Dos fines de semana seguidos avituallando. Me estoy convirtiendo en un "avitual" de estos menesteres :-)
Una carrera 'seria' -la marató del Montseny- y otra 'menos formal' -maratón pirata de Montserrat (by Koala's team)
Seguro que no es mucho pero creo que me da para, echando un poco de imaginación y algo de morro, sacar algunas conclusiones. Ahí van.
Avituallar ha de ser una fiesta. Una fiesta que comienza mucho antes de que llegue el primer corredor y que acaba un buen rato después que pasa el último. Es genial partir de una base de buen rollo entre los que nos juntamos alrededor de un montón de botellas y bolsas sobre unos tableros. Así es mucho más fácil darle a todo formato de parada y fonda para los corredores que llegarán en cualquier momento.
Y decir fiesta no ha de implicar nunca falta de atención al corredor. Creo que no me equivoco cuando digo que el corredor (y me centro en el grueso del grupo) no llega solo al puesto a pastar y abrevar. Y, desde el otro lado de la mesa tenemos que ofrecer algo más que una bandeja de plátanos, unos frutos secos o un vaso de isotónico o agua. Si los corredores llevan su nombre en el dorsal, ¿por qué no les voy a llamar por su nombre aunque no les conozca?, por ejemplo.
En poco rato el ambiente se llena de anécdotas de todo tipo que muestran corredores de paso y corredores de apalanque, familiares preocupados porque no llegan los suyos, apelotonamientos con codazos y ratos sin nadie, preguntas que no se entienden, chistes que nadie pilla, gente que solo puede señalar con el dedo y otros que no calla, artillería pesada de excusas y de alegrías, etc. Y alguno que echa el ancla !
El rato que están delante nuestro, y yo cuando corro lo busco, se ha de intentar establecer una mínima complicidad con el que va de corto. Si llueve, si hace sol, si mucho frío no se avitualla igual. Salvo que te limites a llenar bandejas y vasos. Estoy convencido que hasta los platanos y naranjas sientan mejor si se cortan con ánimo positivo.
Avituallemos ahora el ánimo: Explicar lo que le queda se puede hacer de muchas formas. Y hay que ser capaz de transmitir lo duro o lo blando del trozo que queda. Si no lo conoces, mejor pasapalabra. Podemos decir:
- Te quedan 12kms con 600+
ó
- Va, ánimo que es un tramo durillo de unos 12kms con un par de repechos que suman unos 600+. El terreno no es corrible pero andando a buen ritmo te lo haces. Aprieta lo que puedas después y a meta.
¿no?
En resumen, la oportunidad de estar en un avituallamiento nos ha de hacer mejores corredores. Y nos ha de devolver a casa satisfechos y contentos porque para mucha gente, ese día, podemos haber marcado la diferencia entre acabar diciendo que "carrera más guapa" o "vaya mierda", incluso para recorridos preciosos. Creedme.
Me veréis más veces, con rastas o sin ellas, al otro lado de la mesa...pero de momento creo que priorizo correr. De cualquier forma, nos vemos, siempre, en la montaña.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
Piedra, papel y...ojeras. Trencacims Paüls 50 kms y 3850+
Cuándo empecé a salir de fiesta, hace ya algunos fines de semana, el presupuesto estaba limitado a la paga que me daban en casa. Si eran 500 pesetas solían convertirse en 5 chupitos de 20 duros cada uno. Y con el cuerpo "arreglao" y la risa fácil buscar un sitio donde desplegar artes y oficios: baile, ligue, apalanque, chapa al amigo...lo que tocara. Si alguno ha pasado por aquí recordará que lo único igual entre chupitos era el vaso donde te lo servían. Lo demás cambiaba bastante. Y recuerdo especialmente el noble arte de apurarlos de un trago agarrándolos con pulgar e índice. Suave pero firme. Y al volcarlos en la boca y pasarlos garganta abajo quemaban como el infierno, abrían la compuerta del lacrimal y erizaban el pelo del cogote. Si, eran los mejores para lo que queríamos pero, jodo, que mal rato se pasaba hasta que todo volvía a su sitio.
Trencacims Paüls fue así. Yo necesitaba una carrera así. Que me dejara el cuerpo suave y me pusiera en mi sitio. Que me recolocara todo antes de llegar el invierno. Que de un golpe costará pero no se pudiera hacer de otra forma.
Yo, más o menos, se donde estoy, lo que entreno y lo que valgo. Se por lo que corro y cuando lo hago me gusta ser consciente de lo que apuro. Porque me gusta apurarme en carrera tanto como [no] hacerlo entrenando antes de unas cervezas. Escoger.
Un perfil dentado con mucho desnivel para pocos kilómetros era el terreno adecuado. Un buen cartel de corredores en la salida del que fallaron dos (al menos) que habrían estado delante mio. Un terreno desconocido y una semana de parón por un sustillo en la rodilla "menos buena". Chupitazo al canto !!
Se sale fuerte delante y se aguanta fuerte algo más atrás. Y en cuesta arriba. Uff, como me gusta salir subiendo...y como me gusta ver que el grupo se estira y que los buenos se van yendo sin despeinarse. Qué si coño, que mola ver que donde tu vas justo hay gente que va silbando. Esto son las carreras.
