lunes, 3 de agosto de 2015

mis Colosos Compañeros

Una de las primeras cosas que se aprende cuando empiezas a salir de fiesta es lo importante que es la compañía. La gente con la que sales. O el grupo que, a veces espontáneamente, se forma. Y pronto te das cuenta que, yendo a los mismos sitios con diferente tropa puede condicionar más que mucho el resultado final de la farra.
Los amigos borrachos. 
Los amigos demasiado serios.
Los amigos de tus amigos.
Los "amigos".
Los amigos golfos.
Y muchas noches que comenzaron igual, acabaron en puntos totalmente distintos, buscados o no, provocando momentos inolvidables o ratos dignos de ni siquiera mencionar.
Y de pronto, un día volviendo de madrugada a casa, llega ese punto en el que "decides que tú decides". Que tú elijes. Que tú escoges con quien sales de copas y, si no te convence... te quedas en casa. 

En la montaña, lo mismo. A la montaña no se puede ir con cualquiera. 

La montaña (y las comparaciones son odiosas) igual que las noches de fiesta se han de compartir con gente que te haga disfrutar al máximo. Sin darnos más problemas que los necesarios, que algunos SON necesarios también para reforzar el grupo. Con gente con la que sintonices. Con amigos que piensen igual, que sientan igual, que compartan unos mínimos principios básicos. Y no todo ha de encajar a la perfección, creedme. Pero ha de ser un puzzle en el que, aunque las piezas dejen pequeños huecos al unirse, se adivine el dibujo final. Aunque para verlo haya que alejarse un poco.
Rodaje. Todo este proceso necesita de rodaje. No es un pimpam. Y horas. Muchas horas. De día, de noche. De día después de la noche. O de noche después de un día. En un refugio esperando que amaine la lluvia. En una furgoneta devorando kilómetros. En la montaña incluso :-)




Y de todo esto ha habido mucho este año. Y hemos aprendido. Y hemos hecho rodaje. Y cada uno tiene su perfil que encaja con el del resto. Dejando huecos por donde pasa el aire, el agua incluso, pero por donde no se escapa ni un gramo de amor por la montaña. No se pierde un minuto de disfrute, de complicidad.
Y lo escribo ahora porque este fin de semana, solo los que estábamos allí lo sabemos, hemos compartido algo que quedará dentro de cada uno pero que de una manera invisible nos unirá para siempre.
Una cresta descarnada y peligrosa, vista desde los más de 3.000m del collado de la Paúl, nos ha impedido subir al Posets pero nos ha hecho más fuertes. 
Estaba donde tenía que estar, con quien tenía que estar e hicimos lo que había que hacer.
Anoche me acostaba como después de aquellas noches de fiesta en las que te metías en la cama pensando: como esta, las que haga falta !!!

jueves, 9 de julio de 2015

tantos años para esto...

Lo que más me han aportado los años es perspectiva. Perspectiva sobre una experiencia acumulada y sobre unos patrones de comportamiento que se repiten -con cierta frecuencia- sea cual sea el ámbito de la vida en el que nos movemos. Pero hablemos de deporte. Centrémonos en lo de correr por el monte.
En estas noches de insomnio y duermevela sudado, cuando por la mañana preparo café, nunca se si lo que repaso de memoria es producto del delirio o lo he cavilado sensatamente.
Por eso estas pocas frases, recogidas a golpe de "aquí-no-hay-quien-duerma", se permiten ciertas licencias y se han de leer desde el más absoluto de los respetos a todo el mundo. Porque es también así como se han escrito.
A mi me aplican. A otros...no tengo ni idea.
Muchas de ellas estaréis hartos de oírmelas decir por los bares (mala vida !! ). Buena señal, eso es que nos vemos. Nunca las había escrito y, mira tú por donde, aquí van a quedar ahora.

