. Y muchas ganas de animar desde dentro a la gente. Y ayudar. Daban mal tiempo arriba y eso me tenía preocupado. Eh, y no me importa reconocerlo, pensé que detrás de un dorsal de STAFF tenía cubiertas todas mis vergüenzas, mi estado de no-forma, mi "coco" que se desentiende cuando más hace falta. Nada que no os haya pasado a todos.
Y salimos. Con unos galgos delante que no necesitan liebre para abrir gas. Estirando un grupo de casi 1.000 corredores hasta llenar metros y metros de pista. Kilómetros largos de yo te paso/tú me pasas al lado de Messi Arcos. Y de otros cuantos más. Eternos. Rápidos, pero eternos. Llegando a la base de la primera subida de verdad con una sensación de ir poco fino. Soy STAFF, paro a mear ;-)
Marta Muixi ya me ve la cara y cuando pregunta sabe la respuesta. Pero ahora hay que subir y eso me apetece. Me autorepito sin querer hacerlo lo de que "soy STAFF, no compites" tantas veces que me suena a excusa. Porque yo quiero ir más rápido pero NO PUEDO. La cabeza no quiere y convierte en mantra la dichosa frasecita. Bah.
Y subimos hasta casi el Matagalls y bajamos a Sant Marçal. Y subimos a Agudes y cresteamos al Turó. No merecen la pena detalles, creedme. Y venga con la cantinela que soy STAFF. No entiendo. ¿Por que llevo el enemigo dentro?
Y en el avituallamiento koala, donde yo debería estar, cumplo 4h de carrera y me bebo una volldamm. Pero casi me han de echar para irme. No quiero bajar 12kms, ni como esteban ni como STAFF.
Y paro cada vez que oigo que alguien viene por detrás. Y le pregunto si necesita algo. Y le animo. Y me dejo caer de nuevo. Todo esto en bucle infinito. Sin ganas. Pasa Messi como un cohete. Y otro. Y otra. Y otro más.
La meta es hoy mi lugar más preciado. Y aprieto los dos últimos kilómetros porque huelo la cerveza y el parar de correr. Ya llego.

 
He de parar. Pero de verdad. Sin ganas no se puede uno colgar un dorsal. Ni de STAFF ni de nada.
El día 30 la Neorural, más como carrera con amigos que otra cosa. Y luego a esperar. No se muy bien a que. Pero a esperar.

viernes, 31 de octubre de 2014

3 preguntas 3 (de lo de correr largo por el monte)

Tres preguntas importantes que alguna vez nos hemos hecho ¿todos? Tres preguntas y mi autorespuesta. Y son tres porque no soy de escribir mucho. Porque me gusta acabar lo que escribo con el último trago de la cerveza que abro cada vez que junto letras. Porque es un buen número que no aburre y, si acaso, deja hueco para seguir otro día con otras tres...y otra cerveza !
Vamos al lío...

foto archivo, 2012 :-)
 
1. ¿Estoy preparado para esto?
Mala cuestión si a pocos días/horas de la carrera te preguntas esto. Si no lo tienes claro, no vayas. Esta pregunta es muy válida para una maratón de asfalto, por ejemplo. Si no lo estas, te paras, pillas el metro o el bus y para casa. O paras un coche. O robas una bici. Yo siempre he corrido la maratón de Barcelona con un abono transporte en el bolsillo.
Esta pregunta nos la hemos de hacer antes de inscribirnos. Y si la respuesta es NO, preguntémonos si lo estaré para el día de la carrera. Ahí es donde hay que echar el resto. En prepararla.
Para salir a una carrera de montaña no te permitas más duda que no saber en cuanto tiempo lo vas a hacer. Y siempre como curiosidad, no como preocupación.
Por supuesto, a cualquiera nos puede pasar que se nos tuerza el día y tengamos que tirar de la organización o del montañero de turno para que nos saque del apuro. Del pastor que nos ve pasar con cara de asombro, incluso.
Y ojito con pegarle un empujón al abismo a algún amiguete que pone "tu crees" delante del "estoy"... No seáis mala gente, que la montaña cuando se le hinchan las pelotas puede hacer mucho daño.

2. Lo del material obligatorio ¿qué?
Pues eso, O B L I G A T O R I O. Y obligaTODOS.
Que no hay control por la organización ¿y qué? ¿Para quien es el paravientos?¿Los guantes?¿La manta térmica? Para mi es uno de los puntos sagrados del reglamento. Y puedo asegurar que siempre suelo añadir alguna cosa más de lo que piden.
Y además, tan contento que estoy de cargar con ropa de abrigo y no tener que usarla. De llevar pilas de repuesto y no necesitar cambiarlas. De que me sobre comida. De que la manta térmica sea la primera que me compré hace ya 5 años...
Lo que veo ahora es que nos quejamos si no nos lo revisan y también nos quejamos si lo hacen (y nos pillan sin algo).
Aprovecho para decir que yo no soy partidario de hacer llevar material obligatorio. En mi opinión, lo ideal es firmar un documento de descargo de responsabilidades a la organización y cada uno que lleve lo que quiera. Pero mientras las carreras sean como son ahora, yo cumplo !! Y contento.


otra foto archivo, 2012

3. ¿Cómo va lo de comer y beber?
Esta es la más fácil. Al menos ahora que llevo unas cuantas carreras. Las dos cosas se han de hacer casi, diríamos, de continuo. Sigue el principio básico de "mejor muchos pocos que pocos muchos". Y empieza a comer antes de tener hambre o....la cagaste. Y empieza  beber antes de tener sed o...la cagaste. Lo que a mi me va bien es comer cada 45'-60' adaptándome al perfil de carrera. O sea, no te pongas a comer en el repecho del 30% que te sube 200+ en 1 km. Y beber cada 20' un traguito.
En la "dieta" de un ultra intento mezclar salado y dulce. Salado entre avituallamientos (llevo frutos secos) y dulce+fruta al parar. Pero vamos, que lo que me pide el cuerpo. Encima suelo llevar algo de turrón, unas ciruelas secas o dátiles y, ya lo he dicho antes, frutos secos (nueces, avellanas y/o almendras).
Y de beber agua e isotónico.
¿Geles? siempre llevo dos. De rescate. Y uno de cafeína si hay que pasar una noche a la intemperie. O mejor dicho, un amanecer.

Y hablando de beber...se acabó la cerveza... ;-)

miércoles, 22 de octubre de 2014

Ultratratrail de Gre.diooooos, que duro !!

No pegué ojo. Y mi hermano, tirado a mi lado y con el saco de dormir hasta la cintura, tampoco. Era casi medianoche cuando le dije “Buenas noches” y ya me sonó a chiste. Nerviosos. Primera vez juntos en un sarao de estos. En Gredos. Y con lo que nos esperaba… ¿quién coño se duerme?
Mi suerte era que a las 3:00 sonaría el despertador. A las 7:00 para él. Los dos desvelados, sabiendo que el otro también lo estaba, pero sin interactuar para evitar romper un posible duermevela del vecino. La veda de la bidireccionalidad se abre cuando, un pelo antes de la hora fijada, yo empiezo a cambiarme y risas flojas con comentarios nerviosos afloran.

No desayuno. No me entra nada. Tengo ganas de salir. Muchas. Pero intento dejar atadas las dudas que le puedan surgir a él. No pregunta pero se que las tiene. Aunque en verdad contesto a las mías poniéndolas en él…. A las 3:25 le doy un abrazo y me voy. Una frase retumba en mi cabeza pero ahora no se si la dije entera o me la quedé. Más nervios: “Haz tu carrera. Come y bebe. Prepárate para algún mal rato, que lo habrá. Y a ver si te pillo en la última parte y entramos juntos”. Salgo. Ojalá ahora duerma algo Raul…
Lo primero que hago al salir es mirar al cielo. Estrellas. Camino. No siento frío. Algo queda de luna. Sentado, intento concentrarme amparado por un anonimato que en Cataluña no tengo. Creo que no se hacerlo. No hablo con nadie pero escucho a la gente. Rodeado de portugueses escucho una cuenta atrás que nos lanza a los primeros 28kms… “rapiditos”.
La noche es clara pero corremos entre pinos y esta oscuro. Vamos unos cuantos delante a buen ritmo. El olor a resina y pinaza es para mi como el de rueda quemada para los moteros. Y no aflojamos al estirarse y hacerse el silencio en el grupo. Cuando empiece la subida a Galayos la montaña ajusticiara al que se haya pasado esnifando. 2h32’ sin andar y apuro un vaso de aquarius para empujar unos frutos secos que no quieren pasar garganta abajo. Ahora no hay trampa, subida todo.
A los cinco que llegamos al avituallamiento juntos, los repechos nos van separando. El primero, un portugués que sube muy cómodo, intratable. No es mi ritmo y se va. Luego otro que cada vez esta màs cerca y cae antes del refugio Victory. Ahora yo el tercero. Y detrás el resto. En ristra de frontales que dibujan un camino que, de otra forma, a estas horas no se vería.
Subida exigente y preciosa. Incluso de noche. Pero nos deja en el collado con la pata suave y sumergidos en una niebla que se puede mascar. Hace bastante viento. “Solo llevas a uno delante. Es en aquella dirección –marca con la mano el chico del control-. Ten cuidado que se han volado algunas balizas. Suerte”
Perdido. En menos de 15’ no veo balizas ni hitos. Soplo el silbato mientras me quito la mochila para sacar el Garmin. Silba el portugués a pocos metros. Lleva el GPS en la mano. Decidimos ir juntos con su track. A mí me preocupa perderme y enriscarme. A él creo que más los que vienen detrás. Erramos varias veces el camino (o eso creemos) al dejar de mirar el cacharro y aumentar el ritmo. Oímos voces. Llegan 3 juntos a buen ritmo. Parecen saber dónde van. Dos de Guadalajara y uno de Hoyos (a la postre, el podio). Sin preguntar, nos subimos al asiento de atrás del “autobús” y llegamos a Los Campanarios trotando toda la cuerda màs o menos bien. Si no me equivoco, km 38. Comer, beber, mear, guardar el frontal. Esas cosas.