Enfrentando la primera subida y (creo) la más larga (unos 600+) que luego bajaremos casí íntegra antes de la meta con buen cuerpo y bastante concentrado me meto en un trío que no es el mio. O mejor, yo no soy el suyo. Y vamos alternandonos según el terreno nos viene mejor o peor. Piedra, mucha piedra. Piedras grandes, pequeñas. Grises, naranjas. Redonas, con aristas. Sueltas, bien clavadas. Rodeadas de hierba, ancladas en tierra. Amigas, enemigas. Esta sierra tiene mucha piedra. Y en contra de lo que me pensaba veo que cuando no subes o no bajas puedes correr. Si tienes piernas. Y eso es un peligro.Peligro de los gordos.¿Os imagináis que en lugar de 500 pelas mi padre me hubiera dado mil?
Y por suerte me dejan. No, no les dejo yo irse, son ellos a mi (en la foto se ve clarito).
En mi soledad necesito un rincón tranquilo donde hacer una sentadilla. Pinchazos de bajada obligan.
Y llego como puedo a Sant Roc que parecía la mitad pero no lo era. Porque, ojo al dato, las carreras de montaña no tienen mitad. ¿Dónde es la mitad de esta? ¿km 25? ¿2000+? Ni esta ni ninguna tienen mitad, creedme.
Pués que llego a Sant Roc y me veo perfectamente reflejado en un comentario que me hace Assumpta de otro corredor. Y pienso que he de aguantar el chupito un poco más en la boca (truco usado por todos, ¿no?) antes de facturarlo al estómago. Qué si me lo trago ahora no llego a la discoteca ni de coña. Y salgo dignamente trotando por la pista pero en cuanto puedo aflojo, como, bebo, recupero...y otra vez busco un hueco detrás de un árbol. Me despisto y de salida de boxes me pierdo unos 5 minutos.
No me va mal porque me sirve para reencontrar compañeros para el siguiente trozo del serrucho. Iban un vasco, un catalán y un castellano corriendo por la montaña...(suena a chiste, ¿verdad?).
Pués a mi me dió la vida. Pero no duró mucho. El catalán se fue por fuerte, el vasco se quedó por cuadriceps y el castellano volvió a acuclillarse en una zeta del camino.
Y en la inquieta soledad que te dan llevar alguien cerca delante y alguien cerca detrás, me acomodé como pude en aquella sensación tan cabrona de ir con las fuerzas justas. Saqué petroleo de unos trozos de melón y de algún platano. Robé energía a los voluntarios de los avituallamientos y, empujado por la sonrisa del amigo Ramón Ferrer, encaré la parte final de la carrera.
Rediós !! Hasta ir cuesta abajo me costaba. Tenía que empujarme para bajar porque las fuerzas iban justas. Y justo cuando la vista parecía nublarse porque el sobreesfuerzo roza la pájara adiviné los cipreses del cementerio que daba entrada al pueblo de Paüls. Y noté, porque no lo ví, que pisaba cemento.
Y me sentí bien porque creo que es lo que toca cuándo queda un kilómetro para meta. Y no quise pensar porque supe no podría. Solo me preocupé de estirarme la camiseta por debajo de la cinta de la mochila. Un gesto que es casi automático y no exige apenas energía. Coji fuerte el tarjetón con las "X" de los controles y, al mirarlo, no recordé haber pasado por tantos sitios. Llegué justo. Llegué vacío. Ahora se, un poco mejor, donde estoy, donde es mi sitio en lo de correr por el monte.
Trencacims Paüls fue así. Yo necesitaba una carrera así. Que me dejara el cuerpo suave y me pusiera en mi sitio. Que me recolocara todo antes de llegar el invierno. Que de un golpe costará pero no se pudiera hacer de otra forma.
Yo, más o menos, se donde estoy, lo que entreno y lo que valgo. Se por lo que corro y cuando lo hago me gusta ser consciente de lo que apuro. Porque me gusta apurarme en carrera tanto como [no] hacerlo entrenando antes de unas cervezas. Escoger.
Un perfil dentado con mucho desnivel para pocos kilómetros era el terreno adecuado. Un buen cartel de corredores en la salida del que fallaron dos (al menos) que habrían estado delante mio. Un terreno desconocido y una semana de parón por un sustillo en la rodilla "menos buena". Chupitazo al canto !!
Se sale fuerte delante y se aguanta fuerte algo más atrás. Y en cuesta arriba. Uff, como me gusta salir subiendo...y como me gusta ver que el grupo se estira y que los buenos se van yendo sin despeinarse. Qué si coño, que mola ver que donde tu vas justo hay gente que va silbando. Esto son las carreras.