- la mayoría de las veces a 100 m del arco de meta ya solo eres "uno más". principio de la dilución.
- buenos corredores no es lo mismo que corredores buenos
- ganar carreras no implica ser un "tío/a guay". hay auténticos campeones/as que son gilipollas.
- no busques referencia en nadie con el que no hayas "cabalgado" junto. Al menos durante 5 o 6 horas.
- a raiz de la anterior: compartir pájaras y malos momentos une (a veces separa) más que hacerlo con carreras "perfectas".
- que alguien te de dos calcetines, una camiseta y zapatillas no es tener espónsor
- nadie ha perdido una carrera por pararse a recoger un papel que se le ha caído al comerse algo
- para cambiar las pilas del frontal hace falta luz ;-)
- salir de la zona de confort también es ir al ritmo de gente mucho más lenta que tú.
- ¿excusas? todas las que quieras. pero fijaos que siempre son los mismos los que las ponen
- asumir que hay días malos, pero también días buenos
- colleja al que diga "con lo bien y fuerte que iba la primera mitad, que mala suerte reventar después" (esta me encanta)
- el recorrido puede ser más o menos técnico. los corredores también. Para ti es técnico, para mi "corrible". O viceversa
- otra colleja fuerte para los que van "armados" con bastones
- si eres de análisis post-carrera, dedícale un ratito a las mierdas que has comido
- una más: cuándo empieces a pensar en cerveza, si no estas llegando a meta, afloja. Es una señal clara de que el cuerpo quiere acabar. O dale cerveza ;-)

Otro día, más...





miércoles, 1 de julio de 2015

LA R(ed)ONDA dels CIMS (y II)

Llegar al parking de Naturlandia da una falsa sensación de placer. Debe ser porque es plano. Dura poco. Apenas unos metros asfaltados. Buscamos altura con ganas pero solo por ver si refresca algo. Ni en la zona más desforestada. Ni durante el paseo por la carena. Un frontal a lo lejos se gira demasiado. Ya sabemos todos lo que quiere decir. Eso también nos da una excusa para seguir. Eso y otra luz por detrás que se acerca. La noche no nos regala ni un golpe de aire fresco. No nos rebaja ni un grado la temperatura. Vemos una hilera de marcas que nos hace guiños por delante al iluminarlas. Un cordón umbilical que une al de delante con nostros y con el de detrás. Somos hermanos de Ronda. Iván pide parar, cambia de frontal y seguimos.
Atrapamos a Luis, un potugués que luego nos deja bajando. No le veo muy 'católico' y se lo digo. Quiero pensar que no me entendió. Trás el descenso y un flanqueo cómodo nos encontramos la subida al coll del Bou Mort. De nuevo se me descoloca el ritmo. Iván se queda. Hasta Claror solo puedo pensar en mi. He de redondear el mal rato. Allí esperaré a ambos. Me giro y veo que Albert e Iván ya coronarán juntos.
A Claror has de llegar bien. Solo hay luz de frontales. Como las 4:00 de la madrugada. Caras de sueño de voluntarios y...de más amigos. ¡Qué huevos venir aquí a estas horas!
Portugués saliendo. Receno. Llegan Iván, que dice que se queda, y Albert con ganas. Momento clave. Decidir no es fácil. El sitio de Albert es delante mio. ¿Salgo con él o solo? ...Con él.
Ahora se que acerté. Aquella noche, cuándo me quedé de su rueda a los apenas 500m pensé que me había equivocado. Y mucho. La soledad trajo un rato malo de sueño. Paso torpe. Pensamiento espeso. Perseguir la luz de un frontal no parece lo mejor. Pero a lo lejos reconozco a Luis, el de Portugal. Vuelve a flaquear. Su mal rato cambia el mio a bueno y me saca del letargo. Antes de l'Illa, ya entre dos luces, le paso. Y entrando al refugio veo que sale Albert. Aprovecho el 2x1 y me vengo arriba.
Tomando un café pienso que merece la pena el esfuerzo de ir a por Albert antes dels Isards. Y me lo tomo en serio. Aunque corona 4' antes que yo eso significa coincidir en Pas de la Casa. Y así es.
Otro cambio de ropa y más café. Galletas. Crema para el sol. Propuesta de ir juntos. Acepta. No puedo pedir más. Hasta donde te aguante, le digo.