Ahora bajamos. Camino de Prao Pozas vuelven las dudas. La niebla levanta pero el viento no afloja. Yo creo que algunas cintas han volado. Pero , entre todos, encontramos el camino y nos dejamos caer a buen ritmo, intuyendo ya un sol que se nos negaba. Giro a izquierda por el camino de la laguna Grande, camino empedrado y cruzamos, siempre juntos, el puente de las juntas. Seguimos bajando a buscar el punto de salto de la garganta y, un poco más abajo, el control del puente de Roncesvalles. Ahora sí. Se van. No puedo seguirlos. Me jode bastante. Pero no arriesgo. Los tengo a tiro de piedra, eso sí, con un buen brazo… Cuando están casi listos del avituallamiento en el puente llego yo. Como algo rápido, lleno bidones y salgo delante. ¿Chulería? No. Sé que me cogerán rápido. Y así pasa. Son mejores. Los cuatro. Ellos no sé si lo saben. Yo sí.
A pesar de ello les aguanto toda la subida a Cabeza Nevada haciendo la goma. Una buena trepada junto a una cascada, con una aproximación bestial pisando cervuno y una parte final técnica sobre bloques de roca manchados de grupos de piornos. Y mucho viento. Mucho. La pradera del medio ellos la corren. Yo no quiero y creo que tampoco podía. Reagrupamos casi del todo arriba. Pero ese “casi” es la puntilla que me hace perderlos de vista y plantearme la salvaje bajada, contra el vendaval, como algo “delicado”. El viento me sienta dos veces de culo. Y a media bajada mía ya los veo trotar por la hierba del fondo del valle. Son mejores. Ya lo había dicho, ¿no?


Ahora ya se que lo que me queda lo haré solo. No me molesta. Pero me relajo en exceso. El fantasma de una retirada al llegar a la laguna planea sobre mi durante lo que queda de bajada. Pero se que mis padres estarán en meta y esta vez…no toca. El coco no está a tope pero se va reforzando. Pienso en la cara de mi madre de no entender nada de porque hago esto. O en lo primero que me dirà mi padre cuando me vea: “Abrígate. No te quedes frio”. Sonrío. Y aprieto.
El terreno se vuelve a poner cuesta arriba y eso me anima. Llego a la pradera de detrás de ameal de Pablo, cansado pero contento. Bajada técnica por la canal de Isabel ll, refugio Elola y la laguna Grande. PimPam. No pienso. Solo siento la energía del granito en los pies. La energía y el daño que hace. Al trote y esquivando gente se rodea la laguna y empieza la subida a Barrerones. Creo que cantaba. Algo de Sinkope. Y seguía pensando en mis padres. Y ahora en mi hermano. ¿Ya habría subido a La Mira?
A media subida encuentro a un amigo y, en el avituallamiento, a dos amigas más. Los primeros conocidos desde que dejé a Raul en el saco. Son un buen empujón para encarar la última subida al Morezón. Es inevitable mirar para atrás. Lo hago. No se si no veo o no quiero ver a nadie. Voy a tirones. Se me hace largo. Tan largo que paro y disfruto de las vistas. La última vez en la cruz que marca el control de la cima. Ahora sí. Coño. Ahora sí. Gas para abajo. Suelta la pata. Son 16kms lo que quedan. Y hay gente esperando en meta.


Hasta el puerto de Candeleda sigue haciendo un viento racheado cabrón. Racheado como el correr y el andar. Se sigue una cuerda de bajada con algún falso llano. Después ya todo es en bajada. Bajada al horno. Calorazo y desnivel. Calorazo y pista. Calorazo y rio cerca. Calorazo y corredores del medio ultra. Pero no encuentro a Raul. Se habrá quedado atrás antes del cruce.
Un último repecho que pone la puntilla, por el sitio donde está no por la dureza. Un par de calles del pueblo. Un barullo de gente. Mis padres al inicio de la recta final (“porque se ve mejor que en el arco con toda la gente”) que me llaman. Dos besos. Un pensamiento. Cuatro mejores delante. Meta.
PD. Si alguien me vuelve a oír decir que Gredos es pequeño...que me de una colleja !!

viernes, 17 de octubre de 2014

El día antes: UTGredos.

A los pies, el río Tormes. Al fondo Gredos. Tapado. Desde el salón de casa de mis padres. Es la cara norte. Lujazo de vistas. Y de pueblo.
Mañana, por la cara sur, participaré en el primer ultratrail de Gredos. Unos 84kms y 5.200+. Dicen.
 
 
Hace un día soleado pero el manto que tapa Gredos puede ser el escenario en el que haya que correr mañana. A las nubes también les gusta la montaña y se anclan a riscos y crestas que las rompen en jirones sin piedad. Y ellas se "desangran" sobre ellos y los dejan húmedos y resbaladizos. Es como una terrible historia de amor.
Y aunque todo sea, poéticamente, tan bonito....ojalá despeje. Gredos no es Pirineos, el Cadí tampoco ;-) pero es el decorado en el que he crecido yo. Por eso me hace ilusión la carrera de mañana. Y me gustaría que no nos recorten ni un metro, ni una zeta, ni un lanchar por mal tiempo.
En la mochila no solo llevaré el material obligatorio sino el peso de no haber acabado la última carrera. No me lastra para salir a darlo todo, pero se que cuando las cosas se pongan delicadas (que lo harán) aparecerá como un fantasma detrás mío. La ventaja es que le estoy esperando.
De hecho tengo ya preparadas un par de armas potentes para ahuyentar malos augurios.
Salimos a las 4:00. Eso quiere decir, en Octubre, muchas horas de noche. Noche fresca. Eso quiere decir perseguir la luz de un frontal hasta el alba. Eso quiere decir que hay que evitar que la segunda oscuridad nos pille.
Si. Tengo ganas. No se si tengo el entreno a punto pero pronto saldré de dudas. En horas.
Correr en casa es un buen motivo para resetear y replantear cosas. O para cerrar ciclos.
Mañana, cuando salte entre los canchos  y corra entre los piornos, buscaré sentir lo que desde la Ronda dels Cims no encuentro.
Cuarzo, feldespato y mica.
Granito.
El de Gredos.
¡Adelante !
 

viernes, 10 de octubre de 2014

Lo del carajillo de hoy

Nadie escoge cuando pero hay un momento en que, en la vida, todo deja de ser maravilloso y se empieza a tornar agridulce. Y así se queda ya instalado. Como diría Sabina, dejas el champan a todas horas y empiezas a tomar empalagoso chinchón entremezclado con buen cava. O como dicen Los Suaves, ni todas las lágrimas son ya de risa, ni todo el cansancio es de placer. Amalgama indivisible de buenos y malos momentos.
Pero esto no ha de ser negativo. Esto, y ahora viene la teoría infumable que tan bien aguanta el papel, debería plantear el reto de superar la parte agria (solo para expertos) o al menos "disfrutar" con su poco agraciado sabor.
Y desde aquí salto a lo de correr largo.
A ese momento en que una bonita carrera se da la vuelta y nos presenta cara. Ese punto en el que cuando subes quieres bajar y cuando bajas quieres subir. Esos avituallamientos en los que parece que te han puesto velcro en las zapatillas y te quedas allí pegado. O piedras en la mochila. Aquellos compañeros que te pasan y no consigues seguir o esos otros con los que quieres ir pero que te desmontan el ritmo por ir más lentos.
Si, también las carreras son agridulces a partir de un punto. En las cortas puede no llegar. En las largas, siempre.
Hay tantas similitudes... Eso si, yo no creo que correr sea un estilo de vida (pamplinas!), yo pienso que es la vida la que es un "caco" de esos. No se si me explico....ni caso ;-)

 
Y, aunque no se muy bien porque escribo esto, tengo la sensación que el amargor en la boca se puede aguantar. Pero hacen falta perlas de dulzor.
Y, aunque no se muy bien porque escribo esto, tengo por ahí un puñado de gente medio abandonada que sin saberlo, ahora ponen color a mis días.
Y, aunque no se muy bien porque escribo esto, se que el agridulce cuando viene se queda. Lo que hemos de intentar es empujar para decantar la balanza hacia el lado que queramos.
Y, aunque no se muy bien porque escribo esto, lo hago. Y sonrío. Y me leo. Y pienso. Y me voy acostumbrando al amargor. Pero siempre buscándole un punto de dulzura.
 