Enfrentando la primera subida y (creo) la más larga (unos 600+) que luego bajaremos casí íntegra antes de la meta con buen cuerpo y bastante concentrado me meto en un trío que no es el mio. O mejor, yo no soy el suyo. Y vamos alternandonos según el terreno nos viene mejor o peor. Piedra, mucha piedra. Piedras grandes, pequeñas. Grises, naranjas. Redonas, con aristas. Sueltas, bien clavadas. Rodeadas de hierba, ancladas en tierra. Amigas, enemigas. Esta sierra tiene mucha piedra. Y en contra de lo que me pensaba veo que cuando no subes o no bajas puedes correr. Si tienes piernas. Y eso es un peligro.Peligro de los gordos.¿Os imagináis que en lugar de 500 pelas mi padre me hubiera dado mil?
Y por suerte me dejan. No, no les dejo yo irse, son ellos a mi (en la foto se ve clarito).
En mi soledad necesito un rincón tranquilo donde hacer una sentadilla. Pinchazos de bajada obligan.
Y llego como puedo a Sant Roc que parecía la mitad pero no lo era. Porque, ojo al dato, las carreras de montaña no tienen mitad. ¿Dónde es la mitad de esta? ¿km 25? ¿2000+? Ni esta ni ninguna tienen mitad, creedme.
Pués que llego a Sant Roc y me veo perfectamente reflejado en un comentario que me hace Assumpta de otro corredor. Y pienso que he de aguantar el chupito un poco más en la boca (truco usado por todos, ¿no?) antes de facturarlo al estómago. Qué si me lo trago ahora no llego a la discoteca ni de coña. Y salgo dignamente trotando por la pista pero en cuanto puedo aflojo, como, bebo, recupero...y otra vez busco un hueco detrás de un árbol. Me despisto y de salida de boxes me pierdo unos 5 minutos.
No me va mal porque me sirve para reencontrar compañeros para el siguiente trozo del serrucho. Iban un vasco, un catalán y un castellano corriendo por la montaña...(suena a chiste, ¿verdad?).
Pués a mi me dió la vida. Pero no duró mucho. El catalán se fue por fuerte, el vasco se quedó por cuadriceps y el castellano volvió a acuclillarse en una zeta del camino.
Y en la inquieta soledad que te dan llevar alguien cerca delante y alguien cerca detrás, me acomodé como pude en aquella sensación tan cabrona de ir con las fuerzas justas. Saqué petroleo de unos trozos de melón y de algún platano. Robé energía a los voluntarios de los avituallamientos y, empujado por la sonrisa del amigo Ramón Ferrer, encaré la parte final de la carrera.
Rediós !! Hasta ir cuesta abajo me costaba. Tenía que empujarme para bajar porque las fuerzas iban justas. Y justo cuando la vista parecía nublarse porque el sobreesfuerzo roza la pájara adiviné los cipreses del cementerio que daba entrada al pueblo de Paüls. Y noté, porque no lo ví, que pisaba cemento.
Y me sentí bien porque creo que es lo que toca cuándo queda un kilómetro para meta. Y no quise pensar porque supe no podría. Solo me preocupé de estirarme la camiseta por debajo de la cinta de la mochila. Un gesto que es casi automático y no exige apenas energía. Coji fuerte el tarjetón con las "X" de los controles y, al mirarlo, no recordé haber pasado por tantos sitios. Llegué justo. Llegué vacío. Ahora se, un poco mejor, donde estoy, donde es mi sitio en lo de correr por el monte.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Yo estuve en la primera de Comtes d'Erill
Las primeras veces. Ay, las primeras veces !! Tan malas unas y tan buenas otras. De todas te acuerdas. Y si además no eres tu el único de la pareja que se estrena todo es mucho más...¿atrayente? ¿misterioso? ¿improvisado? Lo que queráis añadir.
En un lado "de la cama" la primera edición de UT Comtes d'Erill con unos 80kms y raspando los 5.000+. Abajo veis que sus curvas daban vértigo pero creando una atracción brutal que exigía emplearse a fondo. Corronco, casí a la mitad y a algo más de 2.500 m. se llamaba su rincón más oculto, claro punto G a alcanzar en el día (aparte de meta). Merecía la pena hacer un esfuerzo.
En un lado "de la cama" la primera edición de UT Comtes d'Erill con unos 80kms y raspando los 5.000+. Abajo veis que sus curvas daban vértigo pero creando una atracción brutal que exigía emplearse a fondo. Corronco, casí a la mitad y a algo más de 2.500 m. se llamaba su rincón más oculto, claro punto G a alcanzar en el día (aparte de meta). Merecía la pena hacer un esfuerzo.
Y al otro lado ya sabéis quien estaba...novato si; porque desconocía la zona y nunca antes había corrido por El Pont de Suert. Para añadir emoción en el flirteo estrenaba unos bastones telescópicos que había comprado el día antes.
La salida fue tranquila pero al salir junto a los de la "corta" y que los 6 primeros kms fueran bastante planos hizo que el ritmo fuera in crescendo. Sin pensar mucho me di cuenta rápido que sería un día de pasar muchas horas solo. No problema. Rápido se fue por delante Jaume Folguera y, creo que por pereza mañanera ;-) me dejaron irme Xevi Guinovart y su compañero.
