Estas parado otra vez en medio del camino. Rígido y tenso. Tienes incluso esa desagradable sensación de haber pasado ya por ese lugar otras veces. Estas tan perdido que incluso miras para atrás. Hacia el sitio de donde vienes. Tampoco es por ahí. Giro de 360º. Miras al cielo y cierras los ojos como si estuvieras bajo la ducha. Pierdes el equilibrio y casi caes. Sonríes. "Bobo", piensas.
Descubres un pequeño matiz, otro, que te hace decidirte por uno de los caminos y arrancas. El final del día mostrará adonde lleva la elección...pero nunca si has acertado. Y eso es una suerte.
Porque ya ni te acuerdas de cuando se dio la salida de esta carrera a ninguna parte. Esta carrera sin meta. Y en medio de la oscuridad has subido a un cerro desde donde se ve todo pero no como llegar. La luna. No me pidas la luna. Ya te la bajaré yo si eso.
------
Saboreas el camino recorrido con la habilidad de dejar a un lado los bocados que no te gustaron. Bebes hasta emborracharte de risas compartidas y caricias contra caricias. Lloras. Pero luego, de pronto, secas las lágrimas con la manga de la sudadera y sorbes los mocos. Tragas. Esta claro que no estas aquí por casualidad. Sabes que la piel fina no dura para siempre y hay que volver a salir ahí fuera. No hay cintas ni banderines marcando un camino. No hay mapa. Ya lo sabes, imbécil. ¿Qué necesitas ahora para seguir? Suéltate.
-------
"Para cuando se te asome al pelo el gris, más te vale que seas bien feliz", canta Rosendo. Tú te tapas hasta la cabeza con el edredón, cruzado en la cama. De esquina a esquina. Mientras la canción suena en los auriculares tensas las piernas y se sube un gemelo. Gritas. Y sabes que lo has provocado porque ya había pasado más veces. Lo esperabas y ha pasado. En posición fetal sigues bajo las sabanas y masajeas el músculo dolorido. Piensas algo. Salta otra canción y te distraes con la nueva letra. Vuelves a la superficie. Todo sigue igual. Justo lo que no querías. Coges el móvil y escribes algo para guardar, como terapia. Y le das un empujón a los malos ratos. Y antes de que vuelvan envías lo escrito.
Juega. Juega con la vida. No con las personas. Juega sabiendo que puedes ganar. O perder.
sábado, 26 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
humo
escribo porque me ayuda a pensar. escribo porque es una manera de frenar la cabeza cuando se lanza, a tumba abierta, por revirados caminos y, al escribir, sincronizo velocidades. escribo porque cuando no puedo correr es lo que más me descarga. escribo porque luego vuelvo a leer y recupero la confianza en lo que soy, en lo que pienso, en que voy cambiando.
ver los pensamientos plasmados en un pantalla, en un papel, ayuda a darles forma. es como desparramar encima de la cama todo el material de una carrera la noche antes. es como desnudarse despacio para entrar en la ducha caliente al volver a casa embarrado y sudado. y al salir, envuelto en vapor de agua, no reconocer la ropa con la que saliste por la mañana.
si sirve para algo no lo tengo claro. recurramos al "a veces". aferrarse a textos o vivencias no es bueno, eso lo tengo claro. pero haberlos escrito o haberlos vivido es algo único. irrepetible
últimamente me pesa todo. cargo con fardos en los que no estoy muy seguro de lo que hay. o si. tengo esa sensación de estar tan lejos de mi que creo que voy a encontrarme por el otro lado. si. y eso me atrae. pero acojona un pelo.
las presas de resina de un tablero permiten mil combinaciones distintas. y juegas con ellas a placer. hasta que llega el cansancio. entonces te agarras a la que puedes, a la que tiene más cacho. te crees que ahí te harás fuerte. apretando los dientes. gastando más energía de la que hace falta. hasta caer. siempre acabas cayendo. si te bajas, has perdido.
las balizas en orientación son las perlas de un collar que enhebras con tus pasos. si están separadas la alegría al encontrarlas es mayor. si están más juntas la alegría es más frecuente. ¿qué prefieres? y si corres siguiendo cintas ¿tienes tiempo de mirar algo más? ¿de descubrir algo más?
