miércoles, 15 de febrero de 2017

adivina

había llovido hasta bien entrada la noche y las huellas en el barro del sendero delataban que alguien había madrugado más que yo. a la luz de mi frontal intentaba adivinar que zapatillas dejaban aquellos tacos impresos en el suelo. la niebla jugaba conmigo yendo y viniendo sin orden. dejando pasar o rebotando el haz de luz que caía al suelo desde mi frente. solo el viento la empujaba mientras ella, agarrada a donde podía, anulaba la visión y humedecía la respiración. la zancada entre pisadas era larga, algo más que la mía. en algunas zonas la pisada había resbalado con el barro y estaba bastante borrosa. en otras zonas era clara, profunda y bien definida. ¡ como me resultaba de familiar aquellas formas de rombo del tamaño de un dátil !
llegué una zona de piedras y desapareció la pista. me distraje y me olvidé de mi reto de sherlock holmes de tresalcuarto. una trepada divertida, una cresta larga que va ensanchando y un pequeño llano de hierba con algo de nieve y, en una esquina, una pisada de una puntera que me devuelve a mi tarea. vuelve la niebla a subir desde el pinar empujada a golpes de aire. pero vuelve a convertirse el camino embarrado en escandaloso chivato del que ha pasado antes. hasta un kilómetro de huellas perfectas donde solo puedo pensar que "las conozco, coño, las conozco". pienso que quizás me molesta más el hecho de que alguien haya pasado antes que yo a no reconocer esas marcas. que alguien se me adelante. no ser el primero.
ya clarea el día y levanta la niebla con el amanecer. lo apago y paro a guardar el frontal. me quito la mochila y lo coloco en su lugar. cargo de nuevo la espalda. ya hace un rato que corro sendero abajo y no veo más rastros. asoma las orejas el sol tímido. saco un bidón para beber y al volverlo a guardar lo dejo mal metido. ni me entero. en el salto una zona de barro encharcada del camino, ladera abajo, se cae al suelo. freno cuando puedo y doy la vuelta para recogerlo. camino hacia arriba unos 50m. joder. que mala suerte. ha caído en el charco. me acerco, me agacho y lo trinco. justo donde se juntan barro y agua, clara como la marca de un saltador de longitud que pisa la plastilina, otra vez la huella conocida. no reconocida. me giro para volver a mi ruta y las mismas huellas en dirección contraria a la que voy. coño....soy yo. son mías.
...la vida.

miércoles, 18 de enero de 2017

corrent pel món

ya sabéis que suelo entrenar las tiradas largas con dos amigos. mención aparte para Boira, nuestra musa infatigable. a veces venía también Joan pero los fijos son Salva y Jaume. tan fijos que ellos no fallan ni un sábado y soy yo el que se añade cuando puede. así a ojo, hará unos dos años y algo que lo hacemos. sumando salen más de 24 meses aprendiendo en cada salida, con cada kilómetro, cada hora que pasamos (más o menos) juntos. sitios increíbles donde nunca había estado y nunca habría ido solo. aprendiendo de ellos y aprendiendo de mi. del día largo y de la noche corta, de la noche larga y del día corto. de pasar frío hasta no sentir los pies tapados por la nieve y de tener calor hasta casi marearte buscando una fuente, un riachuelo, un charco. aprendiendo que tres a veces es una multitud atropellada y otras veces una habitación donde solo resuenan tus propias palabras. tres caracteres tan distintos como lo ha sido la vida durante más de 30 años (para alguno más de 40) de cada uno de nosotros. pero ellos son sobre todo un claro ejemplo de que la constancia y el esfuerzo tienen su recompensa. también cambiar cosas cuando no funcionan. sin que duela. en ellos veo reflejado como las cosas bien hechas dan sus frutos. a pesar de dificultades pasajeras. a pesar de contratiempos inesperados. y en momentos en que las cosas no son como quisiera, un sábado cualquiera de madrugada, miro los dos culos que corren delante y se que merece la pena luchar por volver a estar dando relevos delante. ellos esperan. pero soy yo el que no quiero que lo hagan. al menos no tanto :-) y desde un rinconcito de mi cerebro reconozco que esto no tiene trucos. si no hay mata, no hay patata. y desde un rinconcito del corazón sale el amor propio para no decaer en el intento. aunque las cosas estén complicadas fuera. todo pasará. siempre pasa. y somos jóvenes aún.
ahora vamos a probar algo nuevo: competir en equipo de 3, durante 3 días, en una carrera que conocemos bien por separado. es un lujo y un placer forma parte del equipo, de nuestro equipo "corrent pel món" que estará en Xerta en marzo.
¡¡ Salud y montaña !!