En la primera subida por una infinita pala de hierba tenía a igual distancia al primero que al tercero. Decidí dejarme de preocupar porque los repechos eran exigentes y mirar atrás me rompía el ritmo. Y en los juegos de pareja ya sabéis que el ritmo es básico, ¿no? Al que iba delante ni preocuparme. Sabía que si quería podía abrir gas y punto.
O sea, que me centré en "mi pareja" y, en la bajada al avituallamiento del 26 (creo), fui preparándome para el gran momento de dar la talla.
- No, el Corronco aún no se ve desde aquí. Me dijeron cuando pregunté
Y salí animado pero con respeto. Y creo que fue el gran acierto del día. Medir bien las subidas de hierba que tan bien esconden su desnivel. Falsos llanos que desembocan a repechos inhumanos con cintas bastante separadas. Unos 4kms de pistarraca. Bajada y subidón final. Daba la sensación que habían marcado de arriba a abajo (yo también lo haría) y al subir de abajo a arriba algunas quedaban "ocultas" en las ondas del terreno. Perderse imposible, hacer algún metro extra fácil. Erotismo: insinuar pero no enseñar del todo. Si !!
Y así, con calorcillo y en un paisaje impresionantemente pelado y montañero se subía hasta el Corronco. La última cresta era el premio a una conquista que iba por buen camino.
subida al Corronco (viniendo desde el valle del fondo)
La bajada desde aquí es, para alguien como yo, un infierno. Ni me lo paso bien (tampoco mal), ni me encuentro cómodo. Pero se ha de hacer. Y sin buscar al tercero detrás. Vez que me giro, hostión que me calzo. Habilidades grado máximo y seguridad en uno mismo se dice.
Sigo segundo y a lo lejisimos por delante siempre, veo a Jaume. Ahí esta bien :-)
La segunda parte de nuestra historia fue un tira y afloja. Un ahora me aprieto yo en esta subidita, ahora te dejas tu en esta bajada. Un circuito disfrutón con mucho contraste de paisajes, caminos y algo de pista. He de reconocer que después de cagarme en todo por unos 3kms de asfalto "gratuitos" me explicaron en meta que se había "desencintado" una zona por error y para evitar perdidas nos habían tirado carretera abajo. Como buen bocazas, cero problemas en desdecirme. Los caminos que bajaban al valle para luego subir a Perana (quizás yerre algún nombre, disculpad) era de aspecto mágico y una humedad y frescor muy bien venidos en esa hora del día. Desde allí el paisaje se volvía pedregoso y más seco, propio de zona de cañones y barrancos. Más bajada y más subida. Un perfil en el que me muevo cómodo pero que sirvió para que el tercero (que se debía mover mejor que yo) me echara mano en un avituallamiento.
- Yep, ha llegado el momento de darlo todo pensé. Aunque luego no te queden ganas de cenar.
Y salí rápido. Donde quedaba poco encontré un punto más de velocidad. Donde pensé ya está, releí todavía no. Y otra vez a mirar atrás. Y como si con la mirada le frenara conseguí llegar a avituallamiento de Viu y salir sin que él llegara. Si. Fue poco rato lo que paré, pero la idea era que no me viera otra vez. Y parece que funcionó.
Con la ilusión de la conquista casi hecha. Con los ojillos brillantes de 'un esfuerzo más y me la llevo'. Con las ganas de si has llegado hasta aquí ¿qué coños vas a hacer ahora? salí fuerte para subir el último repecho y bajarlo más suelto aún... tan suelto que rodé al tropezar con una raíz. Gemelo al cogote, un clásico.
Caído en el suelo me reconocí a mi mismo. Este si soy yo. Hoy todavía no me había caído y eso no pasa nunca. Ahora si. Ya esta todo. Acabemos pues la conquista.
Y el gemelo se quería subir de nuevo. Y se empezaba a hacer de noche. Y sabía que aún me quedaba un ratillo que sufrir por Rubén (venía detrás). Y me sentía afortunado por quedar detráss de Jaume. Por estar allí.. Y me reía solo. Mucho. Risa de barba sudada (asquerosita si). Y no quería que se acabase pero quería llegar. Buff. Como dicen en mi pueblo: "Sácamela más pa'dentro"
Y Meta.
miércoles, 16 de octubre de 2013
"No me busques que me encuentras".
Otra frase 'fusilada' del repertorio de mi madre (y, me imagino, del 99% de las madres).
Tengo ganas de escribir un rato sobre un tema que ahora está, diríamos, a la orden del día: el [noseporqué] requetebuscado límite. Todo desde el máximo respeto y como expresión de una opinión personal. Cada uno podemos tener la nuestra, ¿no?. Pués esta es la mía, basada en mi experiencia (ceñido única y exclusivamente al deporte, porque también le podéis tentar en el trabajo, las relaciones personales, etc).
Llevo unos cuántos años haciendo deporte con mejor o peor suerte. Con una evolución, asociada al aumento de la edad, hacia pruebas cada vez más largas Siempre intentando dar lo máximo pero sin poner en peligro conscientemente mi integridad. En estas pruebas, como en las borracheras, es muy fácil dejarse llevar y acabar tirado en un camino (o que dos amigos te tengan que llevar a casa). Para mi ambas cosas son el objetivo a evitar. Y para eso, vuelvo al deporte solo, debería de servirnos el entrenamiento.