creo que voy a seguir hacia el otro lado, a ver si me encuentro por allí uno que se parezca a mi. o a lo que yo quiero parecerme. ¿mola el proyecto, no? :-)
ver los pensamientos plasmados en un pantalla, en un papel, ayuda a darles forma. es como desparramar encima de la cama todo el material de una carrera la noche antes. es como desnudarse despacio para entrar en la ducha caliente al volver a casa embarrado y sudado. y al salir, envuelto en vapor de agua, no reconocer la ropa con la que saliste por la mañana.
si sirve para algo no lo tengo claro. recurramos al "a veces". aferrarse a textos o vivencias no es bueno, eso lo tengo claro. pero haberlos escrito o haberlos vivido es algo único. irrepetible
últimamente me pesa todo. cargo con fardos en los que no estoy muy seguro de lo que hay. o si. tengo esa sensación de estar tan lejos de mi que creo que voy a encontrarme por el otro lado. si. y eso me atrae. pero acojona un pelo.
las presas de resina de un tablero permiten mil combinaciones distintas. y juegas con ellas a placer. hasta que llega el cansancio. entonces te agarras a la que puedes, a la que tiene más cacho. te crees que ahí te harás fuerte. apretando los dientes. gastando más energía de la que hace falta. hasta caer. siempre acabas cayendo. si te bajas, has perdido.
las balizas en orientación son las perlas de un collar que enhebras con tus pasos. si están separadas la alegría al encontrarlas es mayor. si están más juntas la alegría es más frecuente. ¿qué prefieres? y si corres siguiendo cintas ¿tienes tiempo de mirar algo más? ¿de descubrir algo más?
creo que voy a seguir hacia el otro lado, a ver si me encuentro por allí uno que se parezca a mi. o a lo que yo quiero parecerme. ¿mola el proyecto, no? :-)
jueves, 19 de noviembre de 2015
Los Principitos (pequeños principios)
Ojalá pudiera pero...no puedo decir que con este texto rompo la continuidad temporal de Base de Vida porque no la tiene. Si que quiebro la continuidad temática, pero el caos es una constante en nuestras vidas. Todo tiende a la máxima entropía. Es una de las pocas cosas que me quedan de mis estudios de física.
Y no se bien a cuenta de que viene este texto, pero viene. Y se queda. "Vomitao".
Huyo. No se puede decir de otra manera.
Últimamente huyo como un gato escaldado del agua fría de actitudes y comportamientos con los que antes era más tolerante. Más antes, incluso dinamizador de ellos. Y en algunos casos reconozco que estoy huyendo para salvar una amistad o para mantener una relación cordial.
Las #cosas que hacemos cada uno las hace por unas #cosas.
Unos las dicen y otros no
En unos casos es verdad y en otros para la galería
A veces se hacen y a veces no.
Pero solo se cuentan las que si.
O se narran épicamente cacerías de ratones.
El problema viene cuando haces nyecccc !! y algo no cuadra. Nada.
...y la verdad, no se si me interesa mantener lo que quiero mantener o solo es ahorrarme caretos. yo que se... Huyo.
Venga un ejemplo que seguro que es más fácil de entender.
Hoy he salido a correr con niebla. Una niebla preciosa de esa con la que las montañas se visten lujuriosamente. Una niebla de esas donde soy un héroe que ha sobrevivido frente a un riesgo infinito de desaparecer perdido en su espesura. Una niebla de esas como la de la foto que me he hecho en la zona donde más densa era. Una niebla de esa tan fría que al llegar a casa pasé 20´bajo el chorro del agua caliente en la ducha. Una niebla de esas que, coño, igual no era más distinta que la de los otros con los que me he cruzado. Una niebla que al coger algo de altura quedaba por debajo. Una niebla de esas que me dejó helado por no llevar guantes.
Y así...
Como siempre, la ironía como compañero de viaje.
Pero de las pocas #cosas en las que mando yo...yo mando.
Y no se bien a cuenta de que viene este texto, pero viene. Y se queda. "Vomitao".
Huyo. No se puede decir de otra manera.
Últimamente huyo como un gato escaldado del agua fría de actitudes y comportamientos con los que antes era más tolerante. Más antes, incluso dinamizador de ellos. Y en algunos casos reconozco que estoy huyendo para salvar una amistad o para mantener una relación cordial.