lunes, 2 de enero de 2017

en marcha

con el ya clásico salto de año (donde solo cambiará respecto al anterior lo que tu seas capaz de redirigir) comienza un nuevo "ultra". una nueva aventura donde nos gustaría volver a disfrutar de los tramos más espectaculares de la edición anterior pero cambiando aquellos trozos que se hicieron tediosos y nos aburrieron en exceso. aquellos que fueron excesivamente duros y nos hicieron sufrir de una forma descompensada respecto al placer generado. cambiar aquellos "kilómetros" en los que vagamos como alma en pena en lugar de dejarnos respirar hondo y abrir gas.
esa debería ser la idea. generar desde ya un circuito cercano a la excelencia donde tras un esfuerzo se genere una recompensa. abierto a nuevos paisajes que llenen alma y mente. decorar el recorrido con buenos compañeros. cómplices de nuestro viaje. mezclar bosques y campas. valles y picos. tramos embarrados y pistarraca seca. laderas inclinadas y crestas delicadas. avituallamientos.
no hace falta recordarlo pero si recordar-nos-lo. no habrá cintas que seguir. ni una cada 6 metros ni cada 60, ni cada 600. no habrá track en wikiloc ni en ningún sitio. nada que descargar en el garmin y seguir. 2017 viene con todo por hacer. si te equivocas has de decidir si das la vuelta y reculas o si tiras para delante y sea lo que tenga que ser. eso si te das cuenta que te has equivocado...lo único que puedo aportaros de cara a este nuevo reto, desde mi humilde experiencia es esto:
ni desde un pico se ve claro el camino a seguir para ir al siguiente, ni desde un valle hundido en medio de ninguna parte se está tan perdido como para salir, subir a un collado y ver claro hacia donde quieres ir. lo importante es moverse. y de vez en cuando parar, estirarse en el suelo y tocar el cielo con la punta de los ojos. nos vemos por ahí.





viernes, 23 de diciembre de 2016

seguir

una vez escribí que siempre me gusta dar un poco más de lo que recibo. un poco más de lo que demando (porque no siempre me lo dan). me considero una persona generosa en todos los terrenos de la vida. no me cuesta hacerlo. no necesito forzarlo. en algún momento del aprendizaje más básico lo debí copiar de alguien cercano. no tengo claro si ser así es bueno o malo, lo que no sale es rentable.
tampoco me cuesta nada pedir disculpas. soy tan consciente de mis limitaciones que cada vez que me equivoco, y pido perdón, aprendo algo. parece obvio pero no lo es. e igual que corrijo y recorro de vuelta el camino equivocado también acepto disculpas con facilidad.
pero para ambas situaciones hay un límite.
no se porque escribo esto hoy. debería estar trabajando. 2017 será un año distinto. ha de serlo. un año de seguir dando pero solo a quien se lo merezca. un año de seguir aprendiendo de los propios errores y de pedir disculpas. un año de crecer. de más montaña. de cuidar más a la gente que se lo merece. a la que me cuida. un año que dure unos cuantos más. cambios de paisaje en el día a día. desde el despertar hasta fundirme con la almohada.
seguimos...

lunes, 14 de noviembre de 2016

Escucha

Le dolía no ser entendido pero no tanto como no ser capaz de explicarse. le pinchaba desde dentro tropezarse con sus propias explicaciones y sentir los pellizcos de contestar demasiado rápido sin pararse a pensar antes de escribir. o no escribir. los sentimientos nublaban el brillo de un pensamiento que él creía obvio pero quedaba claro que no lo era. y no sabía porque.. dichosa sangre caliente
hilvanaba conclusiones estériles que no llevaban a sitio alguno. si acaso le metían en una rotonda oscura de emociones y desconfianza. centrifugaba y salía disparado hacia la cuneta con la fortuna -hasta ahora- de no chocar nunca con sus propio pedazos, caídos en este recorrido suicida.
desde el borde del camino, maltrecho y dolorido, recuperaba la compostura y se levantaba. buscaba un elemento que le mostrara algo. un escaparate. el reverso de una cucharilla de café. una foto hecha. unas líneas escritas. el recuerdo de un beso. un  olor conocido. lo que fuera.
escucha. esto no es así. escucha. déjate caer que no te faltarán brazos para recibirte. escucha. tienes un recorrido ya que te permite no derrapar tanto. escucha. estoy aquí.
y notaba que cada vez la tenía más cerca. cada vez estiraba un poco más la mano y los dedos ya la rozaban. no dejes que se aleje. no la empujes más allá. intentó estirarlos un poco más y los movió arriba y abajo como para ganar unos centímetros. unos milímetros. como si la hiciera cosquillas en su espalda mientras dormía. buscaba provocar un escalofrío. y contagiarse.
y bien envenenado conseguir el equilibrio. apoyarse del todo. y desde ahí, escucha, remontar el vuelo juntos.



