martes, 30 de junio de 2015

LA R(ed)ONDA dels CIMS (I)

Leéis el título y pensaréis que hablar de una carrera "redonda" cuándo han sido casi 36h (170kms y 13.500+) no deja de ser un tanto pretencioso. Chulesco. De sobrao....
Pero, ojo, no hablo de una carrera perfecta. No hablo de que todo saliera inmaculado. No vendo un disfrute total.
No.
Hablo de buena gestión, sobre todo en los malos ratos. Hablo de buenos momentos pero donde se ha de controlar la euforia. Hablo del equilibrio entre compartir con otros y sentir la insignificancia de la soledad nocturna a más de 2.500 m. Hablo de lo que pesa la responsabilidad de acabar enfrentada a la irresponsabilidad de seguir, ¿si? Redonda. Una Ronda redonda.
En un circuito que me niego a reproducir aquí con nombres y cotas (sobre todo porque no las conozco bien) cada tramo entre avituallamientos se ha de gestionar por separado. Cada vez que arrancas de nuevo cargas en la mochila agua, isotónico, algo de comer y unas horas más de cansancio. Esas si que suman. Y, a la larga, lo que más pesa.
Desde la salida me encontré cómodo en un segundo grupo de unos 5-6 corredores. A poco que te fijes, en el refugio de Sorteny ya has visto quien es bajador o subidor. Pero te has de fijar, claro. Y hacer tu composición de lugar. Y seguir con tu carrera. La redondez de la que os hablo se gestiona desde dentro uno mismo.
Van pasando los kilómetros, va cayendo el calor a plomo. Algún calambre en el gemelo izquierdo. Nos hemos quedado tres. Dos se han ido delante. Uno se ha dejado caer.
Hay que parar a coger agua donde corren riachuelos porque la deshidratación es una continua amenaza. Camino de Pla de l'Estany el trote se hace ameno. Y miramos las raíces del suelo. Para no caer y porque al levantar la vista se ve el Comapedrosa. En su base comemos bien y, ya subiendo, Albert me pide que tire. No voy, dice.
Bajando de la cima decido quitarme la cinta rotuliana por si fuera esta la causa de los calambres que se repiten en cada tartera. La llevo en la mano (foto) por si no fuera así colocármela de nuevo. Ahora es el gemelo derecho. Bajo el ritmo. Queda mucho. Mientras cruzo los neveros me giro pero Albert no viene. He de seguir.



Desde el refugio del Comapedrosa hasta Coll de la Botella tembló la redondez ansiada por culpa del nuevo tramo. Me pareció durísimo. Imagino que ir con ideas prefabricadas no ayuda. La carena nueva que antes se hacía por abajo es brutal. Pero tirarte luego al fondo de un valle para subir por una pista de esqui pudo haber sido mi puntilla. Una vez más, estoy contento de como gestioné este momento. A ver si al final hasta tenemos algo de sentido común.
Fruta. Mucha fruta. Una cerveza. Y para el Bony de la Pica pero, mentalmente, ya en Margineda. La larga bajada la hice junto a un compañero canario y se hizo distraída. Necesitaba sentarme. Lavarme y cambiarme de ropa. El sol (que no el calor) se retiraba y yo ansiaba la noche consciente de sus "peligros". El soporte de muchos amigos en Margineda es tan maravilloso como duro es luego ponerte un frontal en la frente y salir sin ellos hacía el Pic Negre.
Calor.
Repechos.
¿Dónde esta Comabella?
Se acerca la medianoche. Llevamos casi la mitad de horas previstas y vamos resolviendo con cierta elegancia las dificultades que aparecen. Un cansancio "lógico". Ausencia de sueño. De nuevo a cota 2.000m.







jueves, 18 de junio de 2015

la búsqueda infinita

queda una semanilla. no se si es mucho, es poco ó nimuchonipoco. de hecho lo único que me preocupa ahora mismo y que me pasa por la cabeza es ir allí y demostrarme a mi mismo que lo del año pasado...pasó. que lo del año pasado es mio. pero no quiero tampoco engañarme y no ocultaré ganas de hacerlo mejor. no oculto, de ninguna de las maneras, un enorme deseo de superarme. todo desde un gran respeto por lo que viene pero, me atrevo a mirarlo a los ojos.