La subida al Pas de las Vacas y la bajada a Incles debe ser el trozo que menos me gusta. O que peor me sienta. O ambos. Hacerlo acompañado es un regalo. También las vistas.
Baja rápido para mi. Por un momento pienso que se acabó. Visualizo la subida a cabaña sorda y collada de Meners solo. Son unos 1400+. Llevas 12.000+. Tira !
Pero todo vuelve a ser más redondo cuándo veo que Albert esta en el avituallamiento. Ahora se que si no hay caida o lesión tengo la Ronda a tiro. Por primera vez. Un 70% diría yo. Parece poco pero, creedme, es una burrada.
La alegría, bañada a ratos en lágrimas de emoción, tira de mi para arriba. No pasa nadie de la Mitic. Solo los dos primeros. Eso se llama "buen ritmo". Cabaña Sorda y templando en la bajada a Coms de Jan. Sacando genio y sin apenas hablar hasta la collada de Meners. Si. Si. Siiiiii. Chocamos manos y a los lados de las gafas de sol se ve como se arrugan los ojos cansados al sonreirnos. ¿Vamos para abajo? Sorteny a 4kms nos espera. Comer algo, beber cocacola. Unos 8kms más y se acabó.
No me gusta bajar. Lo sabéis.
No se me da bien. Lo se.
Pero hay que hacerlo.
Y desde un fuerte convencimiento de que puedo seguir a mi compañero aprieto los puños sobre los bastones y salgo tras él. Caerse no es una opción y cuándo el terreno me provoca evito entrar al trapo. Estamos cansados. Se nota. Orgullosos. También se nota. Con ganas de disfrutar de este final.
Durante un rato miro bastante atrás. No veo a nadie. Delante me gusta que este Albert. Es el que tiene que estar.
Solo en el último tramo de 3kms hablamos de la entrada en meta.
-¿Cómo entramos?, le pregunto.
-Al trote, me dice.
-Vale, pero tu delante. Tú séptimo. Yo octavo.
-No. Los dos séptimo.
Siempre he tenido suerte con la gente que comparto estos momentos. Hoy no era una excepción.
Amigos. Trote. Cava. Séptimos. Meta.


Fin de una etapa personal.

martes, 30 de junio de 2015

LA R(ed)ONDA dels CIMS (I)

Leéis el título y pensaréis que hablar de una carrera "redonda" cuándo han sido casi 36h (170kms y 13.500+) no deja de ser un tanto pretencioso. Chulesco. De sobrao....
Pero, ojo, no hablo de una carrera perfecta. No hablo de que todo saliera inmaculado. No vendo un disfrute total.
No.
Hablo de buena gestión, sobre todo en los malos ratos. Hablo de buenos momentos pero donde se ha de controlar la euforia. Hablo del equilibrio entre compartir con otros y sentir la insignificancia de la soledad nocturna a más de 2.500 m. Hablo de lo que pesa la responsabilidad de acabar enfrentada a la irresponsabilidad de seguir, ¿si? Redonda. Una Ronda redonda.
En un circuito que me niego a reproducir aquí con nombres y cotas (sobre todo porque no las conozco bien) cada tramo entre avituallamientos se ha de gestionar por separado. Cada vez que arrancas de nuevo cargas en la mochila agua, isotónico, algo de comer y unas horas más de cansancio. Esas si que suman. Y, a la larga, lo que más pesa.
Desde la salida me encontré cómodo en un segundo grupo de unos 5-6 corredores. A poco que te fijes, en el refugio de Sorteny ya has visto quien es bajador o subidor. Pero te has de fijar, claro. Y hacer tu composición de lugar. Y seguir con tu carrera. La redondez de la que os hablo se gestiona desde dentro uno mismo.
Van pasando los kilómetros, va cayendo el calor a plomo. Algún calambre en el gemelo izquierdo. Nos hemos quedado tres. Dos se han ido delante. Uno se ha dejado caer.
Hay que parar a coger agua donde corren riachuelos porque la deshidratación es una continua amenaza. Camino de Pla de l'Estany el trote se hace ameno. Y miramos las raíces del suelo. Para no caer y porque al levantar la vista se ve el Comapedrosa. En su base comemos bien y, ya subiendo, Albert me pide que tire. No voy, dice.
Bajando de la cima decido quitarme la cinta rotuliana por si fuera esta la causa de los calambres que se repiten en cada tartera. La llevo en la mano (foto) por si no fuera así colocármela de nuevo. Ahora es el gemelo derecho. Bajo el ritmo. Queda mucho. Mientras cruzo los neveros me giro pero Albert no viene. He de seguir.