Si véis que tal, ¡ corred para vosotros !

sábado, 27 de septiembre de 2014

se nos va la esencia

Servidor, sin entrar en mucho análisis ni comparaciones, se considera de la vieja escuela. Old school, que he oído decir por ahí ahora.
Y no por la edad que tengo sino por lo rápido que ha evolucionado todo esto en los últimos 10 años. Mis casi 43 marzos, que me colocan sin piedad en V1, me dan aún cancha para dar guerra. Espero...
En mis incios, he tenido la suerte (a veces buena, a veces mala) de conocer pioneros del ironman y de las carreras de montaña y puedo enganchar ahora con jóvenes promesas que comienzan.

Del pasado cercano, tres pinceladas que no están tan lejos pero suenan a prehistoria:
- Yo corrí en Zegama-Aizkorri cuando no hacía falta sorteo. De verdad. Y cuando corrieron juntos Ricardo Mejía y un Kilian Jornet que aún no se afeitaba (pero ya ganaba). ¿Sabéis quien era Ricardo Mejía? Antes de apuntarte a la próxima carrera de montaña, deberías saber quien era.
Y luego no te pasabas una semana entera hablando de la carrera por todas partes. De hecho solo los más cercanos se enteraban que habías ido. Eran una época en la que casi nadie te preguntaba que tiempo y que puesto habías hecho. Te preguntaban que tal la carrera, si había sido dura y si ibas a volver. A mi, decidme raro, me gustaba eso. Puede ser que, igual que lo de "el tamaño no importa" solo lo dicen los que la tienen pequeña, "el puesto no nos importa" solo sea válido para los que no quedabamos delante.



- De triatlón tengo que hablar del Jabaliman y de Diego Velázquez. Y no me olvido ni de Pablo Cabeza, ni de Toni Cendón, ni de un Angel Salgado que he conocido después. Nadie me creerá si digo que he estado en el briefing de un  triatlón "sin chupe" donde el organizador metido hasta la cintura en un pantano, mientras fumaba un ducados, amenazaba con sortear entre todo el material del que fuera pillado haciendo drafting (bromeaba, por supuesto). Y luego, apagaba la colilla y salía a nadar como un triatleta. Eso si, después de dar él mismo la salida.
De la comilona de después solo podemos hablar los que sobrevivimos. Menos finishers que en el triatlón. Aquello, era una puta fiesta. Se ha perdido...
 
 
- Y una de viajes express: Sentiero delle Grigne. Apuntarte a algo por un calentón con otros dos y luego encajar las piezas curro-familia-carrera y vuelta. Gracias a estos golpes de loca espontaneidad, por ejemplo, he "corrido por los Alpes" detrás de Stephanie G....y al final me ha ganado pero bien. Un fin de semana entero sin dormir. Vuelos baratos a horas raras, apaño con coches para llegar a la salida. La carrera. Y apura que no perdamos el avión. Un avión que se cancela, pasas noche en aeropuerto y, si te descuidas te vas a currar con el dorsal puesto. Y tan contento. Aquella noche también la pasó en el aeropuerto Tófol Castanyer.  Tan contento, oiga.
 
 
¿Y todo esto para qué?
Pues imagino que para nada. Porque lo que voy a escribir ahora no servirá para nada. Pero yo necesito hacerlo....Ya sabéis. Me gusta escribir. E intento hacer pensar algo. Me gusta plantear alguna reflexión. Si no sirven para la globalidad, que al menos a alguien le tenga un rato ocupado. Si le sirve, mejor.
Solo quiero pedir que no dejemos perder la esencia de todo esto. Mantengamos una rendija abierta a la aventura. Un hueco donde se cuele la improvisación y nos salgamos de los putos excel de entrenamientos. Ni somos robots programados, ni la montaña es una pista de atletismo.
No hace falta ir echando fotos por el camino.
Ni sentarse en una piedra a comerse un bocata. Pero...
...si adelantas a alguien, saluda. Con la mano. No hace falta hablar. Igual tu vas escuchando música pero yo no.
...si paras en un avituallamiento, sonríe a la gente que esta allí.
...si se te cae un gel o un papel, para y recójelo.
...podría no acabar nunca. Pero recordad...no llega a 10 años de diferencia.
 
La esencia es como el respeto, solo se pierde una vez.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Victoria...? Matxicots, 2014

Dice la estúpida frase (otra estúpida frase más) que una retirada a tiempo es una victoria. ¿Una victoria...? ja, ja y ja.
Qué no solo ganar es una victoria, pase. Qué vencer dificultades añadidas es una victoria, vale. Qué un primer puesto es una victoria, pues claro. Pero que una retirada a tiempo (¿cuáles no son a tiempo?) es una victoria, pues como que no. Al menos para mi.
Una retirada es una retirada y nada más. Con la importancia que cada uno le quiera dar porque cada uno sabe como llega a una carrera.
Cada carrera sería como una ruleta rusa. Ponerse un dorsal es coger un revólver con un tambor para seis balas. Y, es en función de como llegas, cuando tú cargas el arma con 1, 3, 5 o las que sean. Se da la salida y, ala, a apretar de gatillo de vez en cuando. ¿O no?
Mi abandono a la mitad de Rialp Matxicots este año es algo con lo que flirteaba desde hace un par de meses. Las cosas no iban saliendo bien y las balas iban ocupando su sitio. Salí con ganas de probarme pero con una increíble lucha interna entre el coco y el cuerpo. Ya venía de los entrenamientos y no-entrenamientos previos.
Fui testigo de excepción de como cabeza y patas pactaban un ritmo que yo no quería. Obligué a ambas a entenderse en la subida al Montsent de Pallars y apretar. A cambio, Entremonts sería suave.
En el Monterroio ya no fui capaz de convencer al coco de que las piernas estaban frescas. La dispersión de pensamientos que en bajada y plano no molestan no pueden estar ahí cuando se ha de ir a una. Y no iban.
Recuerdo un último pacto mientras trotaba por la pista, hacia Coll de la Portella. "Déjame apretar en la subida a Serra de Posa y verás que apenas te necesito", creo que dijeron las piernas a la cabeza.
"Aprieta lo que quieras, yo estaré por ahí. Avisa si necesitas algo", contestaron desde arriba.
Pero las piernas solas no van a ningún sitio, ni siquiera aunque yo me esfuerce. Y a media subida solo se emitía una insistente orden que acabó calando: Lo dejamos en Cabanya de Caçadors. Macarrones y cerveza. La maratón y paramos.
Y así fue. No vencimos nada pero tampoco fue ninguna deshonra. El gatillo finalmente y tras 11 años corriendo, picó en hueco con bala y lo dejamos.
Desde mi puesto solo intento hacer las cosas lo mejor posible. A veces sale y a veces no.
Soy el corazón.

martes, 16 de septiembre de 2014

el luchador

apretó los sentimientos y crujieron como si fueran cristales rotos. por el ruido que hicieron y porque no fue capaz de exprimir de ellos ni una gota. eran de piedra.
luego cerró los ojos. los cerró con la fuerza de no querer volver a abrirlos. pero sabía que la cobardía no le permitiría hacerlo más de diez o doce segundos. y tampoco de ellos salió ni una lágrima.
tensó los cuádriceps. los apretó tanto que sintió como por los músculos corría una especie de electricidad que casi los acalambraba. secos.
las manos se cerraron. los puños se apretaban y las uñas se clavaban en la palma. el pulgar apuntalaba por fuera al índice y anular.
el corazón se aceleró. golpeaba el pecho desde dentro con fuerza. no quería salir pero lo parecía.
y desde un punto concreto del córtex cerebral una orden rápida, certera y sin retorno emprendió el camino.
nunca nada volvería a ser igual.



...pensó en una cerveza bien fresca y se quedó dormido. sentado y dormido.

martes, 15 de julio de 2014

¡ esta Ronda (dels Cims) la pago yo ! (y III)

En la Margineda me cambio y ceno mientras me distraigo. Totalmente desordenado todo. Me preparo para la noche aunque aún hay luz. Me abrigo aunque aún no hace frío. Sonrío aunque aún me falta chispa. Y salgo. Subir y bajar el coll de la Gallina antes de lidiar con el Pic Negre a golpe de frontal. Me voy mentalizando de mis "deberes" nocturnos. Caminar toda la noche y ahorrar para gastar lo que haya reservado cuando comience el día. Intento no pensar, voy tirando y enciendo luces llegando arriba de la Gallina. Bajo con tranquilidad y vuelvo a subir. Así, sin preocuparme más. Modo automático.
A media subida esta montado el sarao Koala. No lo esperaba. Y entonces la sorpresa es mayor. Estos socios son tremendos, que ganas de cachondeo...y que bien va. Receno en buena compañía y después de ser "manteado" me cuesta despedirme de ellos. El Pic Negre y la luna llena me esperan fuera. Y se supone que Roger y Christian también en el refugio Claror.
Estos dos elementos están a las 3:30AM esperándome en un refugio sin luz. Así.