como siempre, huyo del lastre de excusas que solo sirven (a veces ni eso) al que las escucha y me alejo de una alineación de planetas contra mi. parto de un base muy sencilla. la situación es distinta. mi situación. la montaña, como ser vivo que es, también estará cambiada. el tiempo....¿qué tiempo nos hará? ¿lluvía? ¿frío? ¿calorazo? el día antes. la semana antes. el mes antes. son tantos factores que no se pueden controlar que lo mejor es ir allá tranquilo. con la sensación típica de deberes hechos pero mal rematados. ese bien, notable quizás, que con un poco más de codos habría sido un sobresaliente. pero no importa. el lunes a currar de nuevo con la mochila llena de disfrute. de los amigos. de los collados. de las cervezas. de los picos. de la soledad. de los valles.

a veces tengo la tentación de creerme más de lo que soy y me hago daño. otras veces me infravaloro y, de nuevo, soy mi peor enemigo. esa oscilación se produce desde hace años. pero con la edad la oscilación de esta onda es menor en amplitud. quizás mayor en frecuencia. pero, inexorablemente noto que se acerca al equilibrio. ponerme en mi sitio.
y hablo de deporte. pero no es solo deporte.
el viernes que viene será un día largo. un día con una noche en medio. se que reiré. se que lloraré. que me cagaré en todo. que rascaré las nubes con las puntas de los dedos. de puntillas. estirándome. pero, espero que sin dejar de tocar el suelo con las puntas de los pies.
no hay estrategia. saldremos con lo puesto. iremos dando forma a la experiencia kilómetro a kilómetro, hora a hora, trago a trago. dátil a dátil. y a golpe de bastón enhebraremos un perfil exigente. un recorrido desafiante. un subeybaja en el que el cielo no siempre está arriba ni el infierno siempre abajo.

creo que estoy preparado.


miércoles, 20 de mayo de 2015

cuaTREncacims (casi 50kms y algo más de 4.000+)

Sujeta un dorsal con cuatro imperdibles y no habrá viento que lo arranque. Da igual que quede más o menos recto, más o menos pillado por la mochila, más o menos alto. Lo normal, si no caes, es que llegues a meta con él intacto.

Apoya una carrera en CUATRO BUENOS pilares y será un éxito. Cuatro bases equilibradas y compensadas. Cuatro puntos de apoyo construidos con cariño, con el corazón, con ganas. Cuatro piezas de un puzzle simple que, unidas dan un magnífico cuadro:
Organización, Recorrido, Avituallamientos y Voluntarios
Sobre estas cuatro patas, fuertes y robustas, con muchas horas de trabajo y esfuerzo detrás, se apoya Trencacims.



1. Una ORGANIZACIÓN volcada en que todo salga bien es algo que se palpa, se respira, se siente en el ambiente desde el momento en que te bajas del coche. Si me apuras, desde que una carrera se cruza en tu vida. Pero no vale con mantener el "nivel" en las redes sociales y tal. Todo eso se ha de trasladar al día que caes por el pueblo a por tu dorsal. En Paüls la organización se vuelca con los corredores y con los acompañantes. Rápido ves que no solo vas a correr. Vas a ser parte de la carrera. Y a mi eso me encanta.

2. Un RECORRIDO brutal que no te regala ni un metro de descanso. Meter algo más de 4.000+ en algo menos de 50 kms es complicado...pero acabarlos con dignidad lo es más. Eso si, esta hecho de tal forma que quieres, necesitas incluso, acabarlos. Y pobre de ti que subestimes cualquiera de los repechos, de las crestas, de las bajadas que hay. Sirva yo mismo como ejemplo. Otra vez pasándolas canutas como hace dos años...eso si, 15 kms más tarde. Otra lección (gustosamente) aprendida en las Terres de l'Ebre y un cursillo acelerado de gestión de malos ratos.
Y que no me olvide decir que es un camino lleno de amigos. A unos los ves en salida y meta, a otros te los vas encontrando. Si tienes suerte puedes, incluso, compartir kilómetros con algunos, pero...no descuides tu ritmo por hacerlo ;-)




3. Unos AVITUALLAMIENTOS bien abastecidos, abundantes (ver perfil) y en lugares donde te preguntas como coño llevan hasta allí garrafas. En ningún momento tienes la sensación de que te vayas a quedar corto de agua, de algo de fruta, de algo de salado. Montados y atendidos por y para corredores. Y eso, cuando se hace bien, se nota. Y aquí se hace muy bien.

