miércoles, 18 de enero de 2017

corrent pel món

ya sabéis que suelo entrenar las tiradas largas con dos amigos. mención aparte para Boira, nuestra musa infatigable. a veces venía también Joan pero los fijos son Salva y Jaume. tan fijos que ellos no fallan ni un sábado y soy yo el que se añade cuando puede. así a ojo, hará unos dos años y algo que lo hacemos. sumando salen más de 24 meses aprendiendo en cada salida, con cada kilómetro, cada hora que pasamos (más o menos) juntos. sitios increíbles donde nunca había estado y nunca habría ido solo. aprendiendo de ellos y aprendiendo de mi. del día largo y de la noche corta, de la noche larga y del día corto. de pasar frío hasta no sentir los pies tapados por la nieve y de tener calor hasta casi marearte buscando una fuente, un riachuelo, un charco. aprendiendo que tres a veces es una multitud atropellada y otras veces una habitación donde solo resuenan tus propias palabras. tres caracteres tan distintos como lo ha sido la vida durante más de 30 años (para alguno más de 40) de cada uno de nosotros. pero ellos son sobre todo un claro ejemplo de que la constancia y el esfuerzo tienen su recompensa. también cambiar cosas cuando no funcionan. sin que duela. en ellos veo reflejado como las cosas bien hechas dan sus frutos. a pesar de dificultades pasajeras. a pesar de contratiempos inesperados. y en momentos en que las cosas no son como quisiera, un sábado cualquiera de madrugada, miro los dos culos que corren delante y se que merece la pena luchar por volver a estar dando relevos delante. ellos esperan. pero soy yo el que no quiero que lo hagan. al menos no tanto :-) y desde un rinconcito de mi cerebro reconozco que esto no tiene trucos. si no hay mata, no hay patata. y desde un rinconcito del corazón sale el amor propio para no decaer en el intento. aunque las cosas estén complicadas fuera. todo pasará. siempre pasa. y somos jóvenes aún.
ahora vamos a probar algo nuevo: competir en equipo de 3, durante 3 días, en una carrera que conocemos bien por separado. es un lujo y un placer forma parte del equipo, de nuestro equipo "corrent pel món" que estará en Xerta en marzo.
¡¡ Salud y montaña !!





lunes, 2 de enero de 2017

en marcha

con el ya clásico salto de año (donde solo cambiará respecto al anterior lo que tu seas capaz de redirigir) comienza un nuevo "ultra". una nueva aventura donde nos gustaría volver a disfrutar de los tramos más espectaculares de la edición anterior pero cambiando aquellos trozos que se hicieron tediosos y nos aburrieron en exceso. aquellos que fueron excesivamente duros y nos hicieron sufrir de una forma descompensada respecto al placer generado. cambiar aquellos "kilómetros" en los que vagamos como alma en pena en lugar de dejarnos respirar hondo y abrir gas.
esa debería ser la idea. generar desde ya un circuito cercano a la excelencia donde tras un esfuerzo se genere una recompensa. abierto a nuevos paisajes que llenen alma y mente. decorar el recorrido con buenos compañeros. cómplices de nuestro viaje. mezclar bosques y campas. valles y picos. tramos embarrados y pistarraca seca. laderas inclinadas y crestas delicadas. avituallamientos.
no hace falta recordarlo pero si recordar-nos-lo. no habrá cintas que seguir. ni una cada 6 metros ni cada 60, ni cada 600. no habrá track en wikiloc ni en ningún sitio. nada que descargar en el garmin y seguir. 2017 viene con todo por hacer. si te equivocas has de decidir si das la vuelta y reculas o si tiras para delante y sea lo que tenga que ser. eso si te das cuenta que te has equivocado...lo único que puedo aportaros de cara a este nuevo reto, desde mi humilde experiencia es esto:
ni desde un pico se ve claro el camino a seguir para ir al siguiente, ni desde un valle hundido en medio de ninguna parte se está tan perdido como para salir, subir a un collado y ver claro hacia donde quieres ir. lo importante es moverse. y de vez en cuando parar, estirarse en el suelo y tocar el cielo con la punta de los ojos. nos vemos por ahí.





viernes, 23 de diciembre de 2016

seguir

una vez escribí que siempre me gusta dar un poco más de lo que recibo. un poco más de lo que demando (porque no siempre me lo dan). me considero una persona generosa en todos los terrenos de la vida. no me cuesta hacerlo. no necesito forzarlo. en algún momento del aprendizaje más básico lo debí copiar de alguien cercano. no tengo claro si ser así es bueno o malo, lo que no sale es rentable.
tampoco me cuesta nada pedir disculpas. soy tan consciente de mis limitaciones que cada vez que me equivoco, y pido perdón, aprendo algo. parece obvio pero no lo es. e igual que corrijo y recorro de vuelta el camino equivocado también acepto disculpas con facilidad.
pero para ambas situaciones hay un límite.
no se porque escribo esto hoy. debería estar trabajando. 2017 será un año distinto. ha de serlo. un año de seguir dando pero solo a quien se lo merezca. un año de seguir aprendiendo de los propios errores y de pedir disculpas. un año de crecer. de más montaña. de cuidar más a la gente que se lo merece. a la que me cuida. un año que dure unos cuantos más. cambios de paisaje en el día a día. desde el despertar hasta fundirme con la almohada.
seguimos...

