domingo, 14 de noviembre de 2021

9548

en la recta de meta es inevitable hacerlo. mientras troto torpemente ya me encuentro mirando hipnotizado correr los segundos del cronómetro del arco de llegada. sin bajar la vista busco con el tacto las dos estrellas rojas del dorsal. al notar su relieve bajo mis dedos levanto la mirada del reloj hasta el cielo y pienso fuerte que ojalá haya llegado bien arriba todo mi esfuerzo. correr con un dorsal que un amigo te ha pasado e intentar convertir la carrera en un homenaje a quien ya no está es algo que nunca había hecho. ¡que responsabilidad más bonita!


edu me pasó el número como se han de hacer las cosas. en un bar y con unas cervezas. comentando anécdotas de carreras anteriores y con la generosidad de alguien que sabe que lo disfrutaré. la conversación viró a ver si podría salir en un cajón más adelante. alguien dijo que en el mostrador de atención al corredor te lo gestionaban. pagamos las cervezas y para allá que me fui. y allí, con dos estrellas rojas lo apañaron. pensé: que maravilla, una por el regalo de edu y otra por el recuerdo de jaume.

al día siguiente, sabiendo que no estaba preparado pero si motivado por el momento, salí conservador pero ambicioso. con ganas pero con respeto. el depósito lleno pero de diésel. los diez primeros kilómetros intenté escucharme bien para ver como estaba. y lo que "escuché" me gustó. la idea era ponerme 100m delante de la liebre de 3h y no dejarla que me pasara. la subida por paseo de gracia es un primer test (si, paseo de gracia sube!) y lo pasamos con nota. ahora llegan lo que yo llamo "las grandes rectas". carrer mallorca. ida y vuelta por meridiana y el paso de la media. ida y vuelta por diagonal hasta torre agbar. para mi siempre ha sido un tramo de tirar de coco y, si es posible, ir en grupo. quedarse solo es un lastre que se puede pagar nuevo. venga, eduard, anims ! y me doy cuenta que es a mi a quien empujan...

desde que saludé a eva en carrer de sans nadie me espera hasta meridiana. pero allí están sandra, ignacio y raul. de ida y de vuelta. ¡que bien va, coño! porque el recuerdo de esos segundos se estira como un chicle y llega hasta los kilómetros por el frente litoral. porque la torre mapfre no llega nunca. o no quieres que llegue para no tener que subir por el carrer marina (si, carrer marina también sube!).

pero ahora ya está. desde arc de triomf mis escuchas internas pasan de ser cada 5kms a cada 2kms. y cuando me lanzo via laietana abajo dejo que la mirada busque el mar al fondo. porque es la forma de escapar de los edificios que en esa bajada te hacen sentir lento ya. giras. al fondo colón ajeno a los que pasamos por debajo. y muchas ganas de paralelo. me encanta subir por el paralelo. sobre todo hoy que paseo dos estrellas en mi dorsal. al dar la espalda al mar y encararlo en dirección a meta me sonrío. y noto un empujón vital, que de nuevo aparece en el carrer sepúlveda y me aisla de todo. oigo barullo fuera pero el verdadero jaleo esta dentro. en mi cabeza. grita toni y me saca del estado en el que me encuentro. justo cuando giro a izquierda y piso la alfombra azul.

la carrera no fue perfecta, pero fue entrañable y hermosa. gracias, edu. por ti, jaume.



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