4. Y para acabar, unos VOLUNTARIOS que pondrían celosas a nuestras mismísimas madres. Pendientes de todos y cada uno de los corredores. Y aunque la mayoría de los "oficiales" vayan dentro de unas camisetas negras a pleno sol, la sensación es que es un pueblo voluntario volcado al completo. Una marea humana que no solo me cuidaron las 7:11 de carrera sino las más de 24h que pasé allí.
¡¡ Una pasada !!


Esto hace que, desde mi punto de vista, sea una carrera que se merece mucho más de lo que tiene.
De hecho, la primera injusticia que cometo con ella es llamarla solo "carrera" porque...se queda corto. El año que viene, cuando vuelva, seguro llevaré algún amigo que la pruebe. Será como compartir con ellos un pequeño tesoro encontrado en el parque natural de Els Ports. Un recorrido y una gente especial. ¿Te vienes en 2016?

lunes, 4 de mayo de 2015

okupA el Apuko

La última pala de hierba que se sube es la del Apuko. El monte que da nombre a esta carrera, de apellido Igoera. Y el mantra de "okupA el Apuko" que tenía preparado para el apretón de la recta final, para los últimos metros de desnivel positivo (rondando ya los 6.000) no me funcionaba. Lo repetía desde que salí del último avituallamiento. Hacia dentro pero fuerte. Para mi pero compartiendo. Nada.
Y fue en el momento justo cuando dejábamos el bosque para encarar la cima pelada cuando me vino a la cabeza aquel chiste, aquel puto chiste, leído por ahí:
-"No he podido abrir un bote que cerré ayer. Soy más fuerte que yo mismo"
¿Más fuerte que yo mismo? Coño...¿soy más fuerte que yo mismo? Y con más de 12h de carrera y casi 85kms, decidí probarlo...


A las 6:00 puntuales salíamos casi 190 nerviosos frontales del polideportivo de Zaramillo. Los comentarios de la tarde antes y de esa misma mañana eran que sería una carrera dura por la humedad. Menos barro que en 2014, decían, pero ojo con no hidratarse. O yo los subestime o se quedaron cortos.
La primera subida, se hace cómoda, con un trote cómodo y viendo amanecer al llegar arriba. Una pequeña cresta donde hace viento pero no frío. Da tiempo a girar 360º para ver el paisaje pero todavía vamos todos enganchados y el ritmo del grupo te arrastra. Voy con Joan Carreras que me va avanzando lo que viene. Retiene en las bajadas porque dice que siempre se pasa y luego lo paga subiendo. Me dice que divida la carrera en 6 subidas, separadas por los avituallamientos pero luego me suelta que el año pasado se retiró en Sodupe (km 30) lesionado. ¡¡ Juventud !! :-)
Bajo pisando en blando. Como la mayoría de las bajadas...y de las subidas. Verdes. No es mi terreno pero hay que probar de todo. Es montaña. No de la alta pero si de la empinada. ¡ Caña !
Avituallamiento de La Quadra (km17) donde llegamos juntos y diría que frescos. Sobran los maguitos y saliendo del pueblo entramos en una zona con mucha humedad. Los oidos se taponan por primera vez y sobra hasta la cinta de la frente para evitar sudor en los ojos. Pero las ganas de conocer las rampas de subida al Eretza me atraen. Contento voy. Bebiendo y comiendo.
Y llego. Y un tío soplando un cuerno da una especie de aviso de "ahí va otro". Con ganas. Se que son una y dos. Y aquí puedo decir que las disfruto sufriendolas. No se me hacen largas, Si duras. Arriba sonrío y me preparo para bajar a Sodupe (km 31). Según Joan, 2 de 6.
En avituallamiento de Sodupe como algo de fruta y ya me he de parar en una fuente a meter la cabeza. La "tercera" subida, según veo en el perfíl, es de las de no fiarse. Y se me atraganta. Pero me engaño pensando en los macarrones de Zalla. Ya será el km 55. Pués tanto pensé en ellos que casi se me atraganta también la pasta. Y a 10 kms de probarlos.


foto de Iratxe Bilbao (Eskerrik asko)