Las #cosas que hacemos cada uno las hace por unas #cosas.
Unos las dicen y otros no
En unos casos es verdad y en otros para la galería
A veces se hacen y a veces no.
Pero solo se cuentan las que si.
O se narran épicamente cacerías de ratones.
El problema viene cuando haces nyecccc !! y algo no cuadra. Nada.
...y la verdad, no se si me interesa mantener lo que quiero mantener o solo es ahorrarme caretos. yo que se... Huyo.
Venga un ejemplo que seguro que es más fácil de entender.
Hoy he salido a correr con niebla. Una niebla preciosa de esa con la que las montañas se visten lujuriosamente. Una niebla de esas donde soy un héroe que ha sobrevivido frente a un riesgo infinito de desaparecer perdido en su espesura. Una niebla de esas como la de la foto que me he hecho en la zona donde más densa era. Una niebla de esa tan fría que al llegar a casa pasé 20´bajo el chorro del agua caliente en la ducha. Una niebla de esas que, coño, igual no era más distinta que la de los otros con los que me he cruzado. Una niebla que al coger algo de altura quedaba por debajo. Una niebla de esas que me dejó helado por no llevar guantes.
Y así...
Como siempre, la ironía como compañero de viaje.
Pero de las pocas #cosas en las que mando yo...yo mando.
domingo, 18 de octubre de 2015
Base de vida (III)
el briefing
Mientras los corredores y acompañantes iban entrando, a Nabet -director de carrera-, le vino a la cabeza aquella visita guiada, siendo muy niños, al campamento militar que vino de maniobras junto al río.
Se había propuesto hacer un briefing corto y concentrado. "La gente, en cuanto pasan veinte minutos se dispersa. No quiero pantalla, ni proyector, ni modernidades. Bajadme una pizarra de una clase y un par de tizas", había pedido a un miembro del equipo.
Puesto de pie delante de unas 60 personas fue consciente de algo que siempre habían comentado cuando, como corredores, asistían a estas sesiones. "Todos sabemos que venimos a correr pero el aspecto es de reunión del proyecto hombre. Que chupaos y renegros estan todos, tú. Y aquí nadie entrena". Y sonrío.
"Estáis todos estupendos, ahí como acurrucados en estas sillitas de niños. Mañana a ver cuantos pueden hacerlo", dijo Nabet arrancando unas risas a los más cercanos. Por detrás aún había barullo. "Bueno, vamos a empezar. Un cuarto de hora y a cenar que mañana tenéis turrón" y, con una tiza dividió la pizarra en cuatro. Escribió: Organización, Recorrido, Avituallamientos y Voluntarios.
"La organización está aquí para ayudar. Somos los que somos y llegamos donde llegamos. Creemos que a todos los sitios en un desarrollo normal de la carrera. Todos, repito, todos conocemos perfectamente el recorrido. De día y de noche. En un sentido y en otro. Estamos comunicados entre todos y con la central de control y, esperemos que no haga falta, rescate". Escribió tres nombres y tres números de móvil. Y al lado de cada nombre puso: precarrera, carrera y postcarrera. "Lo tenéis todo en la bolsa pero, aquí queda escrito. Además tenéis mi teléfono. Llamad si es necesario"
"Puntos importantes y horarios a respetar. Aquí seremos serios" Y volvió a pasear la tiza por la pizarra, por debajo de los nombres.
.Control de material obligatorio en carrera.
.Salida a las 7:00
.Cierre punto corte La Ceja: 16:00
"Está pensado para que, sin despistarse pase todo el mundo. Comprobado"
La gente aún miraba atenta. Pensó si dejar para el final el recorrido o los avituallamientos para no perder esta atención. Y, moviéndose a otro cuadrante de la pizarra, comentó cuatro cosas de los voluntarios.
"Tendremos voluntarios en los puntos de cruce complicados. No más de una docena. Son gente del club de montaña y están hechos a pasar horas allá arriba. Un saludo al pasar, una sonrisa o un guiño compensará su labor mucho más de lo que os pensáis. En los avituallamientos también hay gente que se ha animado a ayudarnos. Respetad por favor su trabajo y pensad que no se dedican a eso. Si tardan en rellenar un bidón, en cortar un trozo de melón. Si el caldo no esta tan caliente como te gusta o si te pone más fideos de los que querías. La carrera es de todos. La corréis vosotros pero la hacemos entre todos." Se giró y escribió en la pizarra, cuadrante Voluntarios: TODOS y lo subrayó
"En la base de vida tenéis botiquín y masajista. Más voluntarios. Compartid con ellos como estáis. Para ellos sois todos unos superhombres. ¿Vale?"