La noche transcurre sin sueño en un sube y baja. A veces hasta se puede apagar el frontal. Lunaza. En L'Illa cambio a modo día y me propongo afrontar con alegría en coll dels Isards. A ver si ha quedado algo guardado. Noto un cansancio mental, físico solo el normal después de 23h de actividad. Pero entra niebla. Meona. Mucho. Y la complicada subida al collado, con la complicada hora se complica aún más con frío y humedad. Y todavía más en la bajada a Pas de la Casa con resbaladizas piedras mojadas. Pasos de ballet. Culetazos. Calado hasta los huesos alcanzo la segunda base de vida donde me cambio calcetines y zapatillas. Al calor del local llega el sueño. Y con él la torpeza al volver a caminar. Al salir yo llega Jordi Codina. Ya nos conocemos. Saber que viene detrás me reconforta tanto como el padre que está detrás del columpio de su hija.
Y llega, otra vez calado la subida al Pas de les Vaques. Sueño. Sueño. Sueño. Y un gel de cafeína (el de rescate). Y bajada a Incles. Estoy cansado de ir solo. Y aún queda. Allí esperaré a Jordi. En la larga bajada me pasa el primero de la Mitic.
Sentado en la carpa de Incles como algo. Y veo que llega mi compañero. Hago la propuesta y cuando esta listo salimos. Ahora se que llego seguro. Y poco a poco me lo voy creyendo.
Tiro de él en las subidas (porque me lo pide) y le sigo en las bajadas (porque me resulta cómodo). Subida a Cabana Sorda y bajada a Coms de Jans. Con él siempre hay conversación. Hace mucho que no nos vemos y los dos somos de palique fácil. En verdad nos distraemos para aligerar el camino.
Nos pasa el segundo de la Mitic.
Y de charleta subimos a collada de Meners (más conocido como can Massaguer :-), y cerramos los 13.000+ y una alegría para nada escondida nos lleva a abrazarnos. Ahora a cerrar los 170kms. La larga bajada es lo único que nos queda. Ahora parece no se nos escapa. Es algo menos de las 15:00, el frontal no hará falta...
 
Y dejándonos caer vamos ganando metros a la montaña y gastando minutos del día, un día de más de 30h ya. Y rebrota la alegría pero ya no las fuerzas. Y en Sorteny nos animan pero el cuerpo está como está y las piernas no responden. O igual no sabemos pedírselo.
El cami del Ferro se le atasca a Jordi y vamos a tirones mientras nos pasa el tercero de la Mitic. Angeles de la guarda van apareciendo en los trozos de asfalto o al otro lado del río para gritarnos cosas que nos ponen colorados. Y comenzamos una última conversación al tocar el asfalto de Ordino. Un intento de conversación que se ahoga en una especie de sollozo que, si hubiera fuerzas sería llanto. Pero como un niño pequeño agotado por el llanto, solo es gimoteo. Pero los dos sabemos lo que queremos decir y no hace falta más. Último giro y se acabó.
Somos torpes hasta para abrazarnos. Los dos entre nosotros. Cada uno con los que le esperan en meta. Y el débil pensamiento saca fuerzas de donde solo queda cansancio y vuela con los que no están. Va y vuelve. Y se vuelve a marchar. No están todos en la plaza. Pero yo los he traído a todos. Porque estamos hechos de recuerdos. Sin ellos yo no podría haber escrito esto....

 
 


¡ esta Ronda (dels Cims) la pago yo ! (II)

Aún no son las 15:00h, apenas llevamos una jornada laboral en la montaña. En los avituallamientos podría dar la sensación que estamos discutidos pero forma parte de la liturgia de esta comitiva. Cada uno se encarga de lo suyo pero no deja de estar pendiente del otro. Yo noto su "cuidado" y estoy pendiente de él. Aunque nos sentemos separados. Cada uno tiene su proceso de recuperación. Y cuando las miradas se encuentran es porque es el momento de salir. Echando la cabeza hacia atrás busco la ruta a seguir uniendo los puntos que marcan los que van delante. Sergi lo intuye y me explica como va el tema. Damos las gracias y salimos. Renovados.
La subida es directa, descarnada y sobre piedra. Me gusta. Las ganas aprietan y el paso se acelera. Pasamos gente. Los pasos no son firmes y a veces las piedras fallan. Resbalas. Los bastones se encajan entre los huecos de algún bloque. Miro a mi compañero y veo como disfruta. No se da cuenta pero me sonrío al verle feliz. Yo también lo estoy. Alcanzamos el hombro tras volver a pisar nieve y giramos a izquierda para alcanzar la cima. Queríamos llegar arriba y ahora es como si nos diera pena haberlo hecho. Un punto triste al dejar el techo de la carrera. Con un giro de 360º me despido sabiendo que volveré. Sergi ya baja a buen ritmo hacia el refugio. Son casi las 16:00h.

 
De la bajada apenas recuerdo nada. Seguirle me requería toda la atención y pocas cuentas añadí al collar en este trozo. Solo en el último plano antes del refugio hablamos algo, pero tampoco recuerdo muy bien. Lo que no olvidaré nunca fue lo primero que me dijo al salir de él y comenzar a trotar:
- Esteban, tengo problemas con el píe.
No puede ser. No. Hoy no. Una mano invisible interna apretó fuerte mi estomago y un largo silencio de unos 4-5 segundos se apoderó de la marcha.
- ¿Te duele mucho?
- Me duele. ¿Qué hago? ¿Tomo un ibuprofeno?
No se lo que él esperaba que le dijera. Pero yo siempre he sido el que más le ha abroncado cuando ha hecho el burro, ahora no podía aflojar. Con una voz en la que no me reconocía e intentado medir las palabras le dije:
- Sergi, estamos en el km 50. Si empiezas a tomar mierdas ahora nos quedan aún muchos kilómetros. Si no se te va el dolor, tienes que dejarlo.
Y el "tienes que dejarlo" me sonó a cabronada extrema.
Nos callamos. Largo.
- ¿Por qué será?, me dijo
- ¿Los neveros de la bajada, quizás?.....no sabía que decir. No tenía respuesta. Y como me jodía...
Con la boca pequeña dijo que llegábamos hasta el coll de la Botella y se quedaba. Sin decir nada, los dos esperábamos el milagro de que el dolor desapareciera.
Nada.
Volví a decirle que lo que llevábamos ya no nos lo quitaba nadie. Que se curaba y volveríamos. Que la lesión iría a más si no paraba. Todo me sonaba a vacío. El quería seguir y yo que siguiera. Pero los dos sabíamos que tenía que parar. Qué debía parar.
En el coll de la Botella, antes de las 18:00h después de un largo abrazo dejé un trozo de mi Ronda dels Cims. Un hueco sin piedra en el collar. Se quedó un amigo. Y triste pero pensando en que él querría que lo hiciera así, apreté el paso hacia el Bony de la Pica.
Lo último que oí de él mientras me iba fue:
- No gastes pata en la bajada a la Margineda. Luego te hará falta.
Así es Sergi....jodidamente valiente.

Y hasta La Margineda fui en una especie de soledad impuesta que me hacía sentir incómodo. Una sensación de haber sido castigado sin merecerlo. No sabría muy bien como definirlo. No era aún el km 70 y había que encarar la noche. Desde dentro a afuera fui creciendo. Y crecí del todo cuando abajo de las escaleras del polideportivo, machacado por la bajada, encontré una pequeña avanzadilla Koala animando la llegada. Distracción. Eso necesitaba. Eso tuve.
(disculpad que vaya a golpes pero la energía que necesito me impide escribir todo del tirón. Una entrega más después de cenar y listo)

¡ esta Ronda (dels Cims) la pago yo ! (I)

En una caja con compartimentos de diferentes tamaños guardas las cuentas (casi)ordenadas. Por colores, por texturas, por formas...Un día te sientas delante de ella, la abres, buscas un cordel y, por él, vas haciéndolas pasar de manera combinada. Al acabar anudas o pones un broche y...ya tienes tu collar.
En la Ronda dels Cims (170kms y 13.000+) del pasado fin de semana he enhebrado personas, sentimientos, paisajes, momentos y sensaciones en un bonito collar que ahora llevo puesto. Orgulloso del resultado. Os cuento algo...


 
 
Un puñado de nervios. Otro de amigos. Intercalados al azar y metidos dentro de un coche comienzan un viaje hacia Ordino. Un viaje que se antoja infinito por las ganas que todos tenemos de llegar. Nos atropellamos y mezclamos miedos, emociones y deseos intentado vender lo que no hemos comprado: tranquilidad. Son los primeros momentos. El viaje de vuelta será distinto. Cada uno, volvamos juntos o no, hará el suyo en base a lo vivido. Ahora todos compartimos la casilla de salida. Increíble. Cuando den la salida cada uno hilvanará sus cuentas de una forma.
Dejamos que pase el tiempo y saltamos a la salida. Podríamos hablar y hablar de la tarde, de la noche, de la madrugada...pero hemos venido para estar ahí. De píe. Abrazándonos legañosos con choques torpes por mochilas y bastones. Con un dorsal aguantado de unos imperdibles o de una goma. Con unas caras tensamente relajadas. Unas serias sonrisas. Unos ojos perdidos que buscan miradas donde encontrarse. Unas sensaciones encontradas que no quieren perderse. Y arrancamos cuándo nos dicen...
Sobre las cuentas ya puestas de nervios y amigos añadiremos ahora collados, valles y picos. Algún abalorio de silencios ruidosos y alguna conversación casi muda. Durante muchas horas. De día y de noche. Y otra vez de día. Y, quizás, otra vez de noche.
En mi collar no pude acabar con la simetría total que me hubiera gustado. Pero, dentro de la asimetría, empecé con un gran amigo (Sergi, recupérate pronto) y acabé con otro (Jordi, gracias).
Entre medias, tantos amigos más que el collar me da dos o tres vueltas al cuello. Los que vinieron y los que empujaron desde lejos.
 