lunes, 14 de noviembre de 2016

Escucha

Le dolía no ser entendido pero no tanto como no ser capaz de explicarse. le pinchaba desde dentro tropezarse con sus propias explicaciones y sentir los pellizcos de contestar demasiado rápido sin pararse a pensar antes de escribir. o no escribir. los sentimientos nublaban el brillo de un pensamiento que él creía obvio pero quedaba claro que no lo era. y no sabía porque.. dichosa sangre caliente
hilvanaba conclusiones estériles que no llevaban a sitio alguno. si acaso le metían en una rotonda oscura de emociones y desconfianza. centrifugaba y salía disparado hacia la cuneta con la fortuna -hasta ahora- de no chocar nunca con sus propio pedazos, caídos en este recorrido suicida.
desde el borde del camino, maltrecho y dolorido, recuperaba la compostura y se levantaba. buscaba un elemento que le mostrara algo. un escaparate. el reverso de una cucharilla de café. una foto hecha. unas líneas escritas. el recuerdo de un beso. un  olor conocido. lo que fuera.
escucha. esto no es así. escucha. déjate caer que no te faltarán brazos para recibirte. escucha. tienes un recorrido ya que te permite no derrapar tanto. escucha. estoy aquí.
y notaba que cada vez la tenía más cerca. cada vez estiraba un poco más la mano y los dedos ya la rozaban. no dejes que se aleje. no la empujes más allá. intentó estirarlos un poco más y los movió arriba y abajo como para ganar unos centímetros. unos milímetros. como si la hiciera cosquillas en su espalda mientras dormía. buscaba provocar un escalofrío. y contagiarse.
y bien envenenado conseguir el equilibrio. apoyarse del todo. y desde ahí, escucha, remontar el vuelo juntos.



domingo, 30 de octubre de 2016

¿solo o acompañado?

prepárate para estar solo. prepárate para estar acompañado. prepárate.
no me atrevería decir qué es más complicado. qué es más sencillo. hay un rincón polvoriento dentro de nuestra cabeza que siempre nos empuja hacia uno u otro lado. y ni yo aquí os voy a aclarar nada, ni vosotros acabaréis de hacerlo. complicado. el impulso vibra de un lado a otro y, salta sin piedad haciéndonos perder un equilibrio al que hemos de aspirar. para no caer. y es que cuando parece que está más dormido en la comodidad de un trote solitario, salta al otro lado y deseamos fuerte, casi con dolor, girarnos y que haya compañeros. "hola ! ¿alguien ahí?". explicar como estas. preguntar que pico es aquel. de que pueblo son aquellas luces. si vamos bien. o si llevan pilas de repuesto por si acaso. mejor solo que mal acompañado. ¿de verdad? ¿con qué fin quieres estar acompañado? sigues solo y se pasa. pero sabemos que veces no remontas y entonces piensas "peor solo que mal acompañado". es como dormir con un buen saco y encima de la hierba.


luego, otro día, entre risas y chascarrillos para reducir ritmo y ganar tiempo sobre los más fuertes, subimos canal arriba. cruzamos el valle. te arrastras bajando una tartera. y...te sobra todo el mundo. todo. a veces hasta tu mismo te sobras. ¿quién esta gente? ¿de verdad nos conocemos? el bosque de piernas en el que estas metido se te cae encima. oscurece y aplasta. te dejas caer al final y hasta paras a mear para luego tirar un rato solo. sacas un barrita quitándote la mochila cuando llevas una en el bolsillo lateral. "con lo bien que estoy yo a mi ritmo". también pasa. y con oxigeno renovado vuelves al grupo. dentro rápido detectas otro como tú. otro que para y calca tus movimientos de hace un rato. ahora es un amigo. ya no es un desconocido. pasas al lado le picas con la mano en el culo y dices "tiramos". se gira y sonríe. premio especial. es como dormir desnudo, tapado con una buena manta dentro de un refugio.

 
y... ¿cuál es mi conclusión? ¿qué hago yo? buscar la complicidad. en una o varias de sus múltiples formas. es la "gasolina que no prende" en las relaciones humanas. o eso pienso yo


jueves, 13 de octubre de 2016

Ella

Cada vez que doblo esta camiseta pienso en ella. En su olor. Tan profundo como sus curvas, tan adictivo como sus rincones. En sus colores. Cambiantes según el día que haga, pero siempre frescos y vivos. Vivísimos. En su tacto. Cuando en un paso estrecho nos rozamos sin querer y un escalofrío recorre, de punta a punta, mi columna vertebral. En su locura. También pienso en su locura que todo lo-cura. Y sonrío.
Cada vez que doblo esta camiseta cierro los ojos al acabar. Cierro los ojos y apoyo las manos encima. Como la primera vez que ella y yo nos conocimos. Las manos sudorosas por los nervios mientras esperaba. Profundamente alterado las apoyaba sobre mis caderas para secar la humedad. Sin que nadie se diera cuenta. Solo yo. Apoyo las manos encima como queriendo volver a acariciar su aspereza. Su suavidad. Qué su olor vuelva a quedar grabado en mis manos. Otra vez su olor.

