sábado, 9 de enero de 2021

don dolor

la rabia puede más que el dolor. el enfado puede más que el dolor. el susto puede más que el dolor. pero eso no dura para siempre porque el dolor acaba apoderándose de todo hasta que solo las pastillas pueden más que el dolor. y no todo el rato. pero el dolor al final se va. el dolor, leí una vez, es la debilidad abandonando el cuerpo.

cerrar los ojos me lleva a verlo todo más claro. mientras espero a que me hagan la radiografía dejo caer suaves los párpados para sentir los daños con más claridad. y mientras escaneo las zonas doloridas vienen a mi imágenes de una verticalidad segura y firme que en décimas de segundo desaparece. tropiezo no se con que, caigo descontrolado y ruedo picando con partes de mi cuerpo en el duro suelo hasta parar. el primer impulso al ser consciente del golpe es levantarse.

abro los ojos y veo que sigo en la sala de espera. nadie ha llegado, nadie me viene a buscar. miro mi mano, mi rodilla y siento el hombro que late fuerte. vuelvo a cerrarlos y de nuevo conecto con otra verticalidad pasada, esta vez magullada. rodeado ya de los que me acompañan no se como explicar lo que ha pasado. alguien me pasa la llave del coche. alguien pregunta que ha pasado. alguien pregunta si estoy bien. alguien señala la rodilla con sangre. pero yo, por alguna razón me llevo la mano izquierda al hombro derecho y noto que se hace un eterno silencio de pocos segundos. ¿te duele el hombro? creo que he caído de hombro, respondo.

ahora ya camino detrás de un enfermero que me ha venido a buscar. vamos a rayos, me ha dicho. de todas las opciones comentadas mientras conducíamos camino de urgencias como máximo una será verdadera. o quizás ninguna. ahora toca "arrimar el hombro" y mientras disparan rayos X contra mi hombro cierro de nuevo los ojos pero esta vez me proyecto hacia delante. y como no me gusta lo que veo los abro de nuevo. porque la rabia de recién levantado tras la caída ya no está. el enfado en el coche por ser tan torpe tampoco. y el susto en la sala de espera se fue hace rato. ya solo queda dolor. dolor y apechugar...

no es el mejor comienzo para empezar a preparar algo gordo para este año pero al final parece que la fractura se va a quedar en luxación bestia. y poco a poco el dolor se marcha.



sábado, 21 de noviembre de 2020

las veinticuatroras

son un@s chalad@s, si.

un@s encantador@s loc@s que han creado su propio espacio deportivo y de lucha ajenos a modas y tendencias. solo hay que acercarse un rato, por ejemplo a can dragó o a alguna de sus celebraciones, para verlo. y digo celebraciones porque lo son. con dorsal pero son fiestas, mejor dicho ultrafiestas. les da igual donde sea porque su pasión son las horas. muchas horas. viéndose todo el rato, adelántandose o acompañándose. compartiendo carpas y dolores. frío y calor. hasta que pasa todo. siempre he dicho que las competiciones por horas tienen un duende especial que no hay en ningún otro sitio. mirad: el reloj no deja de correr aunque tu lo hagas. las horas avanzan sin piedad y, coño, que pasan más rápido las primeras que las últimas ¿qué pasa aquí? que pasan más rápido cuando estas en boxes descansando o comiendo algo que cuando picas zapatilla, ¿alguien me lo explica? que cuando hace sol quieres noche y cuando es de noche quieres...dormir, y con el saco a pie de pista. hay duende, y muy cabrón.

yo solo he llegado a hacer seis horas pero he coincidido en alguna locura de las venticuatroras y es fascinante quedarse mirando a la gente que compite. desde fuera, sin molestar. gente hecha de otra pasta, amig@s hechos de ultrafondo, curtidos por horas seguidas de tartán, de asfalto o de tierra. no os fijéis en el ritmo porque lo llevan dentro. por fuera solo salen sudores y lágrimas. y alguna lesión. no, yo tampoco entiendo que les puede llevar a hacer, a amar, esta disciplina. vuelven una y otra vez. viven para encontrarse donde les den un circuito al que dar vueltas y un día entero para hacerlo.

si conocéis a alguien, hablad con ellos. que os cuenten su pasión. y si no conocéis a nadie, buscadlo porque no os arrepentiréis. creedme que merece la pena.

solo me gustaría que después de que pase por aquí #lodekilian lo dejen todo como esta porque creo que es como les gusta a ell@s. largo...duro...pero mágico.



viernes, 30 de octubre de 2020

camino

el camino esta ahí delante. para que lo sigas hasta donde te lleve -si es que vamos a algún sitio-, para que te salgas de él buscando otros senderos que te agraden más o para que te sientes en una piedra y veas pasar gente. atractivo por lo que encontrarás. venenoso por lo que oculta. infinito él, pero no tú.
el camino esta bajo tus pies. a veces solo es tierra y polvo, otras veces duras piedras o incluso charcos que al secarse dejarán barrizales. puedes saltar sobre él. cerrar los ojos un rato. ponerte en cuclillas y apoyar tus dedos. puedes golpearle fuerte, insultarle, ignorarle...no se irá.
el camino también está detrás tuyo. recorrido ya. sufrido y disfrutado. vivido. compartido a ratos. en soledad a veces. todo lo que dejas a tus espaldas pesa más cada día. no cargues con todo. recuerda aquello que quieres ser. las cunetas están llenas de lastre que, en gran medida, nosotros decidimos soltar.