 
La salida es tranquila y casi no calma el bicho del estómago. Pronto empezamos a subir y, sin haberlo planeado me emparejo con Sergi. Él conoce bien estas montañas y es un guía de excepción. Tan bueno que con su retirada por lesión me dejaría "ciego y sordo" de cara al recorrido.
Vamos cómodos, pasamos por Sorteny y por la Portella. El ritmo es bueno y le freno de vez en cuando. Lleva estas montañas dentro y contagia las ganas de fusionarse con ellas. No somos conscientes nada más que de compartir momentos espectaculares y entornos increíbles. No hay ni rastro de sufrimiento (ya vendrá!) y estamos perfectamente sincronizados. Manda él. Yo le sigo.
En Arcalis recuperamos fuerzas, nos sentamos a comer y nos preparamos para un par de collados durillos (Cataperdis y Clot del Cavall). Durillos por la carga emocional que para mi compañero incluye. Una cuenta que nunca habría querido poner en mi collar. Nada más que decir.
Tocamos algo de nieve. Nos toca algo la niebla. Y nos engrescamos el uno al otro para darnos un homenaje de montaña en el Comapedrosa. Camino de Pla de l'Estany yo tengo, por primera vez sensación de cansancio. Lo comento con él. Pararemos un ratito en el refugio porque la subida se ha de hacer dignamente. El pico lo merece....nosotros, también.

lunes, 19 de mayo de 2014

SeisHorasSolidarias del tirón

Seguimos experimentando, probando al cuerpo y viendo como responde. Buscando formas de conocernos mejor, de conocernos más, de autoputearnos y, al final, intentar aprender algo. Así, porque si.
Y esta vez, animado por la iniciativa de Carles Salvador (amigo-koala y viceversa) di un paso al frente en lo que ellos llaman algo así como "fondo en ruta". Un circuito de ida-y-vuelta que en total sumaba 2,5kms y seishorasseis. ¿Fácil, no? El tiempo pasa aunque estes parado...

7:30-8:00. Un puñado de amigos y tres o cuatro puñados de conocidos recogiendo dorsales, medio encogidos por el fresquillo flipan con el montaje de esta primera edición de las 6h Solidarias de Martorell. Nadie ha pagado ni un duro por la inscripción y habrá de todo. Solo había que traer algo para el banco de alimentos. Al final casi 700kgs de comida para la Cruz Roja. Antes de dar la salida, lo importante ya estaba hecho.

8:00-9:00. Salida de 128 dorsales y grupo que se estira poco a poco con el rumor de charletas, risas y puesta al día de las últimas aventuras y próximos retos. Vas saltando de uno a otro, gente que solo ves en saraos y festejos de estos. Es genial...hasta que te das cuenta que vas más rápido de lo que toca. Pero que coño, ya habrá tiempo para aflojar y te engañas con él clásico: "Se ha salido fuerte, ¿no?" como si hubieran sido todos menos tú y al que se lo cuentas (que siempre responde: "si, demasiado fuerte").

9:00-10:00. Creo que la mejor hora de la carrera. El cuerpo ya esta caliente y te vas poniendo en tu sitio. Sigues saludando efusivamente al cruzarte, bromas y risas van empedrando el camino de ida y vuelta. Desnudas alguna intimidad más que en la primera hora porque ya vas más "rodao". El ritmo se mantiene pero ya empiezas a ser consciente que no es con el que vas a acabar...ni la mitad. Empiezan a parar algunos compañeros y el camino cada vez se va despoblando. Coses y descoses la ruta una y otra vez. Ya reconoces las zonas de sombra y las zonas de sol...y no hablo de meteorología...


10:00-11:00. Un pequeño subidón porque llegas a la mitad...y que luego pagarás. Rodando ya tiempo solo y con espacio para pensar. Ordenar ideas, mentalizarte de lo que viene, martirizarte con el "que coño hago aquí" y, rozando la tercera hora, toca hacer números. Recuerdo llegar a 38kms un pelo antes de las 11:00h y parar a contárselo a Carles. Orgulloso de ello. Feliz. Recuerdo también ya bastante gente tirada a la sombra de meta y bebiendo cerveza.... cabrones !! :-)

11:00-12:00. Avanzamos hacia la cuarta hora despacio...muy despacio. Y el ritmo cae. Cae de esta forma tan desgraciada en la que no te parece que vayas más despacio pero lo vas. Ese momento en que el reloj parece no avanzar y tu tampoco. Pero la sensación es de que tú estas apretando... DRAMA ! Creo que lo de parar cada vuelta en los avituallamientos no me va bien. Llevo demasiado combustible para vuelo corto y eso me lastra. A partir de 3:45h decido parar cada dos, pero el reajuste es lento y termino la cuarta hora con malas sensaciones. Muy malas.

12:00-13:00. Y empiezo la quinta igual. He ido delante mucho rato pero ahora me pasan y no puedo seguir. Será que esto es así. Lo bueno es que voy recogiendo información. Se que cosas no volvería a hacer...lo que no se es si mi iría mejor o no. Por eso esto es tan cojonudo. Aquí nunca aciertas ni te equivocas al 100%. Con casi 5 horas vuelvo a recuperar y a subir ritmo. No se cuanto durará...porque todavía queda tiempo para volver a caer. Por delante y por detrás todos van como pueden. Nadie va tan fresco como para no hundirse en la siguiente hora ni nadie va tan fundido como para no remontar. Y mientras tanto, vamos y venimos. A sonrisas cada dos vueltas ya....como mucho.




13:00-14:00. Pués dice el reloj que esto se acaba, que solo queda una hora. Una puta hora, si. Llena de largos minutos con un montón de segundos cada uno. Ahora ya no puedo más y camino algún trozo, hasta que algún amigo me repesca por detrás y me estira. Por dos veces al menos. Recuerdo a los dos David (Moreno y Calaburra). Y cuando estoy más o menos tranquilo veo que los de delante ya no están y que el de por detrás se acerca. Coño, hoy noooo.... :-(
Mi perseguidor me dice cada vez que me cruzo con él que afloje que no me pilla...que cachondo. "Aprieta tú, que aquí hemos venido a apretar no a aflojar", le digo yo. Pero cuando no me ve....aflojo.
Y recuerdo con cariño el último cuarto de hora con los últimos criminales 5'. Con cariño por lo que venía, por lo que pensé, por lo que sentí. Y al llegar a meta, con casi 72kms y 5h58' paré...y no tuve narices a correr los dos minutos que quedaban. Solo caminar con dignidad mirando de reojo la diferencia con el de atrás. Caminar y sentir dolor en casi todo el cuerpo. Un dolor que es más fuerte hoy que escribo esto. Un dolor que hoy sirve para recordar que toda la gente que estaba allí se alegró de verme acabar. Y también alguna gente que no estaba.


Y esta, más o menos fueron mis seishorasseguidas. Se sienta a la mesa mucha gente pero al final cada uno se tiene que comer su menú. Y recordad dejad sitio para el postre porque yo, esta vez, lo engullí como pude pero fue sin hambre. Y es mejor saborearlo. Dicen...


sábado, 3 de mayo de 2014

Las noches

Hablemos de correr por el monte. Hablemos de la vida y la muerte. Hablemos de los amigos--.
A veces hay que pulsar la noche. Correr en silencio detrás de alguien y ver que sientes. No...en silencio, no. Correr sin hablar. Es distinto.
Corres sin hablar, sin más mundo exterior que el que te enseña el frontal. Pero cuánto más pequeño es este, más desarrollas el interno. Tienes menos distracciones y, como no hablas, piensas más. Escuchas más. Sientes más.
La noche esta llena de mensajes que no son tan oscuros como ella. Mensajes que te llevan y te traen por recuerdos mezclados, por pensamientos escondidos durante el día: Una sombra que se mueve, un brillo que va y viene en la mochila de tu compañero, al ritmo de sus zancada. Una marca de GR que no ves hasta pisarla. Una respiración entrecortada que, a oscuras, suena el doble. Una rama de un árbol que parece querer barrerte al pasar. Hasta los bastones pican distinto a oscuras.
El cuerpo se comporta de otra forma. Esta claro. Más místico, más misterioso, más débil incluso. La noche curte, une y duele. Todo a la vez.
El pasado miércoles trotamos toda la noche por el Cadí. La noche era más oscura que nunca a pesar de la cúpula de estrellas que había. La oscuridad de esas noches que te caen encima de golpe, sin esperarlas. Como si alguien de pronto bajara un telón, te robara el día y su luz. Llegando al Niu de Aliga un viento helador barría todo lo que se encontraba a su paso. Obligaba a encoger el chasis y buscar el abrigo de cualquier piedra. Congelaba manos, pies, caras...incluso ganas de seguir. Pero seguimos. Porque el recuerdo de un amigo que ya no estaría más junto a nosotros empujaba con fuerza. Más calor y más fuerza que el viento oscuro. Ninguno hablamos de ello. Corríamos sin hablar. Pero nos movía la misma fuerza.
Y así seguimos hasta que el amanecer nos sorprendió en otro lugar menos agresivo.
Si. Al final amaneció.
Otra noche más había pasado para nosotros.