Si, para mejorar también, esta claro. Pero sobre todo para conocernos, analizarnos y extrapolar sensaciones al día de la competición. El cuerpo habla. Pero hay que aprender a escucharlo. Y a veces hacerle caso. ¿Nos acercamos a ese límite dichoso muchas veces? ¿Hay un punto de no retorno? Si a las dos. O por lo menos yo. Me gusta flirtear, en determinadas ocasiones con esa sensación de ir a tope y saber que, un punto más y reviento. Escojo no pasar. Una copa más y al suelo. Pués no me la tomo.
Por supuesto, no hay ninguna necesidad de ni siquiera rozar ese punto. Pero tiene su gracia. Y existe. Claro que existe. Cada uno el suyo.
No es ninguna broma. Y en carrera cuenta todo lo que te rodea. Un médico que, por el motivo que sea, tarda en llegar 10' más de la cuenta te retira de por vida. Pensad que no todos tenemos alrededor un séquito pendiente de nosotros. De hecho casí ninguno.
Yo salgo cada día a entrenar con la idea de pegarle un empujón a ese límite y ponerle más alla. Trabajo duro (lo llevo haciendo durante años) para que los kilómetros que corro cada vez sean más o hacerlo más rápido. O con más desnivel. Pero también aprendo a ver donde he de aflojar para volver a casa cuando acabe o al trabajo el lunes siguiente. Porque también soy eso. Padre y currito. Y quiero ser abuelo.
No me enrollo más. No creo que nadie cambie de opinión pero yo necesitaba escribirlo. Se admiten opiniones y comentarios ilimitadas :-)
PD: Y para acabar de embarrarme solo me faltaría completar con algo en lo que ya no entraré: la responsabilidad irresponsable de aquellos a los que escucha mucha gente. Allá ellos. Los unos y los otros.
Tengo ganas de escribir un rato sobre un tema que ahora está, diríamos, a la orden del día: el [noseporqué] requetebuscado límite. Todo desde el máximo respeto y como expresión de una opinión personal. Cada uno podemos tener la nuestra, ¿no?. Pués esta es la mía, basada en mi experiencia (ceñido única y exclusivamente al deporte, porque también le podéis tentar en el trabajo, las relaciones personales, etc).
Llevo unos cuántos años haciendo deporte con mejor o peor suerte. Con una evolución, asociada al aumento de la edad, hacia pruebas cada vez más largas Siempre intentando dar lo máximo pero sin poner en peligro conscientemente mi integridad. En estas pruebas, como en las borracheras, es muy fácil dejarse llevar y acabar tirado en un camino (o que dos amigos te tengan que llevar a casa). Para mi ambas cosas son el objetivo a evitar. Y para eso, vuelvo al deporte solo, debería de servirnos el entrenamiento.
Si, para mejorar también, esta claro. Pero sobre todo para conocernos, analizarnos y extrapolar sensaciones al día de la competición. El cuerpo habla. Pero hay que aprender a escucharlo. Y a veces hacerle caso. ¿Nos acercamos a ese límite dichoso muchas veces? ¿Hay un punto de no retorno? Si a las dos. O por lo menos yo. Me gusta flirtear, en determinadas ocasiones con esa sensación de ir a tope y saber que, un punto más y reviento. Escojo no pasar. Una copa más y al suelo. Pués no me la tomo.
Por supuesto, no hay ninguna necesidad de ni siquiera rozar ese punto. Pero tiene su gracia. Y existe. Claro que existe. Cada uno el suyo.
No es ninguna broma. Y en carrera cuenta todo lo que te rodea. Un médico que, por el motivo que sea, tarda en llegar 10' más de la cuenta te retira de por vida. Pensad que no todos tenemos alrededor un séquito pendiente de nosotros. De hecho casí ninguno.
Yo salgo cada día a entrenar con la idea de pegarle un empujón a ese límite y ponerle más alla. Trabajo duro (lo llevo haciendo durante años) para que los kilómetros que corro cada vez sean más o hacerlo más rápido. O con más desnivel. Pero también aprendo a ver donde he de aflojar para volver a casa cuando acabe o al trabajo el lunes siguiente. Porque también soy eso. Padre y currito. Y quiero ser abuelo.
No me enrollo más. No creo que nadie cambie de opinión pero yo necesitaba escribirlo. Se admiten opiniones y comentarios ilimitadas :-)
PD: Y para acabar de embarrarme solo me faltaría completar con algo en lo que ya no entraré: la responsabilidad irresponsable de aquellos a los que escucha mucha gente. Allá ellos. Los unos y los otros.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Estrenando correr en 'casa'. TrailGredos 2013.
"Nunca olvides de dónde vienes. Es tan importante o más como saber adonde vas".
No es una frase de nadie famoso. Es mía. Y no es el resultado de un chispazo de lucidez. Es el resultado de llevar unos 26 años dando vueltas arriba y abajo sin perder de vista el origen del que salía. Gredos. El Barco de Avila.
Y aquí, gracias a Bea, Jesús y Davi volví una vez más de muchas, pero la primera para correr con dorsal y por el monte. Mi pasión. Gracias.