Desde el refugio del Comapedrosa hasta Coll de la Botella tembló la redondez ansiada por culpa del nuevo tramo. Me pareció durísimo. Imagino que ir con ideas prefabricadas no ayuda. La carena nueva que antes se hacía por abajo es brutal. Pero tirarte luego al fondo de un valle para subir por una pista de esqui pudo haber sido mi puntilla. Una vez más, estoy contento de como gestioné este momento. A ver si al final hasta tenemos algo de sentido común.
Fruta. Mucha fruta. Una cerveza. Y para el Bony de la Pica pero, mentalmente, ya en Margineda. La larga bajada la hice junto a un compañero canario y se hizo distraída. Necesitaba sentarme. Lavarme y cambiarme de ropa. El sol (que no el calor) se retiraba y yo ansiaba la noche consciente de sus "peligros". El soporte de muchos amigos en Margineda es tan maravilloso como duro es luego ponerte un frontal en la frente y salir sin ellos hacía el Pic Negre.
Calor.
Repechos.
¿Dónde esta Comabella?
Se acerca la medianoche. Llevamos casi la mitad de horas previstas y vamos resolviendo con cierta elegancia las dificultades que aparecen. Un cansancio "lógico". Ausencia de sueño. De nuevo a cota 2.000m.







jueves, 18 de junio de 2015

la búsqueda infinita

queda una semanilla. no se si es mucho, es poco ó nimuchonipoco. de hecho lo único que me preocupa ahora mismo y que me pasa por la cabeza es ir allí y demostrarme a mi mismo que lo del año pasado...pasó. que lo del año pasado es mio. pero no quiero tampoco engañarme y no ocultaré ganas de hacerlo mejor. no oculto, de ninguna de las maneras, un enorme deseo de superarme. todo desde un gran respeto por lo que viene pero, me atrevo a mirarlo a los ojos.

como siempre, huyo del lastre de excusas que solo sirven (a veces ni eso) al que las escucha y me alejo de una alineación de planetas contra mi. parto de un base muy sencilla. la situación es distinta. mi situación. la montaña, como ser vivo que es, también estará cambiada. el tiempo....¿qué tiempo nos hará? ¿lluvía? ¿frío? ¿calorazo? el día antes. la semana antes. el mes antes. son tantos factores que no se pueden controlar que lo mejor es ir allá tranquilo. con la sensación típica de deberes hechos pero mal rematados. ese bien, notable quizás, que con un poco más de codos habría sido un sobresaliente. pero no importa. el lunes a currar de nuevo con la mochila llena de disfrute. de los amigos. de los collados. de las cervezas. de los picos. de la soledad. de los valles.

a veces tengo la tentación de creerme más de lo que soy y me hago daño. otras veces me infravaloro y, de nuevo, soy mi peor enemigo. esa oscilación se produce desde hace años. pero con la edad la oscilación de esta onda es menor en amplitud. quizás mayor en frecuencia. pero, inexorablemente noto que se acerca al equilibrio. ponerme en mi sitio.
y hablo de deporte. pero no es solo deporte.
el viernes que viene será un día largo. un día con una noche en medio. se que reiré. se que lloraré. que me cagaré en todo. que rascaré las nubes con las puntas de los dedos. de puntillas. estirándome. pero, espero que sin dejar de tocar el suelo con las puntas de los pies.
no hay estrategia. saldremos con lo puesto. iremos dando forma a la experiencia kilómetro a kilómetro, hora a hora, trago a trago. dátil a dátil. y a golpe de bastón enhebraremos un perfil exigente. un recorrido desafiante. un subeybaja en el que el cielo no siempre está arriba ni el infierno siempre abajo.

creo que estoy preparado.


miércoles, 20 de mayo de 2015

cuaTREncacims (casi 50kms y algo más de 4.000+)

Sujeta un dorsal con cuatro imperdibles y no habrá viento que lo arranque. Da igual que quede más o menos recto, más o menos pillado por la mochila, más o menos alto. Lo normal, si no caes, es que llegues a meta con él intacto.

Apoya una carrera en CUATRO BUENOS pilares y será un éxito. Cuatro bases equilibradas y compensadas. Cuatro puntos de apoyo construidos con cariño, con el corazón, con ganas. Cuatro piezas de un puzzle simple que, unidas dan un magnífico cuadro:
Organización, Recorrido, Avituallamientos y Voluntarios
Sobre estas cuatro patas, fuertes y robustas, con muchas horas de trabajo y esfuerzo detrás, se apoya Trencacims.