Y cuándo la noche venga a quedarse para siempre conmigo (como te ha pasado a ti, Iñaki) seguro que un puñado de amigos correrán por el monte a oscuras, como lo hicimos nosotros el otro día. Y al amanecer, sea donde sea que estén, se mirarán a los ojos y sabrán que yo también he corrido con ellos. Qué así sea.

domingo, 30 de marzo de 2014

Cada vez...

Cada vez me da más vértigo mirar hacia atrás. Debe ser porque cada vez estoy más alto.
Cada vez me gusta menos recordar aventuras pasadas. Debe ser porque algunos de los que aparecen ya no están.
Cada vez soy más reticente a recrearme en lo que fue. Debe ser porque, de una forma u otra, hace más efecto de lastre que de empuje para lo que queda.
Cada vez evito más hablar del pasado. Debe ser porque ya solo es eso...pasado.
Cada vez evito más hablar del futuro. Debe ser porque es solo eso...futuro.
Cada vez corro más lejos, y no llego a ningún sitio. Debe ser que no voy más rápido.
Cada vez corro más rápido y vuelvo a mismo sitio. Debe ser que no voy más lejos.
Cada vez crezco un poco por dentro, un poco por fuera. Debe ser lo que debe ser.
Cada vez pido menos consejos. Debe ser porque cada vez me gusta menos darlos.
Cada vez escucho más y discuto menos. Debe ser que lo hago mejor.
Cada vez me sobran más cosas. Debe ser que tengo demasiadas.
Cada vez abrazo más y doy menos la mano. Debe ser que pierdo la vergüenza a hacerlo.
Cada vez miro más. Debe ser que así me explico mejor.
Cada vez saboreo más la cerveza, los amigos, los momentos, los besos, las carreras, los chistes, las collejas, la música incluso los atascos. Debe ser que le voy pillando el truco a esto.

Cada vez...es cada vez. Y no hay dos veces iguales.


Qué siga lloviendo. Que siga luciendo el sol. Pero que siga...
Sonreid !!

miércoles, 19 de marzo de 2014

UT Les Fonts. Homenaje al corredor de montaña-

Entrante: Nocturneta, 23 kms y 350+
Primero: Ultratrail, 70 kms y 4.000+
Segundo: Carrera, 27 kms y 1.650+
Postre: a escoger entre los recuerdos

Cuándo llegas a Xerta has de estar hambriento de correr. El menú que presenta el UT Les Fonts es capaz de satisfacer al más exquisito gourmet de trotar por la montaña. Y como la cantidad de platos que engullirás los escoges unos meses antes, lo único que puedes asegurar -para evitar el empacho- es hacer bondad los días antes para llegar famélico. No es tan fácil, creedme.
La segunda clave es, en mi opinión, dosificar bien los 3 platos para poder gozar de todos. Cebarse en exceso al principio es un clásico cuándo te sientas a una mesa con ganas de devorar lo que caiga. Carga mucho del entrante o el primero y dejarás la  mitad del segundo. Incluso sufrirás con escoger el postre, si no lo pierdes. Tampoco esto es fácil.

El entrante de la Nocturneta apetece mucho, son "solo" 23kms casi planos que se comen a oscuras. Eso ayuda a no tragar los trozos sin masticar, pero aún así nadie quiere ir a dormir tarde. El trote a la luz de la luna, seguramente ofendida por el uso de tantos frontales, comienza siendo regenerador de sensaciones y debería ejercer su función de abrir apetito para el plato principal. Voy en el segundo grupo de unos 5 o 6 a ritmo de comer y charlar. Nadie se atraganta y comentamos los sabores. Relevos en cabeza y al salir de Aldover comento con Imanol que los primeros ya ni se los ve. Un poco más adelante nos dicen que el grupo de cabeza se había perdido y vamos delante. De alguna forma y casi sin querer, apretando eso si, engullo en un tenedor dos trozos de lechuga que me quedaban y vacío mi plato: 1h41'35''. Satisfecho.



El primero es, como tiene que ser un primero, potente. De cucharón, con fundamento. Ultratrail de 70kms y 4.000+
Desde que terminé el entrante no ha pasado apenas tiempo y a las 6:00AM estamos de nuevo sentados a la mesa. Esta vez la olla es grande y el contenido con más sustancia. Por delante se adivina un alimento energético a tope para degustar. No vale echarse atrás, hay que empezar. Cucharada a cucharada. Sin llenarlas mucho al principio, cargando más a la mitad y procurando que al final, con el pulso no tan firme ya, no caiga el contenido de las últimas. Las patatas son más fáciles de digerir pero yo prefiero los trozos de carne que encuentro en las subidas. Los muerdo con cuidado para no hacerme daño pero sacando todo el sabor. En las bajadas es fácil mascar rápido e incluso tragar un trozo entero de patata que se quede luego atascado en las tragaderas y, al volver a comer carne, no te deje degustarlo. En la bajada a Alfara me caza el autobús de vascos que viene apretando fuerte desde la subida anterior, intento cargar la cuchara como ellos pero...la siguiente ya vuelvo a mi dosis. No es mi guerra. Al menos hoy no. Acierto. Pero el daño ya esta hecho y sufro en la bajada. En la última subida recupero algo pero me conformo con vaciar el plato. Y sufriendo consigo hacerlo en 9h30', sorbiendo el caldo que queda casi sin fuerzas. Mañana costará...pero se hará. Ahora a digerir.


Y llega el segundo. Carrera de 27kms y 1.650+
Hablo con Santi porque me molesta una bursitis en la planta del pie izquierdo y la zona trasera de la rodilla derecha (culpa de las patatas que quise comer a ritmo euskaldun). La conclusión es que haga trocitos pequeños del plato de hoy y, si me veo con fuerzas, cuándo lleve un rato los coja de dos en dos. Y así hacemos. Calienta bien al principio y si no duele, aprietas. Puedo decir que disfrute del plato. A tope. Saboreando y bien regado cuando hacía falta. Roce las 3h15' y no puedo decir que la ración se me hiciera pesada. Sabrosa si. Pero tuve esa sensación de ajustar la cantidad al hambre que tenía y rebañar el plato con el último trozo de pan que suele quedar junto a la servilleta. Riquísimo todo.


Queda el postre, ¿no?
...yo escogí ayer: REPETIR.

Puedo también decir que los compañeros de mesa durante estos días han sido excepcionales. Los que llevé puestos y algunos que conocí allí. Compartir mesa es algo que no se puede hacer con cualquiera. Sobre todo cuando encima ponen manjares. Yo, acerté. Por ello me considero afortunado. Gracias !

lunes, 3 de marzo de 2014

Mis liebres

Correr por asfalto tiene muchas cosas buenas. Preparar algo largo y prácticamente plano, tirando de excel y pelotas, tiene muchas cosas buenas. Terminar una maratón bajo la insana dictadura de un crono tiene muchas cosas buenas. El maratón, la maratona  o la maratón. Bendita disciplina inspiradora llena de cosas buenas. Y alguna mala.
Aún recuerdo la última que corrí como si no hubiera mañana. Preparada con ganas pero sin cumplir (un clásico en mis entrenamientos) lo que "me tocaba". Apuntado como si me hubiera gastado el comodín de la inscripción en ella. Velada toda la noche antes como un Quijote vela sus armas. Desayunada con una precisión de relojero según lo aconsejado. Calentada y concentrada al milisegundo. Y salir mirando al reloj. Y acabar mirando al reloj. Y correr mirando al reloj.
Un cronómetro de los antiguos, con lap cada kilómetro y acumulado total. Picando un botón que, a medida que pasaban los kilómetros, se empeñaba en escaparse del empujón de mi dedo. No voy a decir que recuerdo cada kilómetro porque solo quedan en mente los que se van de previsión. Y ese año solo fueron, si la memoria no traiciona, el 19 y el 20. El 33, el 34 y el 35. Maratón de Barcelona.
maratón barcelona 2010