"Vamos con el recorrido" Y se movió a otro cuadrante mientras subía la voz y decía.... "ACOJONANTE"
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Base de vida (II)
La furgoneta parecía grande, era grande, pero poco a poco se
fue llenando. La fruta iba en cajas y se apilaba fácil en torres de 4 o 5. Un
termo enorme para calentar litros de caldo. Bolsas de fideos y saquitos de
arroz. Cinco neveras azules de esas de camping con embutido cortado. Los frutos
secos y gominolas en bolsas de dos kilos rellenaban huecos entre el resto de
achiperres, como calzando la carga. Vasos y platos de usar y tirar. Paquetes de
cubiertos de plástico. Botellas de cocacola e isotónico….agua!!
“Falta espacio, falta espacio”, el responsable sacó el
teléfono del bolsillo y pidió otra furgoneta. “Necesito otra para las
bolsas de apoyo. Así también podemos enviar el avituallamiento antes y apurar
hasta la salida para que dejen sus cosas los corredores”.
“Ahora te la envío. Llega en quince minutos”
Casi 200 corredores inscritos. Las matemáticas de la carrera
no podían permitirse errores. Las hojas excel de los organizadores calculaban
tres escenarios distintos en función, principalmente, de la climatología. Los
cambios más notables se veían en la cantidad de líquido. Una columna por
avituallamiento y escenario. Mover material a algunos avituallamientos sería
complicado si había una emergencia. Por eso, en los tres escenarios, se había
sobredimensionado todo. En la última reunión de responsables de
avituallamientos se había acordado trabajar con la opción intermedia.
Y toda esta responsabilidad se multiplicaba por tres o
cuatro al hablar de la base de vida. El kilómetro 52 de carrera. El salón de
actos de aquel pueblo pequeño sobre el que viraba el recorrido de la carrera. Un pueblo que no aparecía en casi ningún mapa. Un puñado de casas y cuadras apiñadas alrededor de unas peñas sobre las que se asentaba un torreón con mejor pasado que presente. Mellado en su cresta. Cubierto de hiedra hasta media altura, como a medio vestir. Y a pesar de todo, el orgullo de la gente de allí.
Hacia él se dirigía ya la furgoneta con el cargamento más pesado y, detrás, tres coches con voluntarios. Tenían tiempo de sobra para montar todo y luego irse a desayunar. Se esperaban los primeros corredores hacia mediodía. Los últimos antes de medianoche. Uno de los coches que venía detrás eran repasadores. No se quedarían en la base de vida. Un par en contradirección y otro par a favor de la carrera debían asegurar que el recorrido estaba bien marcado.
Hacia él se dirigía ya la furgoneta con el cargamento más pesado y, detrás, tres coches con voluntarios. Tenían tiempo de sobra para montar todo y luego irse a desayunar. Se esperaban los primeros corredores hacia mediodía. Los últimos antes de medianoche. Uno de los coches que venía detrás eran repasadores. No se quedarían en la base de vida. Un par en contradirección y otro par a favor de la carrera debían asegurar que el recorrido estaba bien marcado.
“Dan frío pero nada de niebla. No me llenéis la montaña de
cintas y banderines. No se trata de eso, no quiero “recorrido tarzán”. Marcas
más juntas en zonas complicadas y más separadas donde no haya peligro de
perderse. Ya avisaré yo en el briefing”, les había dicho el director de carrera
en la última reunión.
“Y los que vais a descoser camino de la carrera, remarcad al
volver. Siempre en el sentido que van los corredores. Si se me pierde un tío
lo más fácil es que sea culpa suya. Si se me pierden veinte será culpa nuestra”.
Risas con fondo serio.
La ambulancia de la Cruz Roja y la segunda furgoneta, con
las bolsas de los corredores, llegarían antes de las 9:00. Esperaban tener todo
montado antes de las 10:00. Todo en orden y el pueblito revolucionado. Seguramente era el evento del año.