Hay mucha humedad. El cuerpo lo noto hidratado y, aunque no hay rastro de calambres, tampoco encuentro fuerzas. Como si se hubiera desconectado el turbo. Como si tuviera resaca. Espeso. Sordo. Y por primera vez viene el "okupA el Apuko" a mi mente. ¡¡ Ojo que esto era para final !!
A Zalla no bajé. Me dejé caer. Me senté. Cocacola de 2 litros y pasta con tomate. El calor en el pabellón era terrible. Caía el sudor de la frente en el plato de macarrones. Comí y bebí. Y llegó Joan. También justillo. "Salgo fuera a que me de el aire", le dije. Pero fuera también calor y humedad. Y eché a andar. Anduve todo el pueblo. Los macarrones se colocaron en su sitio y algo más animado encaré la "cuarta" subida. Poco a poco me encontré mejor. Subir. Salir de la vegetación. Ganar altura, me iba bien. Bajar me anulaba. Y anulado llegué a Güeñes (km 68). Chispeaba. Cogí algo de comer y me senté en un banco. Me animaron, me dieron un bidón con sales, me dejaron reposar y fui yo el que arranque de nuevo. Consciente de que estaba demasiado cerca del hotel (a unos 500m) como para pensármelo mucho. Y no pensé. Trote alejándome y mirando atrás. Ya no venía Joan y no lo vi hasta meta.
"Quinta" subida por unas zetas que no habría sido más que eso, zetas, si no se hubiesen cruzado unos kilómetros de barro. Mucho barro. Un esqueleto de una vaca incluso hundido en el barro. Y más humedad. Amago de una ampolla. Ay, madre...que tú no okupAs el Apuko hoy !!. Como alma en pena pisaba el barro donde caía el píe, no donde yo quería. Era como si yo estuviera quieto y se moviera el suelo. Y, como borracho, salí de aquel callejón infernal a una pista forestal. Hasta me alegre de ver aquellas zetas desforestadas y secas. Y las deseé. Hasta sentí que el suelo era estable y no se movía estando lleno de restos de ramas y rodadas de tractores.
Hacía muchos kilómetros ya que la carrera no consistía en llegar otra vez a Zaramillo. Cada avituallamiento era una meta. Y una salida...
Y así busqué el último: Castaños, km 80.
Hice "meta", me senté 5 minutos e intenté distraerme. Lo conseguí. Charleta. Allí había gente de las 3 carreras. Estuvo bien. Y entre dos de la Longtrail salí hacia la última subida: el Apuko.


El resto ya lo sabéis porque he empezado por ahí. Puedo deciros que fue duro y que probé (sin esperarlo) la maquinaria. Y que estoy contento, porque funciona.
Fueron 12h51´ con mucho rato para mi. Tengo mis dudas sobre si se aprende o no con estas experiencias pero, ahora mismo, no se la cambio a nadie.
Si quieres probar, anímate y el año que viene okupA el Apuko :-)

viernes, 24 de abril de 2015

tinguem la festa en Pau (y II)

...es 17 de abril, pelín pasadas las 21:30 cuando comienza nuestra fiesta en Viladrau. Con más interés por la carta de la fonda que por el track de la ruta nos sentamos a la mesa. Los más avispados ya cuentan con cenar mañana aquí y eligen en consecuencia. Total, la ruta es la que me pongan pero entre galtas o xurrasco elijo yo.
Se nos va de las manos el tiempo 'transicionando' de volldamms a ratafía y, con una hora menos de oscuridad por delante, salimos a la 1:00. Alegres y contentos. Tan dispar el grupo como la famosa comunidad del anillo. Cinco espíritus divertidos y tranquilos persiguiendo luces de frontales que corretean por el suelo.