Ese día decidí que no volvería a picar, ni si quiera a medir kilómetros cuando entrenara. Ese día comencé a entrenar por tiempo. Ahora también miro, si me acuerdo de poner el suunto, el desnivel.
Porque picar kilómetros no me sirve para nada. No me aporta nada más que una larga lista de números y ritmos que luego no soy capaz de traducir en mejora. Se me indigestan. Porque, aunque sigo siendo esclavo de ellos cada vez que corro, no me gusta que me estropeen la fiesta.
Y todo esto ¿a que viene?
Ayer, muchos de vosotros picasteis conmigo el 42 en mi vida. Algunos lleváis haciéndolo muchos años, otros unos pocos solos. Hay que gente que se ha estrenado ahora. Todos sois liebres de esta carrera que no se donde me llevará y que es mi vida. Yo no picaría si pudiera pero si pasaría los kilómetros que de eso no me libra nadie. De hecho, algún día dejaremos de hacerlo.
Gracias a tod@s, incluidos los que vais a apretar el botón de lap hoy ;-) porque...la carrera no ha acabado.

lunes, 24 de febrero de 2014

No me asusta

No me asusta un papel en blanco. Solo me preocupa que cuándo lo haya llenado (y lo haré seguro) sea de algo con contenido. Algo que transmita al ser leído. Algo que haga pensar, o sonreír, o sentir. Algo que alguien tenga ganas de volver a leer. Del tirón, al día siguiente o en un mes. Algo que den ganas de compartir con gente cercana. No me asusta que no le guste a todo el mundo. No me asusta escribir largo o hacerlo corto. Me asusta no disfrutar con el texto, empezarlo, atascarme y tener que volver atrás, pararme y que no fluya solo a un ritmo adecuado. La cabeza va siempre más rápido pero las manos vuelan a veces sobre el teclado haciendo daño al proceso creativo. Y ojo al corazón. Hay que compensar. Fallar ahí si me asusta. No me asusta coger un boli y escribir y tachar. Apelotonar líneas entre líneas. Escribir en vertical algo que complete lo que ya está. Crear es mágico y permite ciertas licencias. La caligrafía ya la hice en el cole muchos años.

No me asusta un dorsal nuevo. Solo me preocupa llenar todo el rato que lo lleve puesto de buenos momentos. Subir, bajar, correr, aprender, ver sitios chulos, sentir. Llegar a meta con ganas de más, de contarlo a los amigos, de compartir. Al día siguiente, al mes. No me asusta que me digan que estoy loco por hacer lo que hago. No me asusta ni correr largo despacio ni correr corto rápido. No me asusta disfrutar sufriendo ni sufrir disfrutando. Me asusta sobrepasar el punto en el que no soy dueño de lo que hago. Sentir que no mando yo en mis piernas, tener la sensación de tener que volver atrás para dejarlo. No fluir a un ritmo adecuado. La cabeza y las piernas a veces van juntas, a veces discutidas. El corazón bombea oxigeno junto con sentido común (que hasta ahora siempre llega). Hay que equilibrar. Porque fallar ahí si me asusta. No me asusta lo que haya en los avituallamientos. Bebo y como de todo. Salado con dulce. Agua con isotónico. Salto a la fruta y vuelvo a los frutos secos. Alimentar la maquinaria es algo que hay que mimar. Correr solo para sudar ya lo hice hace muchos años.

¿Se parecen o no escribir y correr?

miércoles, 19 de febrero de 2014

Recuerdos (semificción)

Se pasó toda la noche dando vueltas dentro del saco y pensando en los gusanos de seda. Los putos gusanos de seda que, hinchados de comer hojas de morera, tejían a su alrededor un capullo que hacía las veces de "cabina de superman" y del que saldrían como hermosas (?) mariposas. Se pasó toda la noche buscando una postura que no existía para poder descansar. Se pasó toda la noche...así, a secas.
Y llegó la hora de salir del saco y preparar la mochila. Y desayunar. Y pasar dos o tres veces por el baño. Y llegó la hora de subir un punto los nervios y bajar la chulería. Porque ahora, abrazado a la taza caliente de café con leche, miraba fijamente al perfil de lo que le quedaba por delante. Los ojos recorrían arriba y abajo la linea que delimitaba el recorrido con intención (pero sin fortuna) de memorizarlo. Alguien se acercó por detrás y le dijo algo al oído. Sonrío.
- "Eres un cabrón. El que va a petar como una cuca eres tú", dijo en voz alta mientras acercaba la taza a los labios.
- "Ja, ja, ja. ¿Te lo recuerdo cuando me llames por el nombre de mi hermano?, ¿Te acuerdas?", contestó el susurrador de oídos.
- " Hijo de..." y le lanzó el arrugado papel de la magdalena que se acababa de comer.

En el control de material se mezclaban prisas y nervios a partes casi iguales. Aún no había amanecido y los frontales encendidos deslumbraban con el giro imprevisto de las cabezas. Cremalleras que se abrían y cerraban mostrando pilas, mostrando mantas térmicas, mostrando paravientos, mostrando el móvil... Y dentro a esperar la salida. Abrazarse con los bidones delante es una tarea divertida. Haces el gesto pero los brazos no llegan a rodear los hombros del que tienes enfrente y te queda una extraña sensación, parecida a cuando das dos besos a alguien y acaba en "piquito" por ir al mismo lado ambos.
Una forma de escapar del momento es tocar el reloj. Otra montar los bastones. Hay muchas. Risa floja o decir tonterías. Miras fuera buscando alguien conocido que no corra. Te hace un gesto apretando los puños y lees "vaaaaamos" en sus labios. Notas un escalofrío por la espalda que combates tocando algo en la mochila.
Que empieze ya !
Y empieza...

salida Emmona 2011

miércoles, 12 de febrero de 2014

La finitud esa de la cosas

No voy a correr siempre. Es algo que he ido asumiendo con el paso de los kilómetros. En lugar de asumiendo había escrito aprendiendo pero releyendo...como que no.
Las cosas no duran eternamente -sobre todo las rodillas :) y, salvo desgracia, espero decidir yo cuándo paro. Con el peso de una razón más o menos poderosa que echará una mano.
Hoy repasaba toda la artillería de entrenamientos, dorsales y fotos que tengo desde que un día, allá por 2002, decidí dejar de escalar para hacer "otra cosa". Todavía no sabía el qué...
No me volverá a pasar, esta vez no. No me volverá atrapar el vacío que se me colgó del cuello el día que metí en una mochila (donde todavía están) la cuerda, las cintas express, los pies de gato y el arnés de escalada. Sniff.


Tri Pálmaces, julio 2005

La sensación de ir probando cosas y que ninguna me llenara la achaco a que pensé que la escalada duraría para siempre. Morir con los "gatos" puestos, pensaba :) Y no fue así.
Lo bueno de estos casi 12 años ya, visto ahora en perspectiva, es que he tocado muchos palos. En todo momento me ha llenado lo que he hecho y he sabido dejarlo, volver y volver a dejarlo cuándo no disfrutaba. Finalmente parece que me he centrado más en correr por el monte, pero sigo dando pedales y nadando algún día todas las semanas. La montaña. Otra vez la moneda ha caído por el lado de la montaña.
Y ¿qué hay en el fondo de todo esto?
Llevo unas semanas raras. Quizás se pase y se quede en falsa percepción mía. Ojalá! Pero el caso es que la rodilla, mi rodilla izquierda, intenta decirme algo últimamente. Y yo le pido que me deje correr la Ronda dels Cims. Y me dice que ya le pedí el ironman de Elba en 2009, Emmona en 2010, el GRP en 2011 y la Mitic en 2013. Insaciable, me llama. Bah !. Viajes en coche de amena conversación tenemos...
Es verdad que los entrenamientos son atropellados y descompensados, que vengo de un año trallero y todo lo que queráis. Pero si la rodilla manda aflojar, aflojaré. Y si manda parar, pararé. Sin pena. Sin duelo. Porque visto todo en el proceso de una evolución no ha lugar para la tristeza sino para el enfoque en nuevas aventuras (que diría Raül Koala). Ya hasta me lo creo.

Trencacims nov. 2013

No se, quizás debería estar entrenando en lugar de escribir. Quizás no debería entrenar en un mes. Yo que sé. Solo quería escribir un rato. Solo quería poner aquí pensamientos sueltos hilvanados por una pequeña molestia que, si esta vez se pasa, en un tiempo volverá. El quiste de menisco está ahí. No se cura solo y operar (a fecha de hoy) no es una opción. Un día se acabará correr, porque todo se acaba. Pero solo será correr.Y entonces haremos otras muchas cosas hasta que llegue el cierre del negocio ;-)




lunes, 3 de febrero de 2014

rocKacorba (30km, 1900+), con K de Koalas

Cuándo empiezas de novato en algo siempre hay que poner atención en lo que dicen los que ya están allí, metidos en faena. Pero cuándo ya llevas un tiempo es cuándo de verdad, además de seguir escuchando, hay que aplicar lo oído. Y aún así, nadie te asegura no cagarla. Como decía mi abuela Amparo: "el que se piensa que esta de vuelta de algún sitio es porque nunca ha ido a ningún lado". Amén.
Y si alguien tiene cerca a alguien que sabe de que va la copla de correr por el monte soy yo, somos nosotros (@koalasteam).  Más de una vez le he oído decir algo parecido a esto:
"Si un día sales en una carrera y pasados 20'-30' no te ha pasado gente que tu sabes que son mejores que tú, siéntate en una piedra junto al camino y espera a que lo hagan. Si solo es uno, puede tener un mal día. Si son 2 o 3 el que tendrá un mal día serás tú"
...y en Canet d'Adri, este domingo, a los 15' todavía no me había pasado ni Toti Bes (ganador a la postre) ni Arnaú Juliá. Y no me senté a esperar a que pasaran pero aflojé. Ya era tarde...