Amanecía ya cuando empezaron a subir por la estrecha y
empinada carretera que llevaba a El Espinar. La conversación era amena en
cabina y, al hablar, se atropellaban unos a otros. Se notaba alegría. Ganas de
pasarlo bien. El día sería largo. El walkie apoyado en el salpicadero de la
furgo hizo ese típico ruido que avisa que alguien va a hablar. Se callaron:
brrrrrrrrrrrr....Hemos dado la salida.
La carrera está lanzada. brrrrr ”
martes, 29 de septiembre de 2015
Base de vida (I)
(ficción)
“Putos imperdibles…”
Hacía frío pero las manos, sus dedos, temblaban de nervios.
Esos nervios que convierten en algo complicadísimo atravesar un dorsal y una camiseta con un
alfiler. La tela dos veces. Cerrarlo bien. No pincharse. Esos nervios que
distraen la estética de un número descuadrado en medio de un pecho que palpita
ya acelerado. Nervios precarrera.
Estaba de pie, frente a un escaparate, observando su imagen
reflejada gracias a una farola y el juego de luces y sombras con el cristal.
Aún estaba oscuro. Probó el frontal. El haz de luz borró de golpe su imagen del
improvisado espejo y le deslumbró. Lo apagó y esperó a recuperar la visión. Un
par de eternos minutos.
“Vaya pintas, tú”
Hoy se veía ridículo con aquella indumentaria. Temía que un
día “eso” llegaría pero ¿hoy? Hoy era un día importante. Se repasó en su
proyección. Unas zapatillas, con algo menos de 40kms, de un color chillón que
el barro pronto apagaría. Siempre llevaba la misma marca, el mismo modelo. Solo
cuando lo cambiaban, cambiaba él. Desconfiado pero esperanzado en encontrar las
mejoras que anunciaban.
Los calcetines, con bastante más de 40kms, se habían quejado
al poner el pie dentro y estirarlos. Seguramente no eran ni hermanos. Primos
lejanos. Los dos tenían una R en el empeine. Pensó que cuando acabara los
tiraría. Ni lavarlos siquiera. Pero….
El pantalón corto mostraba las cicatrices de batallas
pasadas. Descolorido por las horas pasadas al sol y cuajado de pequeños
agujeros mostraba, en un lateral, un remiendo hecho con mucho hilo y poca maña.
Desde lejos parecía la marca comercial, de cerca una chapuza. El cordón para ceñirlo
nunca fue anudado y solo se veía un extremo. El otro seguramente perdido en el
recorrido de la cintura.
Estrenaba camiseta. Manga larga. Quizás un poco más ceñida
de lo que a él le gustaba. O quizás él un poco más gordo de lo habitual. “Por
eso me veo ridículo”, pensó. “Tendría que dejar la cerveza”. Cuando tomaba aire
se movía el descuadrado dorsal sujeto por tres imperdibles. El 213 impreso cargaba
todo el peso, por su inclinación, sobre el tres. El dos miraba hacia el hombro
derecho. Intento recolocarlo algo moviendo la camiseta pero era una misión
harto difícil. Y más aún usando como guía una imagen reflejada. Verde. La
camiseta era verde.
Abrochó doblemente la mochila en el pecho y condenó al
dorsal a pasar entre rejas las próximas horas. Una mochila con dos bidones de
500ml colgados de las tiras que bajaban desde los hombros y desaparecían algo
más arriba de la cintura, volviendo hacia la espalda. Una tiras que ceñían aún
más dejando poco para la imaginación. Cinturita de avispa no tenía, vaya.
Muchos bolsillos. Muchos. La mochila tenía cremalleras y velcros por todas
partes. Tocando fue repasando lo que llevaba en cada uno. Y acabó agarrando
fuerte y afianzando los dos bidones. Con la maestría que una actriz porno aguanta
sus pechos con las dos manos y los presenta a la cámara que graba. Se reía.
“La cabeza es muy importante en estas carreras”
Un buff apañado a modo de gorro cubría la cabeza por
completo y atrapaba las puntas de las orejas. Ni se había preocupado en mirar
como quedaba. Cosa extraña. De hecho estaba al revés el dibujo de aquella
carrera donde se lo dieron. Y, de la misma forma que las correas
del pecho atrapaban al dorsal, un frontal con sus correas bien ajustadas, ceñía
el buff a la cabeza para que no escapara. Cabeceó un poco para comprobar que no
se movía. Delante y detrás. Derecha e izquierda. No volvió a encenderlo. Pero
se llevó de nuevo la mano al bolsillo donde llevaba pilas de repuesto. Aseguró
que estaban allí. Como ya había hecho unos segundos antes.