¿cuántos cruces has dejado atrás para llegar donde estas ahora? en algunos has pasado tan rápido que ni siquiera viste que había otras opciones. en otros paraste durante bastante tiempo con dudas de por donde seguir. diría que alguna que otra vez intestaste volver atrás para cambiar de elección. ¿recuerdas aquella rotonda en la que estuviste dando vueltas antes de elegir una de las salidas?

recuerdo que una vez soñé algo como lo que escribo. llegaba a un cruce. paraba. elegía el camino por el que seguir y....corría hasta el siguiente cruce. si el camino se hacía largo dudaba que hubiera elegido bien. pero cuando estaba frente a dos o tres nuevas opciones la ansiedad se adueñaba de mi al tener que elegir. ¿por qué has corrido tanto cuando el camino era claro? ¿no podrías haber retrasado este momento de angustia que provoca tener que escoger? da la sensación que funcionamos al revés. cuando estamos bien, seguros y confiados apretamos para ponernos en situación incomoda. y cuando estamos en situación incómoda añoramos el camino claro elegido.

podría ser también que esto que escribo no tenga ni pies ni cabeza.



lunes, 3 de agosto de 2020

santi

llevas más de 81 años por este mundo pero hace algo menos de 3 que te conozco. no importa. con la gente se conecta o no se conecta. y contigo vibramos en frecuencias de onda similares. además tienes mucha culpa de lo feliz que soy ultimamente ;-) 

siempre me ha gustado escuchar a la gente más mayor que yo porque el aprendizaje es brutal (ojalá un día yo sea capaz de transmitir lo que sea que haya aprendido) pero tu me has dado en los últimos meses una lección de actitud, de valentía, de esas que se dan sin ser conscientes. de esas que calan hasta los huesos del que esta "de pies" delante. o sentado al lado. de esas que piensas: joder, que tío más grande ! 

a la alegría de celebrar buenas noticias sumaremos muchos ratos de risa y sobremesa. algún mensaje con una foto junto a tu hija desde la meta de una carrera, contándote como he quedado. que para eso también eres de los que me empuja en mis chaladuras. sumaremos años y quizás alguna champions del Barça. 

hoy es un gran día. porque cada día que la salud gana a la enfermedad es una fiesta. seguimos adelante. con los nuevos retos pero con la misma actitud ganadora. los que venimos detrás nos fijamos en ti. no lo dudes. ¡ un abrazo, Santi !


viernes, 24 de julio de 2020

alkalor

mira...
hace mucho calor. tienes ganas  de salir a correr (poooocas, tampoco te vengas arriba) pero por encima de 28,5ºC lo ves una locura. no es que no se pueda, es que quizás no deberías. pero sales. corres por la sombra. tiras por lo fresco. oyes agua y te arrimas todo lo que puedes. te agarras a caminos entre árboles como un gato a unas cortinas. canales a la umbría. crestas bien ventiladas. lo que sea

escucha...
tampoco tienes que darlo todo. quizás empiezas suave y luego ya veremos. trotas con buena cadencia pero paso corto. el baile del pisauvas. cuesta acompasar la respiración porque el aire entra ya caliente por la nariz. no quema pero me pasa como con el agua, que si no esta un poco fresca quita peor la sed. es como si el aire caliente oxigenara peor...o no lo hiciera. levantas la cabeza y el calor distorsiona las formas. te cruzas de un lado a otro buscando las sombras que convierten el camino en una especie de cebra. zigzagueas como borracho. te ríes porque piensas en la versión urbana de correr bajo los balcones cuando llueve. te ríes para no llorar. que tampoco podrías porque todo el líquido del cuerpo lo estas sudando.

siente...
el corazón golpea desde dentro con fuerza. a una velocidad que no se corresponde al ritmo que llevas. la espalda chorrea bajo la mochila. lo que me faltaba: nube de mosquitos y yo con el cogote y los brazos lleno de crema solar. mezcla fatal. entre el sudor y la protección te llevas la mitad puestos. el sudor finalmente entra en los ojos. escuece. ahora tiene sentido ese buff en la muñeca. el agua solo quita sequedad a la boca. el sol solo calienta por arriba. el suelo solo calienta por abajo. la sombra algo enfría. y tú...tú no pares, pero ajusta el ritmo, la exigencia, el esfuerzo. porque hemos venido aquí a pasarlo bien.

si, a pesar de todo esto lo pasamos bien. nos gusta. repetimos. siempre volvemos...si vas a preguntar por que, ya te adelanto que no lo se.

