a veces (te) pasan cosas. a veces (te) pasan personas. a veces las dos cosas juntas. así podríamos definir aventura.
y un GR sirve como hilo conductor de una aventura que empieza mucho antes de la salida... y que no quieres que termine nunca. seguir unas cintas te hace darte cuenta que un camino es mucho más que caminarlo, una sonrisa dura más que el momento que se dibuja en la cara y un guiño cómplice con un ligero golpe de cabeza es el mejor “vamooos” que existe.
somos seres vitales y amamos las cosas que nos hacen sentir vivos. buscamos a aquellas personas que nos ponen un brillo en los ojos que solo se va al cerrarlos. nos quedamos con los compañeros de viaje con los que, al asomarte al puente y sin tener que explicarlo, descubres la misma trucha nadando río arriba. somos seres vitales que celebramos con cerveza nuestros logros, nuestras cosas, nuestras aventuras.
y, con la frecuencia de un lejano cometa dejándose ver al atardecer, llegan ratos muy especiales como la tarde del pasado sábado. un (otro) pequeño escalón en el que poner un pie para apoyarse y dar un empujón hacia la siguiente pantalla. hacia el siguiente momento que será, seguro, mejor que los anteriores.
entre campos de cereal y amapolas trotas con la mejor compañía posible, quejándote del calor que hace. buscas la noche con la tranquilidad que da llevar un frontal a la espalda. paras a comer y beber algo porque aquí no se puede fallar. y un “espera” y un “seguimos” articulan conversaciones más largas. y un “¿como vas?” y un “te aseguro que acabo” son el cemento que une gestos cómplices, tropezones y distancias flexibles a lo largo del camino. ingredientes todos de la aventura.
y cuando te tapas en meta, porque hace ya frío, te giras y te sientes muy orgulloso de quien ha corrido a tu lado. te sientes afortunado porque te ha dado su confianza para algo que no conocía. y disfrutas de ver como alguien que persigue un reto se ha esforzado y lo ha conseguido. y un abrazo que alargas con la excusa de dar calor para el tiempo en mitad de la noche.
y pasa el lejano cometa. el cometa aventura.
lunes, 13 de mayo de 2019
domingo, 5 de mayo de 2019
10
todo pasa de una manera eternamente rápida en un diezmil. mis kilómetros se hacen largos en cortos intervalos de tiempo de poco más de tres minutos y medio. las zancadas golpean el asfalto pero retumban en el pecho. los brazos, en su vaivén, bombean oxigeno en bocanadas que me dejan sabor metálico en el paladar. un ritmo exigente me nubla por momentos la vista y cometo el error de mirarme los pies en lugar de seguir con la mirada al frente. los sonidos difusos se aclaran y, cuando la gente lee mi nombre en el dorsal para animar y lo oigo claro, se que es porque el ritmo ha bajado. guiñas el ojo a un voluntario que te indica un giro cerrado porque de la boca seca no se despega un “gracias”. y el guiño te parece eterno porque hasta volver a abrir el ojo cuesta. y al ver a alguien conocido una gran sonrisa interna no se si llega a dibujarse en mi cara, por eso estiro el brazo y choco la mano.
el sudor no tiene tiempo a caer por la frente hasta acumularse en las cejas. imagino que no hace mucho calor y el propio movimiento al correr lo seca. corrijo la postura para no ir sentado al recordar que lo habíamos hablado, entre risas, esperando la salida. ¿como irá más atrás? y noto que a medida que alargo los pensamientos acorto la zancada. la sombra de los edificios en algunas calles deja paso al sol en otras más despejadas. y quemas el último cartucho con la sensación de que, una vez más, lo has hecho antes de lo que tocaba. cuando sabes de sobra que llegar a meta y que sobre pólvora es aún peor que retorcerte los últimos cientoypico metros. paso el arco de meta y me giro. el crono esta vez me sonríe en forma de minutos y segundos. detrás mio entra un chico que no conozco pero nos damos la mano. me has ayudado mucho, me dice. a mi solo me sale un "para eso estamos, para ayudar". y nos reímos juntos.
como no me va a gustar correr algún diezmil de vez en cuando.