domingo, 30 de octubre de 2016

¿solo o acompañado?

prepárate para estar solo. prepárate para estar acompañado. prepárate.
no me atrevería decir qué es más complicado. qué es más sencillo. hay un rincón polvoriento dentro de nuestra cabeza que siempre nos empuja hacia uno u otro lado. y ni yo aquí os voy a aclarar nada, ni vosotros acabaréis de hacerlo. complicado. el impulso vibra de un lado a otro y, salta sin piedad haciéndonos perder un equilibrio al que hemos de aspirar. para no caer. y es que cuando parece que está más dormido en la comodidad de un trote solitario, salta al otro lado y deseamos fuerte, casi con dolor, girarnos y que haya compañeros. "hola ! ¿alguien ahí?". explicar como estas. preguntar que pico es aquel. de que pueblo son aquellas luces. si vamos bien. o si llevan pilas de repuesto por si acaso. mejor solo que mal acompañado. ¿de verdad? ¿con qué fin quieres estar acompañado? sigues solo y se pasa. pero sabemos que veces no remontas y entonces piensas "peor solo que mal acompañado". es como dormir con un buen saco y encima de la hierba.


luego, otro día, entre risas y chascarrillos para reducir ritmo y ganar tiempo sobre los más fuertes, subimos canal arriba. cruzamos el valle. te arrastras bajando una tartera. y...te sobra todo el mundo. todo. a veces hasta tu mismo te sobras. ¿quién esta gente? ¿de verdad nos conocemos? el bosque de piernas en el que estas metido se te cae encima. oscurece y aplasta. te dejas caer al final y hasta paras a mear para luego tirar un rato solo. sacas un barrita quitándote la mochila cuando llevas una en el bolsillo lateral. "con lo bien que estoy yo a mi ritmo". también pasa. y con oxigeno renovado vuelves al grupo. dentro rápido detectas otro como tú. otro que para y calca tus movimientos de hace un rato. ahora es un amigo. ya no es un desconocido. pasas al lado le picas con la mano en el culo y dices "tiramos". se gira y sonríe. premio especial. es como dormir desnudo, tapado con una buena manta dentro de un refugio.

 
y... ¿cuál es mi conclusión? ¿qué hago yo? buscar la complicidad. en una o varias de sus múltiples formas. es la "gasolina que no prende" en las relaciones humanas. o eso pienso yo


jueves, 13 de octubre de 2016

Ella

Cada vez que doblo esta camiseta pienso en ella. En su olor. Tan profundo como sus curvas, tan adictivo como sus rincones. En sus colores. Cambiantes según el día que haga, pero siempre frescos y vivos. Vivísimos. En su tacto. Cuando en un paso estrecho nos rozamos sin querer y un escalofrío recorre, de punta a punta, mi columna vertebral. En su locura. También pienso en su locura que todo lo-cura. Y sonrío.
Cada vez que doblo esta camiseta cierro los ojos al acabar. Cierro los ojos y apoyo las manos encima. Como la primera vez que ella y yo nos conocimos. Las manos sudorosas por los nervios mientras esperaba. Profundamente alterado las apoyaba sobre mis caderas para secar la humedad. Sin que nadie se diera cuenta. Solo yo. Apoyo las manos encima como queriendo volver a acariciar su aspereza. Su suavidad. Qué su olor vuelva a quedar grabado en mis manos. Otra vez su olor.

Cada vez que doblo esta camiseta disfruto con el recuerdo de lo que pasamos juntos. Horas y horas. A veces mandaba yo, a veces ella. Yo seguía sus indicaciones pero sin miedo a perderme. Porque perderse era ganar. Y recordaba aquella visión desde abajo de todo lo que tenía que recorrer. Recorrer para llegar arriba y ver lo que dejé atrás. Recordaba todos los consejos no seguidos. Recordaba como había llegado allí. ALLÍ.
Cada vez que doblo esta camiseta la deseo de nuevo. Con fuerza. Con morbo. Con la intranquilidad de dos niños que quedan para pegarse en el patio. Sin motivo, solo por pegarse. Y creo que la deseo porque la tuve. La recorrí. La dejé que abrazara mi movimiento. Que acelerara mi latido. Que jugara con mi falsa fortaleza y la debilitara. La dejé que entrara en mi al entrar yo en ella. Mmmmm ¿...la dejé?
Y pienso que volviendo una vez más a ella quizás deje de doblar esta camiseta. Deje de pensar en ella. Deje también de cerrar los ojos y plantar las manos encima al acabar. Deje incluso de disfrutar con el recuerdo de lo que fue. Deje de desearla de nuevo.
Solo volviendo...solo quizás...