He escrito muchas crónicas. De todo tipo. De distintas disciplinas. Pero esta es la que más me ha costado. El factor emocional estaba presente en un alto porcentaje tanto por los que estaban como por los ausentes. Qué tu hermana te dé el dorsal, que la otra haga las fotos en meta, que corras con tu hermano y cuñado y, lo mejor de todo, que tus padres esperen en meta...menuda carita cuándo llegué. No se si erá de alegría por el buen puesto o porque ya estaba acabado todo. A parte, amigos por todas partes y terreno archiconocido. Y en mente los ausentes queridos.
No es una frase de nadie famoso. Es mía. Y no es el resultado de un chispazo de lucidez. Es el resultado de llevar unos 26 años dando vueltas arriba y abajo sin perder de vista el origen del que salía. Gredos. El Barco de Avila.
Y aquí, gracias a Bea, Jesús y Davi volví una vez más de muchas, pero la primera para correr con dorsal y por el monte. Mi pasión. Gracias.
He escrito muchas crónicas. De todo tipo. De distintas disciplinas. Pero esta es la que más me ha costado. El factor emocional estaba presente en un alto porcentaje tanto por los que estaban como por los ausentes. Qué tu hermana te dé el dorsal, que la otra haga las fotos en meta, que corras con tu hermano y cuñado y, lo mejor de todo, que tus padres esperen en meta...menuda carita cuándo llegué. No se si erá de alegría por el buen puesto o porque ya estaba acabado todo. A parte, amigos por todas partes y terreno archiconocido. Y en mente los ausentes queridos.
La carrera como tal apenas tiene relevancia frente a esto. Hasta que la corneta de Julito (quinto del 72 como yo) da la salida. Ahora hay que batallar. Y se que son los jovenes los que van a apretar. No se lo voy a poner fácil. No aquí.
Se sale rápido y callejeamos por el pueblo rodeando el castillo. La charleta se entrecorta porque los de delante aprietan. Y antes de pisar camino de tierra ya hay un grupo de 3 que se alejan a buen ritmo. Detrás vamos unos cuántos más con ganas de seguirlos pero sin fuerzas. Solo Pepe sube un punto y se va con ellos. Yo me quedo con Davidiego. (creo que nunca había puesto tantos nombres en una crónica, disculpad los que no conzcáis a la gente).
Yo, íluso de mi, pienso que ya caerán en la primera subida. Nos vienen 600+ que no son moco de pavo. Comenzamos a picar en los repechos y andar algún trozo. A medio cortafuegos final me conformo con pillar a la mitad de los que van delante y en el alto de la torre forestal paso séptimo. Allí hay más gente del pueblo en el control y no puedo evitar interactuar algo. Hay niebla pero no creo que llueva. Hoy no.
Y lo que sube baja, y baja a saco hacia el precioso pueblo de Cardedal. Un bajadón-falso llano-bajadón me regala la entrada en el pueblo en quinta posición y encuentro a mi padre al lado del avituallamiento. Levanto la mano para que me reconozca (creo que no lo hizo), le guiño un ojo mientras bebo agua y levantando el pulgar mientras sonrío me pongo en marcha. Me alejo pensando qué estará pensando él. Qué cosas...
El trozo de pista en subida me devuelve otra vez a la torre de vigilancia de incendios y me afianza en mi puesto. Se que voy rozando el límite de tenar que dejar de trotar, pero mirar atrás y no ver a nadie en lugar de relajarme me anima. Y llegó arriba. Paro, hago giro de 360º y con la imagen de Gredos cubierta de nubes me tiró hacia bajo. Dirección al fondo de un valle donde está Hermosillo y donde empiezan los últimos 200+. El trote bajando es alegre pero veo al 4º y se que no le recorto. Eso es porque es mejor que yo, pienso. Aprieto. Y como si lo supiera creo que él también.
Al comenzar a subir creo que le voy recortando...y de pronto dejo de verle. Vaya ! Pregunto en el avituallamiento del colladito y me dicen que solo han pasado 3. Parece que se ha despistado...esto también es carrera.
Pués nada, ya solo queda bajar a tope y si alguno de los de delante se deja echarle el lazo. Muy contento voy. De los de delante dos deben ser sub25 y el otro alrededor de los 36. Y el cuarto el abuelete jajaja.