Desde arriba, de un vistazo, comprobó que los cordones
llevaban el triple nudo de rigor. Agarró los bastones que había dejado apoyado
junto a la pared. Apretó los mangos y cerró los ojos. Repasó mentalmente lo que
le había llevado hasta allí, los malos y buenos momentos por el camino, el
objetivo que tenía por delante. Recolocó los “muebles” de la sala de mando y
abrió los ojos. Como si los párpados tiraran de la piel de la cara, a medida
que los abría aumentaba la sonrisa. No le importó verse ridículo. No le molestó
el dorsal torcido. No se acordó de la “riñonera” que lucía de serie. Se
despidió de él mismo en su imagen y caminó hacia el arco de salida.
Era su última carrera. Pero él no lo sabía.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Canfranc[90kms,6400+]cnarfnaC
Te levantas en el centro de Berlín, trabajas, malcomes en el avión, malcenas en un coche, llegas a Canfranc, te cambias y, cuando el viernes deja de serlo para pasar a sábado, sales a pasar la noche en los Pirineos.
Mal tiempo, dicen. Sin agua hasta las 5:00am y luego a mojarse. Estiman unos 82kms y 6.000+ tras las rebajas por la metereología puñetera. Yo estimo no quedarme solo. El cansancio de toda la semana esta escondido en el cuerpo y tengo que cerrarle el paso de salida hasta pasar meta. Luego ya...que se cebe conmigo.
No he tenido ni un momento para mirar el recorrido pero llevo el track cargado por si la cosa se pone chunga. Ya lo hice en Andorra y, desde entonces, en MI material obligatorio va incluido siempre el Dakota20.
La idea es ir con Jaume, sobre todo porque él esta de acuerdo. Él es quien decidirá pues es mucho más rápido. Aunque yo quiera ir con él, aquí querer no es poder :-)
Noche cerrada y zetas para ganar altura. Con Egoitz Aragón vamos pasando grupillos que han salido por delante.Voy un poco collado hacia la Collarada (chiste!) pero justo cuando decido aflojar Jaume se espera. Genial !
Todo a oscuras y ahora niebla. Llegamos arriba después de volver a enganchar con Egoitz y con solo el trío de cabeza por delante. Bajando ya hemos de tirar de track. Las banderas han volado y se complica el tema con la niebla.
Tras la bajada delicada un buen tramo de correr, por culpa del cambio de recorrido, y bajada de zetas. Quiso la mala suerte que el vasco se golpeara en la rodilla y no pudiera seguir. Jaume sigue portándose bien y vamos juntos a buen ritmo.
Empieza la subida al collado de Izas con referencia lejana de los de delante y cercana de los perseguidores. Vuelve a bajar la niebla y al tocar el collado ya empieza a llover. Son casi las 6:00am.
El camino es entretenido rumbo al vértice de Anayet. Esos prados donde pisas en blando pero no en plano. Algún agujero pone a prueba el equilibrio. Bajo la lluvia y ya amaneciendo lo hace aún más disfrutón. Pero el correr se acaba en una infinita pala de hierba con un desnivel increible. Para de llover. Cresta. Impresionante las vistas. Impresionante. Combinando escarpadas paredes con ibones encajados en verdes praderas. Viento. Ahora viento. Y vamos bajando camino de la Canal Roya y de los 60 kms. El ritmo es bastante más lento que el previsto. Un terreno muy golfo.
Mal tiempo, dicen. Sin agua hasta las 5:00am y luego a mojarse. Estiman unos 82kms y 6.000+ tras las rebajas por la metereología puñetera. Yo estimo no quedarme solo. El cansancio de toda la semana esta escondido en el cuerpo y tengo que cerrarle el paso de salida hasta pasar meta. Luego ya...que se cebe conmigo.
No he tenido ni un momento para mirar el recorrido pero llevo el track cargado por si la cosa se pone chunga. Ya lo hice en Andorra y, desde entonces, en MI material obligatorio va incluido siempre el Dakota20.