martes, 30 de abril de 2019
echar a la noche
la noche se había tumbado ya sobre la montaña y aplastaba con su peso cada rincón donde hace unas horas había luz y claridad. en dos puntos distintos de la ciudad hay extraños movimientos para una noche de martes. diría nervios pero es más bien excitación. diría desorden pero es más pronto ganas. diría locura pero prefiero decir vida. un monje cambia sus oraciones y hábitos por algo mucho más terrenal. un arroz pasado y atuneado llena un plato más de lo que será capaz de comer. junto a la puerta de salida una mochila sin cerrar deja asomar un par de bidones y un goretex mal doblado. a pocas calles de distancia un brujo prepara su mochila tras cerrar el taller de reparaciones y conjuros. cena boniatos confiado que es el mejor combustible para tener la maquinaria toda la noche encendida. mientras valora su estado y no está seguro que una siesta de horaimedia haya sido suficiente. otra mochila encierra lo que debería ser necesario para toda una noche. una noche en el monte.
la hora de encuentro son las 22:30, la de salida unos 45 minutos más tarde. aiguafreda. su maratón del congost. todo es viejo pero todo es nuevo. salir a correr de noche por el monte siempre es diferente. no queremos inventar nada, solo queremos pasarlo bien. sentir. ser más monje y más brujo. solo queremos estirar un poco más la vida que a veces se nos hace tan corta. arreglar un mundo que ni sabe que estamos por ahí. subiendo y bajando. llenarnos el corazón de latidos y las venas de esa locura que nos hace felices. y si todo va bien, encontrar ese punto donde, si le pinchas a la noche se levanta poco a poco, se despereza con cuidado y vuelve a dejar que el día ocupe su puesto.
salimos.
la hora de encuentro son las 22:30, la de salida unos 45 minutos más tarde. aiguafreda. su maratón del congost. todo es viejo pero todo es nuevo. salir a correr de noche por el monte siempre es diferente. no queremos inventar nada, solo queremos pasarlo bien. sentir. ser más monje y más brujo. solo queremos estirar un poco más la vida que a veces se nos hace tan corta. arreglar un mundo que ni sabe que estamos por ahí. subiendo y bajando. llenarnos el corazón de latidos y las venas de esa locura que nos hace felices. y si todo va bien, encontrar ese punto donde, si le pinchas a la noche se levanta poco a poco, se despereza con cuidado y vuelve a dejar que el día ocupe su puesto.
salimos.
miércoles, 10 de abril de 2019
química, física y algo de monte
hace años el experimento trencacims en el laboratorio de paüls fue un éxito. la combinación de elementos en el matraz del fin de semana coloreó de felicidad un sábado y un domingo que de otra forma habrían sido grises. las personas que allí encontré catalizaban reacciones en cadena de amistad y buen rollo. a cualquier ritmo, temperatura, humedad o en cualquier condición de luminosidad. luz artificial, luz natural...y un poco de monte.
y cuando, a la vuelta de unos años consigues la excelencia de tu experimento, vuelves rodeado de tu gente, de aquellos que solo te han oido hablar (muchas veces y mucho rato...eso si) de aquel lugar donde hay mucha química, física...y un poco de monte. y se te llena el pecho de algo que es todo bueno. por la gente con la que vas, por la gente con la que te encuentras, por la mezcla de ambas.
esto...esto ha pasado en paüls, esto ha pasado en trencacims.
vuelves allí y te muestras como eres, como sientes, simplemente te dejas llevar. vuelves y compartes con ellos todo lo que has ido consiguiendo trasegando líquidos en avituallamientos, triturando sueños en el mortero de collados o tamizando conversaciones en picos y crestas. vuelves y los llevas contigo. durante horas, durante kilómetros, durante miradas desencajadas y sonrisas complices. durante...un poco de monte !sábado, 30 de marzo de 2019
ya es por la tarde
son casi las siete de la tarde de un día entre semana. conduces de semáforo a semáforo mientras suena de fondo un poco de tralla sinkopera. mentalmente sigues repasando tareas del curro pero el cuerpo ya esta de otro palo. aceleras y notas como te alejas aunque si te giras todavía ves de donde vienes. unas canciones después aparcas el coche y te quedas un par de minutos sentado. respiras hondo, escondes la cartera y el móvil dentro del coche y bajas tranquilo.
abres la puerta del maletero y tienes la sensación de estar delante del armario que, al atravesarlo, te llevará a Narnia. la cabina de Supermán. el tunel del vestuario de un gran campo de fútbol lleno hasta los topes. abres una mochila que “siempre esta allí”, que un día tendrías que lavar. una mochila con una cremallera que se queja al abrirla y que te enseña sin pudor lo que lleva en sus tripas. con la maestría de un forense apartas aquello que no te sirve y sacas lo que necesitas y que sabes que está allí. los dos minutos sentados de antes. la intimidad de la puerta del maletero es mínima pero, ¿a quién le importa que me quede con el culo al aire quince segundos?