A todo lo que da el motor de un tractor bajo entre las encinas y por la pista. Miro atrás pero veo que que no viene nadie. Y de pronto me doy cuenta que ya se acaba. Que no queda nada. Coño, que corto es esto. Y empiezo a acumular información visual, de emociones, de sensaciones...todo lo que se deje. Piso y siento, Respiro y siento. Miro y siento. Sonrío y siento. Y así callejeo de nuevo y bajo por la calle Mayor para girar y entrar en un plaza que me ha visto de todas las edades, colores y sabores durante 41 años. Ahí es nada. La plaza de mi pueblo, la carrera de mi pueblo. Gracias !
jueves, 19 de septiembre de 2013
Apura la pata antes que la patata (Matxicots II)
Parada y fonda en cabanya de Caçadors. Toca sentarse y vaciar las piedrecillas con las que mis píes, desde dentro del calcetín eternamente húmedo, han ido flirteando los últimos kilómetros. Ahora te coloco delante, ahora entre los dedos...no molestes más de lo justo. Toca también comer algo sólido pués queda turrón aún y las horas de calor. Y todo aprovechando el ánimo de los que se acercan a preguntar que tal vas. Como discutidos, Marco y yo nos vamos de punta a punta de la sala pero estamos en comunicación visual todo el rato. Cocacola, macarrones, algo de fruta y hago ese gesto clásico de inclinar la cabeza hacia la puerta mumurando un "vamos, al tajo". Vamos segundo y tercero. El primero nos lleva casi media hora y acaba de entrar el cuarto. Aquí ya no hacemos nada...
La subida a Rodes es cabroncilla y es con la barriga llena. Ritmo. Ritmo. Ritmo. Pero veo que él mio es más rápido que el de Jordi Marco. No importa, hay que volver a ajustar la maquinaria del equipo. Yo no aflojo porque voy cómodo, pero tampoco aprieto. Mi compañero se queda y decido esperar arriba, en el pueblo.
En el plano trás la subida camino despacio y cuando me pilla me comenta que va demasiado lleno.
-Me parece que este año tampoco correré los 2kms de asfalto, le digo para desviar atención. Se ríe.
Caminamos juntos y el terreno vuelve a ponerse empinado. Me vuelvo a ir con un ritmo cómodo. Me voy girando pero se queda. Estiro la vista y veo al cuarto y quinto que ya salen del pueblo. Decido irme. Apretar y que pase lo que tenga que pasar.
En el flanqueo a San Román me concentro en un trote fresco y cómodo. Sube y baja. Sol y sombra. No miro atrás porque mi batalla estará en la bajada posterior hasta el pont de Gullerí. Bajada, como yo digo, de pasos de ballet. Pisas las piedras como queriendo que no se enteren, como sin querer tocarlas. A alguna le duele y se gira contra el tobillo. Golpea. Zetas criminales. Y al final 500m junto a un río con aguas bravas. Y el puente...puente a la última gran subida hasta Pic de l'Orri. 25' desde que pasó el primero. Me centro en MI subida. Repechos duros hasta Roní. Duros. Un trozo de pista en falso llano donde no consigo correr más de 100m seguidos. Y zona de bunquers entre pinos. Muchos pinos. Más zigzag todo, eso si, por la sombra. Ya no miro adelante. Miro mis pies. Acompaso bastones y respiración. Y tarareo algo varias veces: "Oh, oh, what a beatiful day". Bonito y largo.
Pero para largo el trozo de carretera hasta Hotel Port Ainé en cota2000. Nunca, nunca...por muchas veces que vaya disfrutaré en este trozo. Y os aseguro que las vistas a izquierda son espectaculares. El picar de los bastones en el afalto me chirría y el tacto del asfalto a través de las zapatillas molesta. Pero hay que seguir subiendo. Detrás nadie para...
En el hotel vuelvo a comer salado y recibir apoyo del bueno. Se esta bien allí pero salgo disparado hacia las antenas. Si. Paré poco. Pero esta vez fueron las ganas de acabar las que me empujaron arriba. Esta vez el repecho no engañaba. Se mostraba descarnado y vertical a los ojos. Lo que ves es lo que hay. Otra vez ritmo, ritmo...pero es inevitable parar un par de veces. Me giro. El paisaje es bonito...no viene nadie ;-)
Y dándolo casi todo lo que quedaba me presenté arriba, agotado pero conteto. Reventado pero satisfecho. Loco por empezar a bajar. Ganas de correr. Intentar correr. Pico el chip y para abajo. Pista de esquí primero. Pista de 4x4 después. Y entre medias de esta lo que yo llamo "trasbosque". Relajo la mente y concentro la vista en el terreno. Un cuadriceps va dando avisos pero ha llegado tarde. Ahora ya no te haré caso. Font de la Seu, Beraní y otra vez a correr junto al río. Me sale un poco más de 12h cuándo echo cuentas. Vuelvo a casa, vuelvo a Rialp. Cruzo el puente colgante de madera, que armoniza su vaivén con mi zancada, y me encuentro, en la recta de meta, con lo que más me apetecía ver. Sale a mi encuentro y me lleva hasta el reloj que marca 12h11'58'
Guiño un ojo (ahora lo he visto en la foto), miro las caras de todos, me alimento de ellas, chupo energía de todo el que se acerca. Abrazo, beso, comparto sudor y suciedad. Robo todo lo me dejan. Disfruto y, en algún momento, se me encoje todo. Unos segundos y puedo volver a hablar. Flojera del jabanlí !
El híbrido de jabanlí y koala funciona a la perfección. Y como el camino al podio no es ni mucho menos habitual, me hace ruborizar por unos segundos. Desde allá arriba se ve todo bien pero porque lo que hay abajo es de incalculable valor. Y yo soy más de los de abajo...