La idea es ir con Jaume, sobre todo porque él esta de acuerdo. Él es quien decidirá pues es mucho más rápido. Aunque yo quiera ir con él, aquí querer no es poder :-)
Noche cerrada y zetas para ganar altura. Con Egoitz Aragón vamos pasando grupillos que han salido por delante.Voy un poco collado hacia la Collarada (chiste!) pero justo cuando decido aflojar Jaume se espera. Genial !
Todo a oscuras y ahora niebla. Llegamos arriba después de volver a enganchar con Egoitz y con solo el trío de cabeza por delante. Bajando ya hemos de tirar de track. Las banderas han volado y se complica el tema con la niebla.
Tras la bajada delicada un buen tramo de correr, por culpa del cambio de recorrido, y bajada de zetas. Quiso la mala suerte que el vasco se golpeara en la rodilla y no pudiera seguir. Jaume sigue portándose bien y vamos juntos a buen ritmo.
Empieza la subida al collado de Izas con referencia lejana de los de delante y cercana de los perseguidores. Vuelve a bajar la niebla y al tocar el collado ya empieza a llover. Son casi las 6:00am.
El camino es entretenido rumbo al vértice de Anayet. Esos prados donde pisas en blando pero no en plano. Algún agujero pone a prueba el equilibrio. Bajo la lluvia y ya amaneciendo lo hace aún más disfrutón. Pero el correr se acaba en una infinita pala de hierba con un desnivel increible. Para de llover. Cresta. Impresionante las vistas. Impresionante. Combinando escarpadas paredes con ibones encajados en verdes praderas. Viento. Ahora viento. Y vamos bajando camino de la Canal Roya y de los 60 kms. El ritmo es bastante más lento que el previsto. Un terreno muy golfo.
La bajada al avituallamiento es eterna. Más que eso, infinita. Nos cansamos de correr uno detrás de otro y otro detrás de uno. Nos cansamos de caminar. No parece que por detrás amenace nadie. Por delante parece que son mejores. Así es esto.
Comemos algo, yo más bien poco, antes de encarar la subida a Larraca. Más zetas y unas antenas que emiten sus cantos de sirena. Hacia allá vamos. Mientras apuramos fuerzas nos pasan los primeros de la maratón. Al llegar arriba, los dos primeros y bajando el tercero y cuarto. Pero nosotros también pasamos al tercero de la ultra. Fundido. Desanimado. Parece, incluso, sin fuerzas. Astún.
Los de la maratón siguen bajando y nosotros encaramos por odiosas pistas de esquí la subida al Ibón de las Truchas para luego bajar a Somport. Otra vez el recorrido alternativo nos obliga a asfaltear casi 2kms para completar los 72 y casi 5400+ en el avituallamiento. Parece que la estimación inicial de la organización se ha quedado corta. Quedan unos 18 y 1000+
Seguimos juntos la pareja con alguna discusión bien llevada. Para esto también sirven los entrenamientos que hemos hecho juntos. Nos lo decimos todo y lo escuchamos todo. Pero solo procesamos lo importante. Si mi ritmo fuera más alto, compartiríamos más carreras juntos.
Subimos ahora a la Tuca repitiendo tediosas pistas de esquí. Las de Candanchú esta vez. Si no fuera por las vistas sería para darse la vuelta. Mucho viento en el collado. Mucho y fuerte, de parar y esperar que pase la racha. Arriba sabemos que solo nos quedarán 400+ más del collado de Estiviellas. Nos vamos animando. Pero la bajada antes de la última subida a un ibón seco no seca también a nosotros. Lentos y torpes descosemos un desnivel de unos 200- Chispea de nuevo y enfrente tenemos el último ogro.
- "Como una Trona dels congles" le digo a Jaume
- "Nunca he hecho una Trona con 80 kms en las patas", contesta.
- "Mira: repecho, flanqueo en subida y repecho"
- "Y luego más zetas de bajadas"
Empezamos lentos la subida y nos vamos animando. Empezamos lentos la bajada y nos vamos acelerando.
Abajo ya se ve Canfranc. A 800m más abajo. Zizzageamos sin hablar. Yo no me lo creo. Vamos a entrar juntos. O sea, yo con Jaume. Y terceros.
El trofeo me lo llevo antes de la entrega de premios.
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