Subimos al coll de Pregón adaptando ritmos al de Pau (es el que manda) y poniendo a prueba el track descargado. La pista de noche solo es tan ancha como la luz que proyectas y los senderos del montseny se convierten en túneles. Bajada alegre a sant Marçal y charleta en grupo donde Pau nos cuenta que ahora vamos a conocer la diferencia entre ir lento y muy lento :-)
Ala, vamos a verlo...y encaramos subida a Agudes.
La noche no es fría y menos con estos desniveles. Pero hay que abrigarse para el flanqueo entre Agudes y Turó. Sabemos que luego la bajada será terrible de larga pero empieza a amanecer y ya se ve el Samont a lo lejos. Aunque igual mejor que no se viera...
En la fuente del pueblo de Montseny "desayunamos" y seguimos bajando. Yo aviso del asfalto que nos espera cuando la pendiente cambie de nuevo pero...ni así se hace soportable cuando llega. Grupo chicle, se estira y se encoje. Y cuando nadie lo espera, se planta Pau y dice: "Vamos recuperando la hora perdida" O.o'
Al poco rato, nuestro líder, se desvía a una masía donde un pagés lavaba a manguerazos un landrover y, desde lejos, vemos como hablan antes de que le enchufe la manguera a la cabeza. Era la primera persona que veíamos desde la salida y supongo que había que celebrarlo.
De asfalto a pista, de pista a sendero, de sendero a traza y de traza al Samont. Y llama Ives que está en el Sui con algo para picar. Le vemos desde lejos, en topless, pero nos cuesta media hora crestear. Empieza a hacer calor. Las cervezas de Can Bellver pagarán las consecuencias. Cuchillo y tenedor. Comité de bienvenida. Mesa de bautizo. Ensaimadota. Casi dos horas avituallando el ganado. Y, con 4 incorporaciones bajamos para Aiguafreda por uno de los caminos no-directos. Bajada social, diría yo, para explicar el ritmo desenfadado de este ultra de fiesta.



El Desmai se llama el sitio donde nos dejan 3 miembros. Apuramos vasos y arrancamos de nuevo la pesada maquinaria, que ya chirría en algunos engranajes. Se acerca la hora de comer y todo el mundo echa mano a la mochila mientras subimos a la cinglera de Saní. Ruta repleta de dolmens con una vistas impresionantes a la zona de la que venimos,. Bonita y larga. Muy larga. Tan larga que nos deja, prácticamente en El Brull. Un trozo antes Pau nos hace una pequeña demostración de The Walking Dead. Calcao a la tele. Mirada perdida al frente. Pasos inciertos. Oidos sordos...pero recuperamos al zombi con bocata de jamón y cocacola. Armas letales para los muertos vivientes.
Sacamos pecho ante el último tramo al ver que vamos cumpliendo horarios originales, a pesar de haber salido tarde. El problema era serio pués no llegabamos a cenar :-)
Ahora, todos sabemos que es posible calentar de nuevo la silla de la noche anterior. Som-hi !
Y subimos unos repechillos que siguiendo a derecha llevan al Matagalls. Pero nosotros vamos a izquierda. Y al otro lado de una bestial "V" vemos Sant Segimón.
Y bajamos otros repechillos entre hayas mágicas hasta mojarnos los pies y dejar de ver Sant Segimón.
Y para arriba casi en vertical. Con la puesta de sol ya. Y hasta estar al lado de Sant Segimón.
Agrupamos una vez más, al fondo Viladrau. El hilo que nos une es el PR. Al otro lado esta la cena. Más birras. La meta. Ahora es solo bajar. Ni dejarse caer vale, ¿verdad Pau? Hay que bajar. Manda huevos !!
Pero nos lo vamos comiendo poco a poco. Y se deja. Y cada uno por dentro seguro que iba montando un puzzle con las piezas que había ido recogiendo durante el día. Un puzzle de muchas piezas, pero muy grandes todas. Con los bordes bien definidos y que encajaban perfectamente.
Unas con nombres y apellidos que ya todos sabemos quienes eran.
Otras con tiempos, desniveles y kilómetros que están por ahí.
Las demás con bebidas y comidas que completaron el puzzle.
El puzzle de este peculiar ultra que volveremos a montar con diferentes piezas el próximo año.


GRACIAS PAU !!

jueves, 23 de abril de 2015

tinguem la festa en Pau ( I )

Ya lo escribí una vez.
En las carreras tengo más amigos entre los que llegan detrás que entre los que encabezan pdfs de clasificaciones. Conozco más gente que sabe lo que es pararse en un avituallamiento y "perder" tiempo echando unas risas que aquellos que pasan estirando el brazo y trincando el vaso de agua (solo lógico si disputas, en mi opinión) como si lo robaran. Paso más tiempo entrenando con golfos cierrabares y comedores de bravas que con esclavos de excels y disciplinas férreas.
Pero, sea por lo que sea, cuando me pongo un dorsal me suelo encontrar de la mitad palante. Y, cuando paseo los 4 imperdibles, nunca coincido con ellos. Porque también creo que con el dorsal en el pecho hay que volcarse en la carrera. No me quejo, llegar antes que ellos tiene una ventaja increíble. Y creo que es lo mejor de ser menos lento: verlos llegar a todos y celebrar su esfuerzo en meta. Pero, hace meses pensé que, al menos una vez al año, esto tenía que cambiar...