->La vida y los ultras: quizás la vida sea como un ultra no muy bien marcado. Es en los cruces importantes donde necesitas ir con alguien para buscar juntos el camino correcto o perderse en compañía. Quizás el resto se ha de hacer a tu ritmo y disfrutar de momentos y ritmos compartidos. Quizás. O quizás valga más la pena en estos tramos adaptar ritmos y priorizar compañías. No lo se. Todo es quizás.
El año que viene volveré a Rialp a ver si lo descubro. Salud y montaña
Gracias a www.eduardofrances.es y Roger Koala por la fotos
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Guardando pata, la faena bien se remata (Matxicots I)
Volver a Rialp es como volver a casa cuando vives fuera. Tienes sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Conocer un recorrido como el de Matxicots junta la peligrosa mezcla de saber que es impresionante de bonito pero también de duro. Aproximadamente 82kms y, en mi reloj, 5800+ son una buena carta de presentación y en la línea de salida sabes que haber acabado dos veces ya no te asegura volver a hacerlo. Pero tampoco puedes evitar volver...
A las 5:30 de la mañana y rodeado de amigos se dió la salida entre los nervios, risas y caras de dormidos de todos. El que más o el que menos venimos de unas vacaciones de perreo seguidas de una semana de trabajo que no acaba de dejar al cuerpo fino del todo. Pero no comemos de esto y venimos aquí a apretarnos para luego poder contarlo alrededor de una mesa llena de cervezas. ¿O no?
Chocamos manos o bastones, abrazos y miradas y, con la "encendida de frontales" recibimos la orden de salida.
En mi opinión se sale fuerte y se lo comento a Jordi Marco que trota a mi lado. Juntos nos dejamos caer hasta casi el puesto 10 porque no hay ninguna prisa da nada. Vamos hablando y dice que será mi sombra para evitar los excesos del año pasado en la primera subida al Montsent de Pallars. Me gusta la compañía.
Ya desde el principio vamos alternando trote y caminar. El cuerpo necesita ser frenado porque correría en repechos donde creo que es mejor no hacerlo. "Mi objetivo es correr este año los 2kms de asfalto antes del hotel de Port Ainé", le digo a Marco. E intuyo que sonríe.
Pasamos los primeros pueblos poniéndonos al día de nuestro año deportivo y haciendo alguna broma. Será una primera subida dura pero bonita, las luces del alba comienzan a mostrarnos un día precioso. Qué afortunados somos !!
En la pista que nos encamina al sendero de flanqueo por la izquierda apagamos frontales y nos colocamos en fila. Ahora solo escuchamos respirar. Entramos en el valle, cruzamos el regato a derechas y subimos la primera pala de hierba hacia coll de Triadors. Al llegar al punto de agua le digo a Marco que creo que ese es nuestro ritmo. Si lo mantenemos pasaremos a unos cuantos de los que van delante. Y no me equivoco. En el hombro de hierba nos acercamos a los de delante y en la subida dura a la canal del Montsent adelantamos a 3 más. En mi opinión no es importante ganar las posiciones tan pronto pero si lo es no perderlas. Me reafirmo en el error de dejarse arrastrar en una salida por corredores a los que no conoces. Viejo, no demonio. La canal al Montsent es de lo mejor de la carrera. Y si arriba estan unos cuántos amigos se te puede llegar a hacer hasta corta. Eran las 8:30 y allá arriba gente grita tu nombre. A todos lados picos y cordilleras en 360º. Por delante un día precioso por encima de una mar de niebla. Y los amigos dando el último empujón. ¿Quién se puede quejar de tener que subir hasta ahí? Yo no.
Y ahora el paso al Montorroio. Un poco de cresta (donde se ha caido y ha tenido que abandonar el que iba primero), bajada por piedra suelta en paisaje lunar, sube y baja donde no hay forma de pisar bien y repecho final. Si quiero llegar arriba. Pero quedarme allí. La bajada de después a Mainera es una tortura para los cuadriceps y para el sentido del equilibrio. Pero se ha de bajar y se baja.
Tengo hambre. No se. De pronto me ha venido hambre. Me caigo. Dos veces. Invento zetas donde no las hay para no resbalar en una hierba cubierta de rocío. A veces lo consigo. El culo para el resto. Es un buen rato antes de poder comer. Comer para luego trotar. Pistarraca. Buscas el lado más pegado a la montaña porque da la sombra y no hace frío. Volvemos a ponernos en paralelo y al acabar la pista enfilamos un nuevo trozo de bajada hacia Caregué. Poco a poco. Bastonazo a bastonazo. Vamos avanzando con el día.
La bajada me deja las piernas algo trinchadas y estoy deseando subir la sierra de Posa. Es un buen test para saber como llevas el examen final. Cuesta. Cuesta la cuesta. Deben ser unos 600+ con muy mala baba. Aquí se acuerda Marco que le pillé el año pasado después de que él me dejara en la primera subida.
Comentamos lo extraño que es que nadie de la maratón nos haya pillado. Lo hablamos y nos sonreímos. Que putas somos ! En la bajada a Caçadors ya podemos oler a las fans y los macarrones. Esta vez llegaremos juntos y saldremos juntos para Rodés...
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