parte de arriba que tira al suelo las gafas que no recordaba llevar en mi cabeza.
algo para abajo a la pata coja. primero una y luego otra.
cambio de calcetines.
y las zapatillas.
es tan poco lo que hace cambiar tanto el día que, mientras pones un poco de orden en el maletero, ya tienes la sensación de estar al otro lado, de ser Supermán o Messi. y aún no has arrancado a trotar. a veces, antes de salir bebo un trago de agua. bajo la puerta trasera y aseguro la llave en algún sitio. y mientras le doy al inicio del reloj pienso siempre a quien le dedico mi entreno. porque cada día es un regalo anónimo para alguien. sin que lo sepa. sin que se entere. sin decírselo. como los besos a tu hija de madrugada cuando duerme profundamente, como las miradas complices a alguien a quien admiras mientras esta de espaldas, como todo lo que dice el silencio de un abrazo largo a tu pareja tras un día duro, como ese bufido en meta lleno de mensajes a los amigos que te han ido siguiendo todo el día.
salid ahí y corred. por vosotros o por alguien, pero corred. y disfrutad.
martes, 26 de marzo de 2019
ut llastres y el aguila cuabarrada
"...o sea que hemos tenido que hacer unos ajustes en el recorrido del sábado porque se ha de proteger el entorno del àguila cuabarrada y no dejaban pasar la carrera por algunas zonas. eso hará que salga más de distancia al final..." algo así contaba Marc en el briefing mientras yo, algo distraido, intentaba desbloquear el frontal para que me diera luz bien buena unos 20 minutos después, en la salida de la prueba nocturna.
y cuántas veces retumbo en mi cabeza esta frase el sábado. cuántas veces pensé ¿cuántos kms serán unos ajustes? "unos ajustes no es una distancia", pensaba mientras sonreía recordando un instante memorable de thebucleteam hacía unas semanas...pero esto fue el sábado.
antes, la noche del viernes, con una gran luna que jugaba a esconderse y asomarse tras sombras gigantes, disfruté como un niño persiguiendo la luz de mi frontal durante unos 19kms, atrapándola en las subidas y viéndola alejarse en las bajadas. territorio desconocido, poco amable para los pies pero con una temperatura ideal para correr bastante rato. fueron casi dos horas para acabar llegando a pie de playa con ganas de más pero con prisa para ir a cenar algo e intentar dormir.
desayunando a las 6:00 del sábado no tenía la sensación de haber pasado por la cama pero oliendo a café mezclado con trazas de reflex y saludando a amigos vamos tirando para la salida. ya alguno se queja de que se había pasado apretando la noche anterior. pocas horas después, el día nos demostraría que el águila cuabarrada, hieraaetus fasciatus, nos haría a todos tener esa sensación. a arriesgados y a conservadores. porque el recorrido de la etapa larga de ut llastres es una preciosa cabronada que no dejó indiferente a ninguno. yo no sé si es el recorrido más duro que he hecho, no sé si han sido las crestas más técnicas, la carrera con más cadenas, con peor terreno, con más calor....solo sé que ya en la primera subida el valor principal para ese día frente a la sierra del Mestral iba a ser la humildad . pronto me di cuenta que yo mismo era el enemigo a vencer, que las prisas nunca son buenas para nada pero hoy menos que nunca. y ya en el km 18, con los primeros calambres hice buena la frase de Marc y empecé yo con "unos ajustes" en mi ritmo. con otros tres corredores nos ibamos alternando. siempre a la vista pero cambiados en el orden con la agilidad que un trilero mueve los cubiletes para esconder la bolita. yo no vi ni un águila de esas. yo solo veía pasar metros a ritmo de kilómetros. tan pronto veía mar como veía montaña. pero ni un águila. pero la frase se convirtió en un mantra. y maridando ratos muy buenos con tramos donde flirteaba con dejarlo, llegué a Masriudoms (km 30 aprox). un poco de arroz, algo dulce, beber bien...y una silla !! sigamos...