Cada vez que doblo esta camiseta disfruto con el recuerdo de lo que pasamos juntos. Horas y horas. A veces mandaba yo, a veces ella. Yo seguía sus indicaciones pero sin miedo a perderme. Porque perderse era ganar. Y recordaba aquella visión desde abajo de todo lo que tenía que recorrer. Recorrer para llegar arriba y ver lo que dejé atrás. Recordaba todos los consejos no seguidos. Recordaba como había llegado allí. ALLÍ.
Cada vez que doblo esta camiseta la deseo de nuevo. Con fuerza. Con morbo. Con la intranquilidad de dos niños que quedan para pegarse en el patio. Sin motivo, solo por pegarse. Y creo que la deseo porque la tuve. La recorrí. La dejé que abrazara mi movimiento. Que acelerara mi latido. Que jugara con mi falsa fortaleza y la debilitara. La dejé que entrara en mi al entrar yo en ella. Mmmmm ¿...la dejé?
Y pienso que volviendo una vez más a ella quizás deje de doblar esta camiseta. Deje de pensar en ella. Deje también de cerrar los ojos y plantar las manos encima al acabar. Deje incluso de disfrutar con el recuerdo de lo que fue. Deje de desearla de nuevo.
Solo volviendo...solo quizás...

martes, 9 de agosto de 2016

de noche siempre hay sombra

- ¿Quedamos el viernes a las 19:00 y hacemos entreno nocturno?
+ Palaaaante. Busca algo que nos dure hasta que se haga de día.
- Ya está buscado [...]


Entreno nocturno. No voy a intentar convencer a nadie de las ventajas que (para mi) tiene "hacer la noche" de vez en cuando. Y no hablo a nivel de mejorar rendimiento en carrera que, seguro que bien hecho, también. Intento centrarme más en conocerse a uno mismo y, por supuesto, a aquellos con los que vas. Mi recomendación es de ser mínimo 3 personas pero no más de 5. Con dos también suele funcionar pero se arriesga un poco. Nunca solo. Y os aseguro que yo entreno más veces solo que acompañado...pero siempre de día o buscando el alba.
La falta de luz siempre es algo que nos inquieta. Y más en la montaña. Aún y llevando frontal intentas evitar zonas concretas o pasos delicados porque "es de noche". Parece como si el carácter de la montaña cambiara. Como si fuera otra. Parecida pero distinta. Como más hostil, más desafiante, más ¿atractiva?
En paralelo con la noche también el carácter de los que la encaramos varía a medida que vamos echando kilómetros a la mochila. Como un perfil de ruta, con altos y bajos. Con planos planísimos. Valles de silencio y eufóricas subidas. Bajadas de blasfemias y flanqueos de filigranas. Momentos que requieren de una concentración exquisita y otros que, seguramente por cansancio, relajan en exceso...hasta dar sueño. Porque, claro, es de noche. Y el cuerpo tiene sus ritmos.
Siempre he sido defensor de hablar todas las cosas cuando se entrena o se corre en equipo. De noche más aún. Cuándo vas con alguien de día tienes una información que pierdes en la oscuridad: verle el careto. Con todo lo que puedes leer en sus gestos, sus ojos o incluso el color de la piel. Un frontal solo ilumina una parte del camino y dibuja una información sesgada de como es el sendero. Imaginad con la cara de alguien al que estas deslumbrando. Hay que preguntar. Y hay que hablar. Explicar. Ser honesto y avisar si no llegas. Pedir tregua para comer o sentarse un rato. Y si eres tú al que se lo piden, aceptarlo.
Bajo la luna el frío es más frío, el viento en más viento y los humores más agrios. Y si se asume todo, será más fácil de manejar. Las horas de dormir no son las mejores para apretones o piques chorras como los que (todos) tenemos de día. Han de ser ratos de intensa convivencia, desde la amena charla o desde el silencio más respetado. Desde el ir pegados unos a otros o separarse unos metros.
No es la primera ni la segunda noche que sales con alguien cuando la maquinaria funciona más o menos engrasada. Lleva su tiempo y algunas noches de darse la vuelta antes de tiempo y volverse al coche. Dormir en él o al lado. Y tras desayunar irse a casa con la mitad del entreno.
Eso también es compartir experiencias. Y se hace entre amigos. Que es con quien hay que ir a la montaña.


Otro día sigo con lo de conocerse más...que me he liado !