foto en la plataforma de Gredos, Ultratrail 2018

miércoles, 15 de julio de 2020

ojos

¿lo habéis visto, verdad? se nos han llenado las calles de ojos. los supermercados, los vagones del metro, los autobuses, las oficinas, los parques... todo menos los bares esta lleno de ojos. el uso de la mascarilla los ha puesto en primera línea de batalla. justo ahora que es cuando más falta hacen las gafas de sol. ahora que es cuando más deslumbra el sol. ahora que llegan los ratos de palique y sonrisas de medio lado desde el otro lado de la piscina. ¡se quedan solos! pero...ahí están, en el centro de "la nueva" cara. sin quererlo. sin pedirlo. se han convertido en los principales transmisores de estado, de emociones, de complicidades o de cabreos. vas por la acera buscando en los ojos de lo demás si los conoces. intentas adivinar si debajo de la mascarilla sonríe o esta triste. analizas si la mirada se acompaña con un ligero gesto arribaiabajo de la cabeza por ahorrar un "hasta luego" que pueda quedar atrapado en el filtro del bozal. intentas disimular el brillo ese tan golfo de llevar unas cuantas cervezas ya. todos miramos más y miramos diferentes. la chica del horno, que además tiene una mampara en medio, tenía los ojos azules y ni me había dado cuenta. el cajero del super, achinó la mirada porque le hizo gracia la tontería que solté mientras me cobraba. aquella madre en el parque con la mascarilla roja echaba fuego por los ojos porque su pequeño no quería merendar. son potentes si se explotan bien. ya lo sabíamos. pero ahora son la puerta de entrada a una conversación. el empujón un metro más atrás en la cola de la farmacia. un abrazo de ánimo a una persona mayor en la sala de espera del médico. o incluso un golpe en la mesa en una reunión de trabajo.


...y acabamos con música. de la que hace crecer los ojos. no es el mejor momento para canciones como la de golpes bajos pero ahí esta ese temazo de la prehistoria que todos hemos bailado:
"no mires a los ojos de la gente,
me dan miedo, mienten siempre"
yo no creo que sean los ojos los que mienten, estoy más de acuerdo con esa sobadísima frase que dice que los ojos son el espejo del alma. y ahora, por culpa de las mascarillas, las almas están mucho más expuestas. seguid el consejo de extremoduro y aprovechad esta ocasión para ser un poco mejor persona, amad, amad y ensanchad vuestro alma ;-) 

martes, 24 de marzo de 2020

aquí y ahora

íbamos (al menos yo) por una autopista de tres carriles. no, de cuatro carriles. lanzados a toda velocidad y preocupados solo de llegar. sin disfrutar el viaje. la vista al frente, la cabeza en meta, el pensamiento adelantando por la izquierda a cualquier intento de disfrutar de pequeñas perlas que la vida nos da. solo el aviso de algún radar nos obligaba (si, obligaba) a mover el pie al freno para reducir algo la frenética escapada hacia...ningún sitio.
lejos quedaban esos viajes por carreteras de dos sentidos. esos viajes cuando parábamos a comer un bocata en un bar de pueblo o desplegábamos, junto a unas viñas, los filetes empanados y las croquetas que nos había preparado madre. esos viajes donde las ganas de mear se resolvían inmediatamente buscando un camino de tierra, poniendo el intermitente y desviando el coche para detenerse entre unos arboles o junto a una valla. horas y horas en las que daba tiempo a todo y aun sobraba. visto en perspectiva, todo pasaba al ralentí. ¿recordáis como era negociar entre todos que música se escuchaba en la radio?

[estos días en que a veces me da por grabar vídeos, otras por compartir canciones y otras por escribir no quiero dejar de compartir mis pensamientos. a mi me sirve escribirlos, explicarlos a una cámara o dejar que, mejor que yo, alguien que cante os lo cuente. y si a alguien le ayudan a pensar, a repensar o solo a pasar el rato...pués genial ]

esta mañana tomaba café tranquilo. tranquilo...y sentado. (creo que) saboreándolo más porque los tiempos (creo que) se han vuelto más largos. contando los días que llevo en casa y pensando que, en cierto modo, nuestras vidas están estos días volviendo a esas carreteras de antes. ahora no tienes prisa por salir del trabajo para ir a entrenar. no has de hacer un tetris a capón con tu semana para encajar mil cosas: el corte de pelo, echar gasoil al coche, el viaje de trabajo, pasar por el super, entrenar "algo", tomar unas cervezas. cuanto más mejor y saltando de una cosa a otra como el que salta de piedra en piedra para cruzar el río que es cada día. con lo divertido que es cruzar mojándose los pies... la situación nos ha sacado de la autopista por la que íbamos y, después de una curva bien cerrada, nos ha dejado en otro terreno. desconocido totalmente. inquietante también. no me atrevería a decir que inevitable pero si no buscado. y aún y con todo esto, a fecha de hoy, puedo considerarme afortunado. no hace falta entrar en detalles. desde este frenazo en seco, curva cerrada y nueva carretera la actitud que intento tener es aprender todo lo que se pueda, ayudar donde haga falta y cuando todo pase recuperar parte de la esencia que quizás haya perdido tras tantos "kilómetros de autopista".