...y seguimos con lo que nos queda y los ajustes. ya pensando en el domingo pero consciente que antes se ha de acabar hoy. el trozo del río es un largo horno y salir de ahí se agradece. coger altura refresca y el cuerpo se vuelve a alegrar, aunque en algún collado donde das el oso por cazado hayas de girar y seguir hacia arriba. y así un par de veces. tres. la vuelta a Vandellós. ese rodeo mortal (hasta me atrevería a decir injusto) que nos deja entrando en el pabellón del pueblo casi 10h después con 4.000+ y un ajuste de unos 5kms que sumar a los 52kms originales.
haced números.
me siento en donde puedo, sin habla. pau pregunta y se me quiebra la voz. una y varias veces. "mañana no salgo" es lo que intento decir. me descalzo. no me reconozco tan reventado. tan contento. tan descolocado por el recorrido. que asco más rico dicen en mi pueblo...
y por la noche en la cama me reafirmo en lo que comentamos 30 min. antes cenando: pongo el despertador y mañana decido si salgo o no. y se que si me estoy planteando esto, saldré seguro. me duermo antes de las 22:00 fundido, deshecho, con la sensación que debe tener un puzzle de mil piezas dentro de su caja. y al despertar, el puzzle estaba hecho :-)
o sea que el domingo salimos a disfrutar. cansado como no puede ser de otra forma pero con la noticia de una pequeña rebaja: 25km y 1350+ para llegar al vermut. y tras un susto en el km 4 donde tropiezo y caigo mal veo que solo son golpes, algo de sangre en la rodilla pero con todo en su sitio. toca retomar ritmo, subirse al autobús que pase e ir tirando. y tirando subimos. y tirando bajamos. hasta tres veces. con fuerzas para trotar al final y, llegar a meta, custodiado a la perfección por José y Albert (primer equipo). y poco a poco, alrededor del barril de cerveza, nos vamos juntando todos tras tres días de convivencia y montaña para contar batallas. que gran locura de fin de semana !
viva la sierra del Mestral y el águila cuabarrada, coñoooo !!!
y cuántas veces retumbo en mi cabeza esta frase el sábado. cuántas veces pensé ¿cuántos kms serán unos ajustes? "unos ajustes no es una distancia", pensaba mientras sonreía recordando un instante memorable de thebucleteam hacía unas semanas...pero esto fue el sábado.
antes, la noche del viernes, con una gran luna que jugaba a esconderse y asomarse tras sombras gigantes, disfruté como un niño persiguiendo la luz de mi frontal durante unos 19kms, atrapándola en las subidas y viéndola alejarse en las bajadas. territorio desconocido, poco amable para los pies pero con una temperatura ideal para correr bastante rato. fueron casi dos horas para acabar llegando a pie de playa con ganas de más pero con prisa para ir a cenar algo e intentar dormir.
desayunando a las 6:00 del sábado no tenía la sensación de haber pasado por la cama pero oliendo a café mezclado con trazas de reflex y saludando a amigos vamos tirando para la salida. ya alguno se queja de que se había pasado apretando la noche anterior. pocas horas después, el día nos demostraría que el águila cuabarrada, hieraaetus fasciatus, nos haría a todos tener esa sensación. a arriesgados y a conservadores. porque el recorrido de la etapa larga de ut llastres es una preciosa cabronada que no dejó indiferente a ninguno. yo no sé si es el recorrido más duro que he hecho, no sé si han sido las crestas más técnicas, la carrera con más cadenas, con peor terreno, con más calor....solo sé que ya en la primera subida el valor principal para ese día frente a la sierra del Mestral iba a ser la humildad . pronto me di cuenta que yo mismo era el enemigo a vencer, que las prisas nunca son buenas para nada pero hoy menos que nunca. y ya en el km 18, con los primeros calambres hice buena la frase de Marc y empecé yo con "unos ajustes" en mi ritmo. con otros tres corredores nos ibamos alternando. siempre a la vista pero cambiados en el orden con la agilidad que un trilero mueve los cubiletes para esconder la bolita. yo no vi ni un águila de esas. yo solo veía pasar metros a ritmo de kilómetros. tan pronto veía mar como veía montaña. pero ni un águila. pero la frase se convirtió en un mantra. y maridando ratos muy buenos con tramos donde flirteaba con dejarlo, llegué a Masriudoms (km 30 aprox). un poco de arroz, algo dulce, beber bien...y una silla !! sigamos...