1. Una ORGANIZACIÓN volcada en que todo salga bien es algo que se palpa, se respira, se siente en el ambiente desde el momento en que te bajas del coche. Si me apuras, desde que una carrera se cruza en tu vida. Pero no vale con mantener el "nivel" en las redes sociales y tal. Todo eso se ha de trasladar al día que caes por el pueblo a por tu dorsal. En Paüls la organización se vuelca con los corredores y con los acompañantes. Rápido ves que no solo vas a correr. Vas a ser parte de la carrera. Y a mi eso me encanta.

2. Un RECORRIDO brutal que no te regala ni un metro de descanso. Meter algo más de 4.000+ en algo menos de 50 kms es complicado...pero acabarlos con dignidad lo es más. Eso si, esta hecho de tal forma que quieres, necesitas incluso, acabarlos. Y pobre de ti que subestimes cualquiera de los repechos, de las crestas, de las bajadas que hay. Sirva yo mismo como ejemplo. Otra vez pasándolas canutas como hace dos años...eso si, 15 kms más tarde. Otra lección (gustosamente) aprendida en las Terres de l'Ebre y un cursillo acelerado de gestión de malos ratos.
Y que no me olvide decir que es un camino lleno de amigos. A unos los ves en salida y meta, a otros te los vas encontrando. Si tienes suerte puedes, incluso, compartir kilómetros con algunos, pero...no descuides tu ritmo por hacerlo ;-)




3. Unos AVITUALLAMIENTOS bien abastecidos, abundantes (ver perfil) y en lugares donde te preguntas como coño llevan hasta allí garrafas. En ningún momento tienes la sensación de que te vayas a quedar corto de agua, de algo de fruta, de algo de salado. Montados y atendidos por y para corredores. Y eso, cuando se hace bien, se nota. Y aquí se hace muy bien.

4. Y para acabar, unos VOLUNTARIOS que pondrían celosas a nuestras mismísimas madres. Pendientes de todos y cada uno de los corredores. Y aunque la mayoría de los "oficiales" vayan dentro de unas camisetas negras a pleno sol, la sensación es que es un pueblo voluntario volcado al completo. Una marea humana que no solo me cuidaron las 7:11 de carrera sino las más de 24h que pasé allí.
¡¡ Una pasada !!


Esto hace que, desde mi punto de vista, sea una carrera que se merece mucho más de lo que tiene.
De hecho, la primera injusticia que cometo con ella es llamarla solo "carrera" porque...se queda corto. El año que viene, cuando vuelva, seguro llevaré algún amigo que la pruebe. Será como compartir con ellos un pequeño tesoro encontrado en el parque natural de Els Ports. Un recorrido y una gente especial. ¿Te vienes en 2016?

lunes, 4 de mayo de 2015

okupA el Apuko

La última pala de hierba que se sube es la del Apuko. El monte que da nombre a esta carrera, de apellido Igoera. Y el mantra de "okupA el Apuko" que tenía preparado para el apretón de la recta final, para los últimos metros de desnivel positivo (rondando ya los 6.000) no me funcionaba. Lo repetía desde que salí del último avituallamiento. Hacia dentro pero fuerte. Para mi pero compartiendo. Nada.
Y fue en el momento justo cuando dejábamos el bosque para encarar la cima pelada cuando me vino a la cabeza aquel chiste, aquel puto chiste, leído por ahí:
-"No he podido abrir un bote que cerré ayer. Soy más fuerte que yo mismo"
¿Más fuerte que yo mismo? Coño...¿soy más fuerte que yo mismo? Y con más de 12h de carrera y casi 85kms, decidí probarlo...