Todos conocéis a Pau (y si no, eso que os perdéis). No recuerdo bien cuando hablé con él la primera vez -creo que en un entreno de la Vall del Congost  hace 5 o 6 años- pero si recuerdo el punto de inflexión que supuso en la relación ser vecinos de acampada en Francia (por casualidad) los días antes y el día después del GRP. Agosto de 2012.

foto salida Gran Raid Pirineos 2012

Una desgracia posterior aliñada con bastante mala fortuna ( #sempre3A) nos acercó mucho más. Y finalmente acabamos llevando la misma camiseta golfa del Koala de peluche abrazado a la jarra de cerveza.

En el regreso al coche, tras robarle a un miércoles cualquiera un Sant Jeroni nocturno con luna llena, le dije a Pau que quería correr una ultra con él. Desde el principio al final. Quería saber como era ir atrás, apurando tiempos de corte, con el aliento en la nunca de los corredores escoba. Quería compartir con él sus miedos, sus cansancios y, también, sus momentos de euforia. Respetar los kilómetros de "no estoy para nadie" y vibrar con los subidones cuando el motor va fino. Queria, si. Eso y seguro que muchas cosas más.
Yo creo que me escuchaba flipando. Como si no me creyera. "Las cervezas en altura tendrán la culpa", seguro que pensó. "Este mañana no se acuerda de nada".

Pues si. Me acordé...y se lo recordé. Le pedí que escogiera uno. De más de 60kms. Con noche. Y con cena(s).
Y viendo que no cuadraba nada 'oficial'...
Y viendo que las ganas de compartirlo iban a más...
Y viendo que alguno que otro preguntaba para venir...
Y viendo que se podía pasar  muuuy bien...
...nos liamos la manta a la cabeza y propusimos nuestro propio sarao. Unos 70kms y rondando los 4000+ con doble cena, por el Montseny.

Y abrimos inscripciones... :-)

foto salida UT EstebAmbPau

jueves, 26 de marzo de 2015

nadie dijo que fuera fácil

Os voy a decir una cosa.
Los acontecimientos de la vida son como piedras que caen en un lago. Provocan ondas que recorren la superficie del agua a mayor o menor velocidad, en función del tamaño de la piedra y de la altura o fuerza con la que choca.
La mayor o menor proximidad, a la que nos encontramos ubicados del centro del impacto, determina el alcance con el que las perturbaciones nos alcanzan. Y suele ser en forma pulsada, nunca contínua.
Luego, igual que al encarar olas en el mar, influye la posición en la que nos pongamos.
Una postura de perfil minimiza el choque pero enlentece el avance.
De espaldas se suele aguantar más fuerte pero no lo vemos venir e impide conocer el momento exacto en el que nos sacudirá.
Y de cara, aunque el golpe frontal es más duro, nos permite adivinar la llegada y plantarnos frente al empujón sin dejar de avanzar. Frenandolo un poco, quizás.
Cada uno escoje como se pone. La maestría esta en la combinación perfecta.
Las piedras van cayendo. Algo, pero poco, podemos hacer ahí.


Estoy entrenando bien. Y sin sacrificios gordos. Nada más allá de algún madrugón. Ni cosas raras con la comida. Sensación de tener márgen de mejora aún. Y, lo más importante, sin ninguna prisa de nada. Sin (auto)presión
Casi sin buscarlo este año se esta convirtiendo, a nivel deportivo, en un periodo de transición [había escrito "año" en lugar de "periodo" pero no lo quiero acotar. Y escribir año lo hacía]. He pasado de estar de perfil a encarar lo que veo y no me gusta. Todavía estoy aprendiendo. Y me gusta en lo que me estoy convirtiendo.
Desde dentro de unas zapatillas se pueden vivir las cosas de muchas formas. Se puede compartir de mil maneras. Estoy aprendiendo a disfrutar de las cosas de otra forma quizá más intimista. "Soltar lastre", le digo yo.
Tengo claro de donde vengo y se que ahora critico cosas que yo he hecho. No me importa admitirlo y no me duele cambiarlo. Y tampoco quiero cambiar a nadie.
También pensé que sería fácil dejar atrás costumbres que hace tiempo empezaron a no gustarme. Pero ha costado. Puñetero ego.
Las discusiones, a partir de ahora, durante los entrenos o en los bares.
Creo que esta vez lo he conseguido.