...y seguimos con lo que nos queda y los ajustes. ya pensando en el domingo pero consciente que antes se ha de acabar hoy. el trozo del río es un largo horno y salir de ahí se agradece. coger altura refresca y el cuerpo se vuelve a alegrar, aunque en algún collado donde das el oso por cazado hayas de girar y seguir hacia arriba. y así un par de veces. tres. la vuelta a Vandellós. ese rodeo mortal (hasta me atrevería a decir injusto) que nos deja entrando en el pabellón del pueblo casi 10h después con 4.000+ y un ajuste de unos 5kms que sumar a los 52kms originales.
haced números.
me siento en donde puedo, sin habla. pau pregunta y se me quiebra la voz. una y varias veces. "mañana no salgo" es lo que intento decir. me descalzo. no me reconozco tan reventado. tan contento. tan descolocado por el recorrido. que asco más rico dicen en mi pueblo...
y por la noche en la cama me reafirmo en lo que comentamos 30 min. antes cenando: pongo el despertador y mañana decido si salgo o no. y se que si me estoy planteando esto, saldré seguro. me duermo antes de las 22:00 fundido, deshecho, con la sensación que debe tener un puzzle de mil piezas dentro de su caja. y al despertar, el puzzle estaba hecho :-)
o sea que el domingo salimos a disfrutar. cansado como no puede ser de otra forma pero con la noticia de una pequeña rebaja: 25km y 1350+ para llegar al vermut. y tras un susto en el km 4 donde tropiezo y caigo mal veo que solo son golpes, algo de sangre en la rodilla pero con todo en su sitio. toca retomar ritmo, subirse al autobús que pase e ir tirando. y tirando subimos. y tirando bajamos. hasta tres veces. con fuerzas para trotar al final y, llegar a meta, custodiado a la perfección por José y Albert (primer equipo). y poco a poco, alrededor del barril de cerveza, nos vamos juntando todos tras tres días de convivencia y montaña para contar batallas. que gran locura de fin de semana !
viva la sierra del Mestral y el águila cuabarrada, coñoooo !!!
miércoles, 13 de marzo de 2019
juegos de domingo
una patata cocida cortada en rodajas, un café solo y un polvorón son el bodegón de un desayuno de un domingo a las 7:00. pero no es un domingo cualquiera porque es mi domingo y el de la maratón de barcelona. lo se, no es un desayuno del libro “como preparar tu mejor maratón”. pero es mi maratón y es mi desayuno. y en la tranquilidad de esa hora sabe buenísimo mezclando mordiscos y tragos con la ropa que me voy poniendo para la liturgia de los 42.195kms. nervios, que coño, los tengo...pero ganas, muchas más. respeta la distancia y la maratón se dejará domar, muestra el más mínimo atisbo de menospreciar uno solo de los 42 kilómetros, de subestimar los 195metros y caro lo pagarás. calentando hacia la salida las sensaciones son terribles, nada nuevo. trotas, paras, saludas, meas, saludas, trotas. y de pronto rodeado de mucha gente, muchísima gente. primero todos parados, luego todos corriendo. sabes que mientras se estira el rebaño solo has de hacer una cosa: decidir si vas a arriesgar-un-poco o a ser un robot programado a un ritmo. y en los primeros kilómetros cantos de sirena de tiempos en meta por debajo de la que esperas suenan en tus oidos. suenan fuerte cuando ves que vas cómodo a ritmos 5-8 segundos por debajo del tuyo. no los quieres oir, no los debes oir...pero suenan. yo busco el punto medio y decido mantener un ritmo 3’’/km por debajo del planeado. soy consciente que lo pagaré, pero no se si será en el km30, en el km35 o en el km41. y decido jugar. desde el respeto a la distancia, desde el conocimiento que tengo de mi cuerpo, desde que me pongo por delante de la liebre de 2h45’. y siendo la liebre de la liebre van pasando las largas calles del Eixample, la Meridiana, la Gran Vía, el front Litoral. la línea azul esta borrada en muchas zonas, en otras como recién pintada. lo mismo siento con mis fuerzas a partir del km32 pero...has decidido jugar. lo que no contaba yo era con el calor, no con tanto calor. y cuando subimos por Marina busco la sombra de algún edificio, el aire fresco en algún cruce...pero no encuentro nada. el calor sale de dentro también. y es bajando Via Laietana cuando la bandera de 2h45’ (esta si) me da sombra. y me pasa de largo. como un mal galgo intento darla caza. y en Colón me hace un corte de mangas y se aleja. hemos venido a jugar...subo Paralelo, giro y Sepulveda se me hace eterna. se que al final tengo el mejor equipo de animación que se puede tener. aprieto hasta recibir su último empujón y entrego todo lo que me queda. miro arriba, miro al suelo, cierro los ojos
... 2h45’49’’
game over
... 2h45’49’’
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