A las 6:00 puntuales salíamos casi 190 nerviosos frontales del polideportivo de Zaramillo. Los comentarios de la tarde antes y de esa misma mañana eran que sería una carrera dura por la humedad. Menos barro que en 2014, decían, pero ojo con no hidratarse. O yo los subestime o se quedaron cortos.
La primera subida, se hace cómoda, con un trote cómodo y viendo amanecer al llegar arriba. Una pequeña cresta donde hace viento pero no frío. Da tiempo a girar 360º para ver el paisaje pero todavía vamos todos enganchados y el ritmo del grupo te arrastra. Voy con Joan Carreras que me va avanzando lo que viene. Retiene en las bajadas porque dice que siempre se pasa y luego lo paga subiendo. Me dice que divida la carrera en 6 subidas, separadas por los avituallamientos pero luego me suelta que el año pasado se retiró en Sodupe (km 30) lesionado. ¡¡ Juventud !! :-)
Bajo pisando en blando. Como la mayoría de las bajadas...y de las subidas. Verdes. No es mi terreno pero hay que probar de todo. Es montaña. No de la alta pero si de la empinada. ¡ Caña !
Avituallamiento de La Quadra (km17) donde llegamos juntos y diría que frescos. Sobran los maguitos y saliendo del pueblo entramos en una zona con mucha humedad. Los oidos se taponan por primera vez y sobra hasta la cinta de la frente para evitar sudor en los ojos. Pero las ganas de conocer las rampas de subida al Eretza me atraen. Contento voy. Bebiendo y comiendo.
Y llego. Y un tío soplando un cuerno da una especie de aviso de "ahí va otro". Con ganas. Se que son una y dos. Y aquí puedo decir que las disfruto sufriendolas. No se me hacen largas, Si duras. Arriba sonrío y me preparo para bajar a Sodupe (km 31). Según Joan, 2 de 6.
En avituallamiento de Sodupe como algo de fruta y ya me he de parar en una fuente a meter la cabeza. La "tercera" subida, según veo en el perfíl, es de las de no fiarse. Y se me atraganta. Pero me engaño pensando en los macarrones de Zalla. Ya será el km 55. Pués tanto pensé en ellos que casi se me atraganta también la pasta. Y a 10 kms de probarlos.


foto de Iratxe Bilbao (Eskerrik asko)

Hay mucha humedad. El cuerpo lo noto hidratado y, aunque no hay rastro de calambres, tampoco encuentro fuerzas. Como si se hubiera desconectado el turbo. Como si tuviera resaca. Espeso. Sordo. Y por primera vez viene el "okupA el Apuko" a mi mente. ¡¡ Ojo que esto era para final !!
A Zalla no bajé. Me dejé caer. Me senté. Cocacola de 2 litros y pasta con tomate. El calor en el pabellón era terrible. Caía el sudor de la frente en el plato de macarrones. Comí y bebí. Y llegó Joan. También justillo. "Salgo fuera a que me de el aire", le dije. Pero fuera también calor y humedad. Y eché a andar. Anduve todo el pueblo. Los macarrones se colocaron en su sitio y algo más animado encaré la "cuarta" subida. Poco a poco me encontré mejor. Subir. Salir de la vegetación. Ganar altura, me iba bien. Bajar me anulaba. Y anulado llegué a Güeñes (km 68). Chispeaba. Cogí algo de comer y me senté en un banco. Me animaron, me dieron un bidón con sales, me dejaron reposar y fui yo el que arranque de nuevo. Consciente de que estaba demasiado cerca del hotel (a unos 500m) como para pensármelo mucho. Y no pensé. Trote alejándome y mirando atrás. Ya no venía Joan y no lo vi hasta meta.
"Quinta" subida por unas zetas que no habría sido más que eso, zetas, si no se hubiesen cruzado unos kilómetros de barro. Mucho barro. Un esqueleto de una vaca incluso hundido en el barro. Y más humedad. Amago de una ampolla. Ay, madre...que tú no okupAs el Apuko hoy !!. Como alma en pena pisaba el barro donde caía el píe, no donde yo quería. Era como si yo estuviera quieto y se moviera el suelo. Y, como borracho, salí de aquel callejón infernal a una pista forestal. Hasta me alegre de ver aquellas zetas desforestadas y secas. Y las deseé. Hasta sentí que el suelo era estable y no se movía estando lleno de restos de ramas y rodadas de tractores.
Hacía muchos kilómetros ya que la carrera no consistía en llegar otra vez a Zaramillo. Cada avituallamiento era una meta. Y una salida...
Y así busqué el último: Castaños, km 80.
Hice "meta", me senté 5 minutos e intenté distraerme. Lo conseguí. Charleta. Allí había gente de las 3 carreras. Estuvo bien. Y entre dos de la Longtrail salí hacia la última subida: el Apuko.


El resto ya lo sabéis porque he empezado por ahí. Puedo deciros que fue duro y que probé (sin esperarlo) la maquinaria. Y que estoy contento, porque funciona.
Fueron 12h51´ con mucho rato para mi. Tengo mis dudas sobre si se aprende o no con estas experiencias pero, ahora mismo, no se la cambio a nadie.
Si quieres probar, anímate y el año que viene okupA el Apuko :-)