Corríamos por equipos esta vez. De dos. J. Folguera y yo. Esta vez era claro que sería por mi asa por donde se descolgaría el cesto, si lo tenía que hacer. Y en cuánto se giró y vio que no venía aflojó para esperar y tirar de mi. La primera subida a Rocacorba fue un auténtico suplicio, pagando la chulería de apretar en el primer tramo. Sabía que podría recuperar en la bajada pero si no forzaba subiendo. Creo que ahí, sinceramente, se nos fueron unos cuántos minutos a descontar del final.
Jaume, guiando el equipo con mano de hierro en guante de seda, hizo un buen trabajo. Se mantuvo alejado pero siempre a la vista. Cantaba lo que iba viniendo con la precisión de alguien que conoce el recorrido. Y llegamos a las rocas del final con los pasos de grimpada. Ahí ya supe que iría a más. Y me alegré. El segundo equipo se había quedado descolgado en la subida y pensé (sin decir nada): " Ahora solo depende de mi llegar como primera pareja"
Nos tiramos abajo suave y él me fue desgranando el resto de recorrido a petición mía. Solo por encima. Él llevaba el dorsal en el culo y yo lo veía el perfil, del revés, colgado debajo de su mochila.
La segunda subida me pareció rápida y me sentí bien. Corta incluso, diría. Supo a poco pero sirvió bien para preparar la tercera. Derecha y con algún descanso en medio. Lo peor que te pueden hacer cuándo vas con alguien que recupera trotando en estos tramos :-)
Pero me llevaba bien, cuerda tensa pero no se rompió en ningún momento. Bueno si. Cuándo llego la larga bajada hacia el km 27. La raíz estaba ahí, agazapada entre el barro. Y cuándo yo pasé levantó la chepa para tocar, lo justo, la puntera de mi zapatilla. Un toque firme y ligero y se agachó de nuevo. Juro que cuándo me levanté no estaba allí. Ni me quejé pero, alertado por el ruido del golpe, Jaume preguntó y le grité: "Tirá que voy un poco más atrás. Ha sido caída limpia". Retumbó en el bosque. Yo había de sonar sólido y consistente. Por supuesto limpia de golpes, porque de barro hasta las cejas. Y es en ese momento en el que trotas y, yo al menos, acostumbras a tocarte los sitios que te duelen para ver si todo esta bien cuando...coño, este no es el tacto del dorsal ! Entre el barro solo hay tela. Miro sin mirar para no volver a caer y veo todo negro. Nada rojo del dorsal. Allá quedó, escondido, tapado bajo el barro. Le chillo a Jaume que he perdido el dorsal pero me contesta que no vuelva a buscarle, que llevamos el chip. Uff, menudo alivio. Solo me faltaba a mi darme la vuelta y volver atrás.

Y en estas que se deja pillar y volvemos a trotar juntos riera abajo, con ganas de encarar "a bocasangre" ya los 250+ últimos. "Guarda algo para el último repecho", me dijo. Y yo pensaba que llevaba algo pero...se me debió caer con el dorsal. Vuelve a aparecer la sombra del apretón de salida. Por suerte un rato solo. Hasta que hago lo que yo llamo "el cambio muscular" y la maquinaria de subir entra en calor. Incluso me pareció oir un "no te flipes que todavía queda". ¿Ahora? ¿Ahora que estoy bien se acaba? Vaya...
Y ladera abajo saboreamos ya la entrada en meta y dejamos un poco de lado la concentración. Exactamente lo justo para, de un culetazo, bajar un rampa de barro que llena de tierra mi culo. Pero no importa. Estoy contento. Correr de compañero con alguien que siempre te gana (sin problemas) ha sido una experiencia increíble. Me ha reventado, eso sí. Pero justo justo para llegar a meta y, allí, caer en una silla mientras nos confirman que hemos sido los primeros por equipos.

"Si un día sales en una carrera y pasados 20'-30' no te ha pasado gente que tu sabes que son mejores que tú, siéntate en una piedra junto al camino y espera a que lo hagan. Si solo es uno, puede tener un mal día. Si son 2 o 3 el que tendrá un mal día serás tú"...y desde entonces miro quién está en la salida (aunque a veces me sirve de poco).

viernes, 31 de enero de 2014

M&M's

El recuerdo se oxida por la carga de humedad que lleva encima el paso del tiempo. O quizás me estoy poniendo tonto y es más sencillo. Quizás la culpa de todo esto que escribo ahora y que rumiaba ayer mientras nadaba, sea solo del cloro de la piscina y no del óxido. De una forma o de otra, es una ida de olla. Otra más.
Pensaba ayer, a golpe de brazadas asimétricas y descompensadas, que eran otros tiempos. No tan cercanos como me gustaría pero no tan lejanos como mi cabeza se empeña en hacerme ver. Pienso en los veintipocos y pienso en mujeres. Recuerdo imperfectamente distintas situaciones y ahora, tiempo después, ordeno en 3 grupos. O mejor, en 3 situaciones:

1- Quedas con amigos que traen amigas. Y los amigos te cuentan historias de sus amigas. Divertidas, simpáticas, guapas...hay que esmerarse pero merece la pena. De espera, tomando cañas, te das cuenta que tus amigos saben perfectamente lo que te gusta y como ponerte los dientes largos. Largos hasta el suelo. Pero tú necesitas acabártelo de creer. Necesitas visualizarlo. Te haces el duro. Algo más de información, incluso. Escuchas al colega pero por dentro piensas que dominarás tú la situación. Cuándo se abre la puerta y la ves entrar sabes que estás perdido...

2- El día a día te lleva por unos raíles de rutina donde apenas te percatas de lo que sale de tu zona habitual de movimiento. Casi en bucle haces y deshaces introduciendo pequeñas modificaciones que no pasan de ser eso. Más pequeñas que modificaciones. Y un día te giras y te encuentras unos ojos o una sonrisa fuera de tu zona de control. Y te gusta. Y lo vuelves a buscar en cuanto puedes por la magia que se crea.
El tiempo pasa mientras vuelan cruzadas miradas y sonrisas, sin nada más. Quizás un nombre. En tu cabeza serías capaz de hacer algo. Acercarte sin mediar palabra, besarla fuerte y volverte. En silencio. Quizás con un abrazo. Y piensas que igual era mejor quedar para tomar un café y charlar. Sabes que un día tendrás que tomar una decisión. Acercarte (en cualquiera de las formas) o dejarlo pasar.

3- No me volváis loco. Ni en pintura quiero yo saber nada ahora de mujeres. Pero todos empeñados en que si, en que lo que hace falta es dejarse llevar con la primera que te "encaje". Pero tu sabes que ahora no toca. Ni la más atractiva de todo el campus tiene posibilidades ahora. "No toca. Lo entendéis. Ahora no". Y tú sabes que es un estado transitorio, por eso no te preocupa. Ni siquiera buscas la causa. Esperas pero no desesperas.

¿Sí?

Pues todo este rollo para deciros que igual me pasa ahora con las carreras de montaña.



martes, 14 de enero de 2014

To-bi(llo) or not to-bi(llo)

Antes se ponía en cuclillas para atarse las zapatillas antes de salir a correr. Desde la última vez que se cayó de culo ya lo hace sentado. Lo que no ha cambiado es la liturgia de la lazada. Primero coloca ambas lengüetas tirando de ellas hacia arriba. Mueve los dedos dentro de las zapatillas y tira hacia arriba del calcetín. No hace falta...pero le sale. Adelanta un poco el pie izquierdo, siempre el izquierdo primero, coge con cariño los dos cordones y estira fuerte. El punto justo es cuando el tejido bajo ellos se empieza a arrugar. Entonces para. El primer nudo lo hace con un movimiento rápido, como para que no baje la tensión del trenzado. Pimpam ! Nudo simple listo. Ahora, con más carño, traza las dos lazadas y las entrecruza. Una vez. Tensa. Otra vez. Vuelve a tensar. Y, con suavidad, aloja los cordones sobrantes bajo las "X" del mismo que adornan su empeine. Le da un toquecito a la zapatilla. Cariñoso, como el que se despide de su pareja con una palmadita en el culo. Y cambia de pie.
En el pie derecho, con la precisión de un cirujano, casi repite el mismo proceso. Casi. Porque antes del cachete cómplice clava sus ojos en el tobillo. Durante unos treinta segundos. Y, rápido, repasa mentalmente alguna de las incontables veces que le ha fallado. Sonríe.
-"Por un momento estuviste a punto de derrotarme", piensa. "Pero no lo harás"
Y al pasar la mano por encima de él nota que no es como el otro. No es como debería de ser. ¿Un poco más abombado?¿Algo más redondo? ¿Más insensible?
Baja la mano hasta el lateral de la zapatilla. La golpea y se pone de pie.
Y mientras se coloca en frontal en la cabeza pica con el talón en el suelo y piensa que los amigos ya le estarán esperando para salir a entrenar.